martes, 6 de agosto de 2019

Sacedoncillo - Guadalajara

Sacedoncillo se sitúa junto al arroyo de Sacedoncillo. Las ruinas que se pueden ver  se encuentran todas semiderruidas.
En la parte baja se alzan las ruinas de la iglesia, de estilo románico.
A pocos metros de la iglesia quedan las bases de un pequeño puente que cruzaba el arroyo para seguir el camino hacia Muriel. 

lunes, 5 de agosto de 2019

Salas de los Infantes

Exceptuando las estaciones de enlace con otras líneas, la de Salas era la instalación de mercancías con mayor capacidad del Santander – Mediterráneo.
La carga más importante procedía de la industria maderera. De la estación de Pinar Grande llegaban los troncos y tras pasar por los dos aserraderos colindantes con la estación, partían manufacturados hacia la estación de Burgos.
También existía una vía de apartado que se internaba en una industria química al otro lado de la playa. 
Contaba con un total de con 12 vías señaladas solamente con los números impares: la general (1), dos de sobrepaso (3 y 5), siete de maniobras (del 7 al 19), la del muelle (21) y el apartadero particular detrás de éste (23).
El edificio de viajeros era de diferente diseño, de mayor tamaño que el habitual y estaba dotado con una pequeña marquesina.
Actualmente está habitado y gracias a eso presenta un magnífico estado de conservación. 
A la derecha de éste se encontraban el depósito, una de las dos aguadas (la otra estaba en el andén de las vías de sobrepaso y hoy ha desaparecido) y la caseta de enclavamientos, mientras que a la izquierda estaban los aseos.
Completaban el conjunto una rotonda (de la que ha desaparecido el puente), una báscula con caseta, el gálibo junto al almacén y el taller de la brigada de Vía y Obras.

Esperando al tren 

Salvaterra de Miño

En uno de nuestros paseos por un bosque cualquiera poblado de eucaliptos nos adentramos sin esperar nada por un viejo camino de carros que parecía conducir a ningún sitio. El camino era de origen centenario aunque sus piedras laterales demostraban una posterior rehabilitación. Unos pocos metros más y empezamos a observar pequeños vertederos de edificaciones de las que ya no quedaba nada.
Sin embargo luego aparecieron las primeras edificaciones de piedra tragadas por la hierbas. Se nos dio por recorrer los alrededores y encontramos casi una docena de casas más , todas ellas escondidas por la vegetación. Se trataba de casas cuya antigüedad podría abarcar desde el siglo XVIII o XIX hasta mediados del siglo XX. Casi todas eran de piedra excepto los galpones y parte de una vivienda de dos plantas en donde el cemento era el protagonista. Una de ellas destaca por el tamaño y la excelente calidad de su sillería y que parecer ser el centro del núcleo.
Recorriendo los aledaños nos encontramos con los pies de un hórreo, un pozo, una casa con horno tradicional, los restos de un lagar del siglo XX en los que aún se puede ver un poco de la “trabe” y varias edificaciones que tenían varias puertas, cosa que parecía demostrar un uso de almacén. De muchas solo quedan sus bases y otras sin embargo mantienen bien su estructura de paredes pues sus cubriciones han desaparecido.
La falta de agua corriente, electricidad y asfaltado nos remontan al siglo pasado y observando el vuelo americano de finales de los 60 se aprecia el terreno aún cultivado. Los grandes eucaliptos que crecieron junto a los muros de las casas y que se salvaron de varios incendios también parecen tener mucho más de medio siglo.
El terreno con forma de terrazas, los restos de lagares y la tradición vinícola de la zona hacen previsible una relación con la uva y el vino con esta aldea.
Sin embargo aún no hemos encontrado a nadie que nos pueda aclarar el nombre del lugar y de la aldea, si bien los mapas cartográficos denominan la zona como tal o tal, por lo que rogamos que si alguien lee estas líneas y conoce esta aldea nos dijera un nombre más preciso. El lugar se encuentra a poco más de 500 metros en línea recta del mítico Monte do Castelo y la capilla de la gran piedra que forma la capilla de la Asunción y por debajo y a escasos metros de los depósitos de agua de Salvaterra de Miño, un lugar de canteras abandonadas y alguna piedra con grabados en forma de cruz, posiblemente relacionados con la actividad de cantería.
No muy lejos, aunque ya fuera de esta aldea, existe una impresionante casona abandonada del siglo XVIII que se localiza muy cerca del Pazo das Barreiras y prácticamente en donde se ubicaría la desaparecida gran fortaleza de Santiago de Aytona, fortaleza relacionada con los fuertes de Salvaterra y las guerras lusas.


(Galicia Máxica

viernes, 26 de julio de 2019

Romerosa - Guadalajara

Romerosa se encuentra en un promontorio formado por el cauce del arroyo de Romerosa y el barranco del Tejar a pocos kilómetros al norte de Aleas, en la provincia de Guadalajara.
Se sabe de la existencia de Romerosa al menos desde el siglo XV, siendo además citado en las Relaciones Topográficas de Felipe II del año 1575.
En el "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar", de Pascual Madoz (1849), también encontramos datos sobre Romerosa:
"Del distrito municipal de Aleas, provincia de Guadalajara, partido judicial de Tamajón [...]. Situado en la cúspide de un cerro con buena ventilación y clima frío tiene 15 casas, la consistorial y una iglesia parroquial aneja de Torrebeleña: el termino confina con los de Arbancón, Cogolludo, Beleña y Aleas, dentro de él se encuentra una fuente de abundante y buena agua, el terreno es quebrado áspero y de mala calidad, comprende algunos trozos de monte poblados de roble encina, jara brezo y romero. Caminos: los locales en mal estado. El correo se recibe y despacha en Cogolludo. Producción: trigo, centeno, cebada, aceituna, vino, leñas de combustible y pastos con los que se mantiene ganado lanar, cabrio y vacuno. Hay caza de liebres, conejos, perdices y muchos jabalíes. Población: 15 vecinos, 60 almas."
Parece ser que la despoblación de Romerosa se produjo entre los años 70 y los 90, aunque se desconoce la causa.
Aún hoy, cuando sus edificaciones están prácticamente en ruinas, Romerosa impresiona y destaca entre el paisaje por su espectacular ubicación y su iglesia de granito de una sola nave y espadaña de doble campana, que preside el conjunto del despoblado formado por unas 30 edificaciones, todas ellas distribuidas en varios niveles en forma de terrazas sobre la ladera sur.

(Donde duerme el olvido)

Ribadelago - Zamora

En pleno Parque Natural del Lago de Sanabria, se levanta el pueblo de Ribadelago, o mejor dicho, los dos Ribadelago: ‘al Puobro Viello' y ‘al Puobro Nuovo', como se les conoce en la zona. 
La explicación de por qué son dos es tan sencilla como trágica: Ribadelago fue víctima de la rotura de la presa de Vega del Tera el 9 de enero de 1959, lo que dio lugar a una de las mayores catástrofes provocadas por una presa. 
De los 549 habitantes que tenía el pueblo murieron 144 y aunque, a pesar de su estado ruinoso, no fue abandonado del todo -por eso hoy en día sigue existiendo-, se tomó la decisión de levantar otro emplazamiento en un lugar próximo. Delfín Rodríguez lo relata en su libro 9-E, la noche que pasó aquello.

Traveler

Rebollo de Duero - Soria

Pequeña estación de cuarta categoría sin ninguna característica destacable. Contaba con una vía de sobrepaso y otra de muelle con báscula y gálibo. 
El edificio de viajeros y los servicios están en uso, por lo que su estado de conservación es bueno, aunque el reloj de la fachada principal ha sido arrancado de cuajo. 

Esperando al tren 

miércoles, 24 de julio de 2019

Hostal (Moya, Barcelona)

“Los hoteles me fascinan. Ha pasado mucha gente por ellos, y muchas veces mantienen las habitaciones montadas, con sus televisores... Este hostal era el típico de pueblo, y tenía las camas hechas aún, el restaurante con las mesas y los manteles, incluso con las cajas de cerillas de obsequio para los clientes... Una pasada de sitio", dice Marc Raja.


El País