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jueves, 26 de marzo de 2020

Ermita de la Madre de Diós - Arroyo de San Serván

La ermita de la Madre de Dios se localiza en una ladera de la Sierra de Arroyo, próxima a la población. Está incluida en la Lista Roja del Patrimonio (en peligro) de Hispania Nostra, pero no es uno más de tantos preciosos monumentos abandonados de la mano de las administraciones competentes (¡aunque no de la mano de Dios, como veremos más adelante!); la ermita de la Madre de Dios tiene una curiosa historia.
Según el libro “Arte y religiosidad popular. Las ermitas en la Baja Extremadura (Siglos XV y XVI)” (VV. AA., Zafra, 1995) las primeras noticias sobre la ermita, también conocida como Nuestra Señora de la Sierra, son de 1501, teniendo culto hasta comienzos del siglo XX. Según otras informaciones (Ermita de la Encarnación, último acceso: 13-12-2013) la ermita fue construida mediante limosnas por el franciscano Fr. Juan de la Puebla, y su techumbre se derrumbó en 1927, acelerándose entonces su proceso de destrucción.
Cuando nos acercamos a visitarlo el edificio produce una impresión desoladora, como si una bomba hubiera caído sobre ella de repente. Así, la iglesia ha perdido completamente la cubierta y conserva en muy mal estado parte del ábside, uno de los muros de cerramiento de la nave y el coro; también restos de una capilla que estuvo cubierta con cúpula, seguramente la sacristía; además, la que fuera fachada principal también está completamente destruida, si bien aún son visibles restos de la portada de acceso.
 Pero cuando entramos en el edificio empezamos a fijarnos en detalles que nos llaman la atención por inesperados. No sólo los arranques de las bóvedas, que fueron góticas y barrocas, sino, sobre todo, el retablo mayor de fábrica, obra clasicista en la que desconcierta lo bien conservada que está la pintura que lo recubre, lo que nos hace hace pensar que el retablo fue totalmente repintado no hace tantos años. Pero aunque sea así sigue extrañando su buena conservación en un edificio que no tiene techo ni apenas paredes. Además toda la ruina está llena de pinturas murales que representan motivos vegetales y algunos angelotes.
Pero lo más curioso es que, ya desacralizada y arruinada, la ermita o lo que queda de ella adquirió nueva vida hará unos veintitantos años al empezar a sucederse allí, a decir de algunos, apariciones de la Virgen, que además -comentaban- hablaba a través de una vecina del pueblo. Por eso las ruinas se han convertido en lugar de peregrinación. Desde entonces comenzaron a acumularse en sus paredes casi derruidas muestras de devoción popular como exvotos, imágenes sagradas, cirios y paños. Incluso están disponibles sillas para acoger a quien viene a visitarla. Habrá gente (que seguro que no juega a la lotería ni vota periódicamente), a quien esta costumbre pueda parecerle ridícula, pero lo cierto es que gracias a estas personas esta ruina sigue siendo depositaria de las peticiones y muestras de agradecimiento de creyentes de la zona (de forma completamente autónoma, además, a la Iglesia oficial con mayúsculas), dándole una renovada vida -espiritual o supersticiosa, que cada cual piense lo que quiera- a un edificio en trance de destrucción. Pero lo más sorprendente no es eso, lo más sorprendente es que los mismos  vándalos que hacen pintadas en el templo respeten esas muestras tan íntimas de amor, deseos y miedos que son los exvotos. Eso, por lo menos, sí que es un milagro.

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martes, 3 de marzo de 2020

ERMITA SUMERGIDA DE SAN JORGE CÁCERES


A unos 12 kilómetros de Cáceres capital, frente a la Torre de los Mogollones, nos encontramos en mitad del campo con un enigmático edificio, único en toda España por su diseño, estamos hablando de la denominada Emita de San Jorge.
El edificio en sí, se encuentra en estado de ruinas y parece haber sido una ermita, semioculta entre el terreno sorprende al caminante al ver un edificio religioso inundado que ha quedado gran parte sumergido.
Nada hay escrito ni se sabe sobre su construcción, arquitectos, mecenas, fecha de abandono, ni siquiera está claro que sea una ermita como tal, y si lo fuese desconocemos bajo la advocación que se construyó.
La mayoría de los estudiosos creen que se trata de un colector de agua que posteriormente fue usado como ermita y que su construcción original podría datar del siglo XIV, construido por manos privadas y destinado al culto restringido (podría servir primero para abastecer de agua y luego de fe al antiguo poblado que hubo junto a la Torre de los Mogollones)
Suponiendo que el edificio fuese readaptado para el culto religioso podemos ver cuatro estancias claramente diferenciadas: la nave central, una capilla, la sacristía y el coro.
La nave central se encuentra permanentemente inundada, el extraño coro se eleva sobre el resto de la nave y aquí nos encontramos dos estancias más que podrían haber correspondido a una capilla y una sacristía, una de estas dependencias posee una cúpula semiesférica con espectaculares pinturas de Juan de Ribera.
Arquitectónicamente está construida en mampostería la zona baja del edificio, ladrillo la parte superior y una hilera de piedra circunda el edificio para apresar el agua del estanque. Cuatro grandes arcos de medio punto arrancan de sus muros y forman la cubierta del edificio, cubierta formada por dos grandes losas de granito con bóveda de aristas. También de granito es el suelo de coro que se haya sustentado por dos arcos escarzanos.
Sorprende la riqueza iconográfica del edificio con pinturas murales que representan escenas bíblicas, todas atribuidas al pintor cacereño Juan de Ribera en el año 1565, según reza una esquina del templo.
La función que debió tener esta original construcción no está del todo clara pero existen dos versiones:
-          Que fuera un colector de agua para el pequeño poblado que existía en los alrededores de la Torre de los Mogollones.
-          Que fuera una capilla para dicho poblado
No faltan los que ven en este edificio un culto al agua, esta ermita podría haber acogido ritos de bautismo y purificación por inmersión: el caballero entraría en la iglesia montado en su corcel y una vez metido en el agua sagrada un sacerdote desde el coro los bendeciría.
Tristemente en la actualidad la única función que cumple es servir de abrevadero al ganado que existe en la finca.

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domingo, 16 de febrero de 2020

LA ERMITA DE SAN BERTO - HINOJAL

A las afueras de Hinojal, al oeste del casco antiguo y desde mucho antes de la fundación del municipio se encuentra la Ermita de San Bartolomé o más conocida como de San Berto (diminutivo de San Roberto de Molestes, santo y monje benedictino fundador de la Orden monástica del Císter). Actualmente es propiedad del ayuntamiento hinojaliego y se encuentra en desuso religioso, en 2014 el templo fue restaurado tanto en su exterior como en su interior, incluyendo sus esgrafiados. Pero hasta 2014 se encontraba en estado de total abandono y era utilizado como almacén, presentaba graves problemas de conservación: sus esgrafiados se encontraban casi desaparecidos y el edificio presentaba serios riesgos de derrumbe.
Pocas noticias existen sobre el origen de esta particular ermita, se barajan dos hipótesis:
·  Que sea de origen templario por su estilo y por encontrarse situada en la Encomienda de Alconetar, la orden del temple la habría construido al estilo oriental, propio de las órdenes militares que habían nacido en Jerusalén.
·  Que el templo sea de origen musulmán, pero cristianizado y reformado por los Templarios, durante la segunda mitad del siglo XIII. Los monjes-guerreros del Temple habrían reconvertido un morabito o vivienda/panteón de algún eremita islámico en el actual templo, a favor de esta teoría está la presencia de varios enterramientos islámicos en las proximidades de la ermita.
El edificio hinojaliego presenta las características propias de los edificios religiosos templarios, con marcada austeridad y carácter militar, combina lo castrense con lo religioso. Tiene planta cuadrada y muros fabricados con lajas de pizarra, con cuatro contrafuertes del mismo material, uno por esquina respectivamente, y dos enmarcando la puerta de entrada. Sólo dos vanos se abren al exterior, dando lugar a un interior recio y austero donde sólo unos simples esgrafiados decoran las paredes. La extraña cúpula, de ladrillo, podría indicar, como hemos dicho anteriormente, que el edificio fuese erigido como el morabito de un eremita islámico.

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miércoles, 12 de febrero de 2020

Convento Franciscano de san Antonio de Padua - Garrovillas de Allconétar

A lo largo de la Edad Media adaptaciones familias de la nobleza levantaron suntuosos enclaves monásticos, los aristócratas, a cambio de la cesión de tierras y de los medios económicos económicos para sustentar una comunidad religiosa obteniendo el beneficio de sus oraciones, un lugar de enterramiento privilegiado y un importante reconocimiento social.
El origen del convento de San Antonio de Padua hay que buscarlo en la Guerra de Sucesión Castellana que se produjo entre los años 1.475 y 1.479 y que enfrentó a los partidarios de Juana la Beltraneja, hija del difunto monarca Enrique IV de Castilla, ya los de Isabel I de Castilla “la Católica”, hermanastra de este último.
En marzo de 1476, en la ciudad de Toro, las tropas de los Reyes Católicos y una buena parte de la nobleza se enfrentaron a los partidarios de Juana la Beltraneja apoyados por su marido, el rey de Portugal, Alfonso V. La victoria sonrió a Isabel de Castilla, pero en la batalla fue capturado Enrique Enríquez, conde de Alba de Liste y propietario por matrimonio de Garrovillas. Su esposa, María Teresa de Guzmán, se encomendó a la providencia y rogó para que lo liberaran de su apresamiento, en compensación jurídica la construcción de un convento bajo la advocación de San Antonio de Padua. Enrique Enríquez fue liberado previo pago probablemente de una buena suma de dinero y el matrimonio cumplió lo prometido, concediendo posteriormente el Papa Alejandro VI su Bula fundacional.
De esta manera, los primeros condes de Alba de Listas don Enrique Enríquez de Mendoza y doña María Teresa de Guzmán fundaron en 1476 en las cercanías de Garrovillas de Alconetar un convento destinado a la comunidad franciscana, se construyó dotándolo de la iglesia, claustro, casa, cementerio y otros edificios administrativos anexos. La primitiva edificación fue construida según los cánones góticos, pero fue profundamente transformada y ampliada en el siglo XVII por el IX Conde de Alba de Liste, don Luis Enríquez de Guzmán, Virrey del Perú bajo las tendencias arquitectónicas renacentistas. Las principales obras del conjunto se cerrarían con la construcción de una sacristía en 1.668 que fue sufragada por los habitantes del pueblo.
Pero la Desamortización del siglo XIX provocó la exclamación de los frailes y la posterior destrucción del inmueble. Cuentan que en enero de 1843 los propios vecinos de la villa saquearon el edificio al quemar los retablos y pinturas de la iglesia creyendo que así afloraría el oro que guardaban. La huerta fue dividida en cinco lotes para ser subastada, la iglesia y las restantes dependencias fueron vendidas. A partir de ese momento, la iglesia tuvo múltiples usos como fábrica de tejidos, herrería, esquiladero de ovejas y establo.
Aún entre las ruinas de este majestuoso edificio se puede distinguir su iglesia, renacentista, con bóveda de crucería, es de una sola nave y ábside poligonal, con dos capillas laterales a cada lado, dos renacentistas y otras dos platerescas. Entre estas capillas se encontraban las tumbas de los condes de Alba de Liste, adornados con estatuas orantes de alabastro, esculturas cuya localización actual se desconoce. La iglesia dispone de dos puertas, una en su muro oeste que debió ser la puerta principal del templo con una ventana encima para iluminar el coro, y la otra que debió aprovecharse de la construcción primitiva se abre en la fachada norte. En el exterior se puede ver el escudo de armas de la Casa de Alba de Liste, y en su parte inferior se encuentra labrada la figura de Don Enrique Enríquez, con dogal al cuello, en señal y recuerdo de su prisión en el cerco de Toro. El claustro, en el que se supone que estuvieron enclavadas las capillas del Cristo de las Injurias y de la Vera Cruz es de un sobrio estilo renacentista, su parte baja tiene pilares cuadrados de sillería rematados con tres arcos de medio punto a cada lado, con bóveda de arista, la columnata del claustro alto sostiene una cornisa adornada con triglifos y metopas lisas. En los muros del claustro bajo existieron pinturas al fresco, hoy destruidas, con escenas de milagros y pasajes de las biografías de frailes franciscanos y leyendas explicativas.
Actualmente el edificio se encuentra en estado de ruina con deterioro progresivo como consecuencia de su abandono. Cubierto de pintadas, sus paramentos están a punto de desplomarse. Durante años se ha visto sometido a un intenso expolio y vandalismo.
El inmueble se encuentra totalmente cerrado al público con una valla que lo cerca en su totalidad. De la gran huerta del convento quedan pequeños huertos particulares, algunos de los cuales aún conservan las aljibes de las que disponían los frailes para abastecerse de agua. A pesar de estar catalogado por la Junta de Extremadura como Bien de Interés Cultural con categoría de monumento y disponer de la máxima protección legal (Decreto 115/1991, de 22 de octubre) se encuentra incluido en la Lista Roja de Patrimonio de Hispania Nostra.

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domingo, 9 de febrero de 2020

Ermita de San Lázaro. - Jerez de los Caballeros


Situada a extramuros de la ciudad, junto a la carretera que se dirige a  Fregenal de la Sierra nos encontramos con una de las seis ermitas que posee la ciudad templaria de Jerez de los Caballeros, la Ermita de San Lázaro.
El templo se encuentra en avanzado estado de abandono aunque no totalmente destruido. Nada se sabe sobre su fecha de fundación, se cree que podría existir ya desde tiempos de los Templarios, puesto que en la Edad Media existían ermitas dedicadas a San Lázaro destinadas en su mayor parte a ser “hospitales” en los que se acogía a los leprosos. Documentos escritos certifican que en 1511 ya se encontraba abierta al culto, en aquel tiempo en el altar mayor existía una representación, ya desaparecida, del misterio del Santo titular. Los terrenos aledaños al templo eran utilizados como huerto por los mojes
Arquitectónicamente hablando, a lo largo de los años se han plasmado en ella tres corrientes artísticas: el arco apuntado de ladrillo que da acceso al interior es gótico; la entrada está rodeada por unas arcadas exteriores con jambas de granito renacentista; y barrocos son los restos de alguna de sus bóvedas. Destaca de la ermita el atrio porticado, compuesto por elegantes columnas de granito de medio punto que son coronadas con sencillos capiteles.

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sábado, 18 de enero de 2020

DESPOBLADO DE SAN GREGORIO” - Campo Arañuelo

En la comarca cacereña de Campo Arañuelo existió en el siglo XIV el conocido como “Concejo de la Campana de la Mata” o “Concejo de Alquerías”. Esta institución mancomunal medieval  que fue en un principio promovida por la iglesia y apoyada por los nobles surgió dos claros objetivos, atender las necesidades espirituales de la población campesina dispersa y potenciar la repoblación del entorno. No obstante, con el paso del tiempo la institución comenzó a tomar también funciones civiles constituyéndose como mancomunidad de asentamientos con bienes comunales, intentando emanciparse de La Mesta para así poder pagar menos impuestos.
Este concejo tuvo como sede y cabecera la cercana iglesia de Santa María, conocida popularmente como “Despoblado de San Gregorio”.  Cuentan que el nombre de San Gregorio se debe a la cofradía de campesinos que habitaba en sus inmediaciones y que la usó por última vez. El templo y su explanada fueron lugar de reunión de la institución, cuentan que a sus puertas se congregaba el concejo para tratar los asuntos comunales y hacer justicia. La iglesia comenzó a caer en desuso a finales del siglo XVIII, posteriormente el templo fue definitivamente cerrado y la institución desapareció en 1855 con la Desamortización de Madoz en el Siglo XIX . La talla de madera de la Virgen de la Campana de la Mata fue trasladada a la parroquia de Peraleda de la Mata aunque actualmente se encuentra en paradero desconocido desde la Guerra Civil.
La actual iglesia de Santa María, que se construyó junto al arroyo de su mismo nombre, data del siglo XIV, probablemente en torno al 1390 (aparece ya citada en 1395), de ella actualmente tan solo se conserva la torre campanario conocida como “Torre de San Gregorio” algunos muros de la portada principal y parte del ábside. La torre en un principio sirvió al concejo como torre vigía, de planta cuadrada mantiene el campanario y un acceso él a través de unas escaleras ubicadas en la cara interna de la iglesia, se hace difícil poder acceder a él pues su entrada está situada a unos dos o tres metros de la superficie. El entorno de la iglesia, un encinar adehesado con la Sierra de Gredos al fondo, se encuentra en una finca privada al pie de la carretera (EX118) que une la A-5 con Peraleda de la Mata, siendo actualmente el hogar de varias decenas de cigüeñas.

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lunes, 6 de enero de 2020

ERMITA TEMPLARIA ABANDONADA DE SAN LÁZARO - JEREZ DE LOS CABALLEROS


Situada a extramuros de la ciudad, junto a la carretera que se dirige a  Fregenal de la Sierra nos encontramos con una de las seis ermitas que posee la ciudad templaria de Jerez de los Caballeros, la Ermita de San Lázaro.
El templo se encuentra en avanzado estado de abandono aunque no totalmente destruido. Nada se sabe sobre su fecha de fundación, se cree que podría existir ya desde tiempos de los Templarios, puesto que en la Edad Media existían ermitas dedicadas a San Lázaro destinadas en su mayor parte a ser “hospitales” en los que se acogía a los leprosos. Documentos escritos certifican que en 1511 ya se encontraba abierta al culto, en aquel tiempo en el altar mayor existía una representación, ya desaparecida, del misterio del Santo titular. Los terrenos aledaños al templo eran utilizados como huerto por los mojes
Arquitectónicamente hablando, a lo largo de los años se han plasmado en ella tres corrientes artísticas: el arco apuntado de ladrillo que da acceso al interior es gótico; la entrada está rodeada por unas arcadas exteriores con jambas de granito renacentista; y barrocos son los restos de alguna de sus bóvedas. Destaca de la ermita el atrio porticado, compuesto por elegantes columnas de granito de medio punto que son coronadas con sencillos capiteles.

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miércoles, 25 de diciembre de 2019

Convento Franciscano de Arroyo de la Luz.


Al noroeste del enclave urbano de la localidad, en un principio situado a extramuros, nos encontramos con lo que se conoce como el Convento Franciscano de Arroyo de la Luz. No hay fecha exacta sobre el comienzo de las obras si se conoce que fue fundado en la década de 1.570 gracias a los Señores de Herrera y la participación de la villa. Debido a la escasez de medios económicos pasaron bastantes años hasta la conclusión definitiva de la obra, pues es más que probable que no fuese ocupado hasta 1.593, fecha en la que lo recibe la Orden de los Franciscanos Descalzos de San Pedro de Alcántara.
Tras su ocupación, a finales el siglo XVI, el convento estuvo integrado por sacerdotes, legos, coristas, donados y arrieros, que realizaban funciones de acogida y enfermería de transeúntes y pobres que pasaban por la villa. Constaba de dos partes, la iglesia y las dependencias conventuales.
El convento es de estilo gótico exceptuando la capilla y algunas dependencias que son barrocas del siglo XVIII. El edificio representa el prototipo de convento recoleto por sus proporciones y su escueta decoración siendo un claro ejemplo de ello el austerísimo claustro. Los espacios continúan siendo de pequeñas proporciones y reflejo del espíritu sobrio del alcantarino.
Se mantuvo habitado hasta la desamortización del siglo XIX, y posteriormente, ya en el siglo XX, tras la exclaustración, fue utilizado primero como almazara, situando la prensa en la iglesia y el resto del molino en sus aledaños, y posteriormente el resto de dependencias fueron usadas como establo de animales. El convento contaba con numerosas imágenes, como la de San Francisco de Asís, titular del convento, que fueron trasladadas a la Ermita de la Luz o a la Iglesia Parroquial de la Asunción tras su desamortización.
Entre los años 2000 y 2003 la Junta de Extremadura llevó a cabo trabajos de rehabilitaron para convertir una parte de este convento en un aula de cultura, los trabajos afectaron concretamente a la iglesia con su capilla barroca y a parte del claustro.
Pero el resto de dependencias permanecerá sumidas en el más absoluto de los olvidos, las ruinas por los que paseamos corresponderían a las dependencias convencionales, el claustro, el refectorio y probablemente las celdas de los frailes. Se encuentra en una situación de ruina completa, parte del perímetro del edificio se encuentra pegado a una explotación de ganado vacuno que poco o nada beneficioso a su conservación.
Serafín Martín Nieto, a través de su libro "El Convento de San Francisco de Arroyo de la Luz y la Enfermería de San Pedro de Alcántara de Cáceres", ha rescatado de los archivos parte de la historia de la villa arroyana, en esta ocasión a conocer el origen y evolución del convento franciscano. 

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domingo, 15 de diciembre de 2019

ERMITA ABANDONADA DEL CEMENTERIO VIEJO O DE LOS MÁRTIRES - QUINTANA DE LA SERENA


A las afueras de Quintana de la Serena, concretamente en el Ejido del pueblo, entre los "Lajahares y la laguna del Concejo" nos encontramos con la vetusta ermita de los Mártires San Fabián y San Sebastián, o mejor conocida como la "Ermita del Cementerio Viejo".
En el siglo XVI se iniciaron los trabajos de construcción del templo por mandato del frey que gobernaba por aquellos entonces el Priorato de Magacela, Don Pedro Cabrera. Inicialmente la ermita fue concebida como un gran templo, las labores de construcción comenzaron por la capilla, que fue lo único que se construyó pues más tarde los escasos bienes con los que contaba la parroquia no fueron suficientes para terminarla. En 1595 la capilla aún no estaba acabada, finalizando poco después las obras. Durante la primera mitad del siglo XIX le fue adosado el cementerio municipal, quedándose la ermita como capilla de rezo
La ermita que actualmente podemos contemplar no es más que la capilla de la gran ermita que se planeó construir. Se percibe una estructura similar a otras ermitas de la comarca mandadas construir por la Orden Militar de Alcántara. La capilla de planta centralizada posee muros de mampostería reforzada por contrafuertes de sillares graníticos. La portada se resuelve con un arco de sillería enmarcado bajo otro arco ciego de granito que define la proyección de la ampliación inicial del edificio, al cual estaba previsto dotarle de un cuerpo central adquiriendo planta basilical. Cuando no se pudieron continuar las obras, sobre dicho arco ciego se colocó la actual puerta de entrada finalizando así su construcción. En su interior destaca la cubierta por una bóveda de crucería de marcado estilo gótico, también se conservan restos del primitivo altar en su muro frontal.
El templo es propiedad de la Archidiócesis Mérida-Badajoz. Su estado es de total abandono, en su alrededor aún podemos observar cómo se conservan semiocultas restos de sepulturas del antiguo cementerio.
Distintas iniciativas tanto del Ayuntamiento de Quintana de la Serena como del párroco del municipio han intentado recuperar la capilla sin éxito hasta ahora.
Junto a la ermita de los Mártires se han hallados restos de lo que creen que es una villa romana, y es que piensan que probablemente el templo esté situado sobre un asentamiento romano previo.


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viernes, 6 de diciembre de 2019

LA CASA-FUERTE ABANDONADA “LA TORRE” TORREQUEMADA

La casa-fuerte de Torrequemada conocida como “La Torre” es un palacio de carácter defensivo y aspecto de castillo levantado en el lugar mas elevado de la localidad, al suroeste.
El edificio data de finales del siglo XV y principios del XVI. Probablemente fuera mandado construir por el matrimonio formado por Juan de Sande, II Señor de Valhondo, y Teresa Álvarez de Ulloa, hija de Diego García Ulloa “el Rico” hipótesis basada en el escudo de armas de ambos linajes que se encuentra sobre la puerta.
El inmueble es de planta poligonal, levantado con sillares de granito y mampostería, dispone de ventanas de reducido tamaño y carácter hermético que dan la apariencia al edificio de castillo o fortaleza. Se accede a través de una puerta con arco de medio punto rematada con el escudo armas de los dos linajes anteriormente mencionados. Se cree que el palacio debía tener dos pisos de altura por los arranques de bóveda que aún se conservan.
Debido a las uniones matrimoniales el palacio pasó del linaje de los Sande y Ulloa, primero a manos de la familia Abrantes y posteriormente a la familia Carvajal. Desde finales del siglo XVIII el estado del inmueble debió ser bastante malo a juzgar por lo que dicen de él los documentos. Y es que conocemos por el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura que en 1791 el palacio estaba arruinado. Con el paso del tiempo el edificio ha sufrido un importante proceso de degradación debido a los cambios de propietario y de uso, pasó de ser residencia de nobles a explotación agropecuaria, albergue de ganado o almacén de utensilios. A mediados del siglo XIX Pascual Madoz en Diccionario geográfico-histórico-estadístico de España y sus posesiones de Ultramar" se refiere a el como:
“En el cerro que domina el lugar, se conserva una casa desmantelada, llamada la Torre, y un mirador o atalaya de antiquísima construcción…”
Desde el siglo XVIII el edificio no aparado de degradarse y actualmente se encuentran desaparecidas las cubiertas, las bóvedas de las estancias y la escalera que daría acceso a la planta alta. A pesar de encontrarse bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español, grandes grietas en sus muros comprometen su futuro, que tan solo estaría garantizado a través de una restauración que consolide el monumento. 
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sábado, 9 de noviembre de 2019

Carretera Aceitunilla - Nuñomoral (Extremadura)


Esta es una de las carreteras abandonadas más temidas de España, que causa terror precisamente en el tramo que une Aceitunilla con Nuñomoral.
Muchos afirman que en esta vía solitaria, justo en este punto, se ven apariciones de mujeres con bebés que estallan en llanto.

martes, 5 de noviembre de 2019

Arrocerezo - Cáceres

Arrocerezo es una alquería abandonada del concejo de Camino Morisco, comarca de Las Hurdes, en la provincia de Cáceres, Comunidad Autónoma de Extremadura, (España).
En esta población se han encontrado restos prehistóricos como el "ídolo estela" por lo que podemos afirmar que es uno de los pueblos más antiguos que pertenecen a Camino Morisco. El "ídolo estela" podemos verlo en el museo de Cáceres donde está expuesto actualmente.
Actualmente, Arrocerezo está abandonado, aunque sus tierras siguen cultivándose. Las casas están deteriorándose, aunque aún se conserva un horno de barro en perfecto estado.
Wikipedia

sábado, 26 de octubre de 2019

Zamarrilla - Cáceres


Situada en los llanos de Cáceres, a unos 15 kilómetros de la capital y próxima al río Salor se encuentra la aldea medieval de Zamarrilla, uno de los rincones con más embrujo y misterio de Cáceres.
La podemos ubicar con mayor precisión entre Valdesalor y Torreorgaz, en una finca conocida como "Heredamiento y Prado de Zamarrillas", se levanta este bello caserío de mampostería y piedra granítica, con varias construcciones todavía en pie pese a su despoblación hace más de 200 años, la aldea mantiene su belleza de piedra entre canchos con carácter nobiliario y calles casi ocultas por la maleza y el agua.
Su origen está documentado en el siglo XIV, pero seguramente date de una época anterior, posiblemente en décadas posteriores a la conquista leonesa (1229) cuando comenzaron a formarse los adehesamientos reales que tenían por finalidad la defensa de las cabañas ganaderas pertenecientes al Concejo". En el siglo XVIII llego a reunir a más de 200 vecinos, época en la que comenzó su declive ¿los motivos? Hay varias teorías.
Actualmente está deshabitada, siendo el ganado el que ocupa el espacio, establos y cobertizos se alzan donde años atrás habitaron personas, únicamente algún ganadero acude a diario a cuidar su ganado. Tanto las edificaciones como la finca son de propiedad privada. 
Visitando la aldea podemos reconocer perfectamente el urbanismo original

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jueves, 22 de agosto de 2019

Almansa

En los años cincuenta del pasado siglo XX en España el régimen franquista comenzaba poco a poco a abrirse al mundo, concretamente en Extremadura arrancaba el conocido como “Plan Badajoz”. Al amparo de las inversiones realizadas en este plan se gestó una de las experiencias más innovadoras y originales que la iniciativa privada haya desarrollado en España en la segunda mitad del siglo XX.
El promotor y artífice de este genial proyecto fue Eusebio González Martín “Don Eusebio” un innovador empresario de la postguerra natural de la Sierra de Béjar, padre de diez hijos y abuelo de 55 nietos. Quienes le conocieron dice de él que era una persona austera y sencilla. Desarrolló en Extremadura varios proyectos como una fábrica de madera en Guadalupe, instaló la primera línea de telefonía en Extremadura y montó una central eléctrica que proporcionó electricidad a toda la comarca de Guadalupe incluyendo Trujillo. Pero su proyecto más novedoso aún estaba por llegar.
En los años cincuenta “Don Eusebio”, planeaba un nuevo proyecto, aprovechando tal y como ya hemos dicho la puesta en marcha del Plan Badajoz planificó lo que podríamos calificar como un laboratorio agroganadero experimental. Pretendía probar la eficacia de las más modernas técnicas agrícolas, nueva maquinaria importada de Alemania y Estados Unidos y a la vez trabajar con nuevos cultivos tanto de secano como de regadío. “Don Eusebio” ideo la construcción de un poblado y se encargó personalmente de elegir el terreno sobre el que se levantaría, para ello buscó un lugar que tuviese suelo fértil, agua cercana y un clima templado y se decidió establecer cerca de Alía, sobre una elevación de terreno junto a un valle cercano al rio Guadalupejo y una raña totalmente llana. De esta forma a finales de los años cincuenta del pasado siglo XX se levantó el “Complejo Agroindustrial de Almansa”.
El municipio fue habitado principalmente por colonos procedentes de Alía, Castilblanco, Valdecaballeros y Guadalupe, todos ellos deseosos de un futuro prometedor. Almansa dinamizó la economía de la zona, ya que aquí había trabajo para todo el mundo, dicen que se trabajaba bastante pero que estaba garantizado un sueldo digno a final de mes. A las personas o familias que se trasladaron allí para trabajar se les entregaba una casa y se le cedía un huerto para que lo cultivase a cambio de una parte de la producción. Otros trabajadores de Almansa sin embargo mantuvieron la residencia en sus respectivos municipios y diariamente acudían en burro o bicicleta para trabajar. Las casas eran cómodas para la época, la mayoría disponía de dos habitaciones, una chimenea usada como cocina, despensa e incluso televisor. La población de Almansa llegó a rondar las dos o tres mil personas, llegando a pagarse más de 1.500 nóminas. 
El poblado rebosaba alegría y dinamismo gracias a la gran cantidad de niños y juventud que había, contaba con más actividades de ocio que cualquier otro pueblo de la comarca, periódicamente y como en cualquier otro municipio en la plaza se realizaba el baile, se proyectaban películas de cine, todas estas actividades atraían también a vecinos de los pueblos de alrededor. Cuentan que en el patio de la casa de “Don Eusebio” al finalizar el colegio los niños representaban una obra teatral. La gente que habitó Almansa cuenta que los niños fueron felices en aquel pueblo nuevo pero que ellos tuvieron sentimientos encontrados, por un lado felicidad e ilusión por un futuro prometedor y por otra se enfrentaron con un fuerte desarraigo local.
Almansa, arquitectónicamente hablando, se configuró de forma similar a los poblados ferroviarios o pueblos de colonos, se estructuró en torno a una gran plaza diáfana. Alrededor se encontraba la iglesia, un edificio a modo de ayuntamiento que servía para realizar todas las labores administrativas, algunas de las casas de los obreros, almacenes y otros edificios destinados a servicios públicos. En el pueblo no faltaba de nada, tenían bar, lechería, carnicería, panadería, farmacia, colegio, fábrica de tabaco, fábrica de pimentón, su población era la envidia de los municipios del entorno, tenía más servicios que cualquier municipio de la zona. Los alrededores del poblado estaban rodeados por enormes campos de cultivos estructurados a través de canales de riego artesanales que bebían agua del rio Guadalupejo. Aquí se cultivó de todo, cereales, legumbres, frutas y hortalizas, aunque las mayores extensiones de cultivo correspondieron a pimientos, maíz, tomate, lechuga, garbanzos, tabaco o algodón.
El lema de Almansa, tal y como aún vemos reflejado en su emblema era:

A = Almansa
U = Unión
T = Trabajo
C = Constancia

Almansa: Unión, Trabajo y Constancia

El proyecto no duró más de 15 o 20 años, la principal causa de su decadencia fue la avanzada edad con la que contaba “Don Eusebio” cuando decidió emprenderlo. Falleció en 1961 y los herederos o bien no aprendieron como gestionarlo o no supieron adaptarse a los nuevos tiempos y terminaron con Almansa. No obstante, la desaparición de Almansa no fue inmediata si no que fue un proceso lento que duró entre 10 y 15 años. A principios de los años 70 ya casi no existían habitantes en Almansa y con el paso del tiempo los herederos fueron vendiendo sus partes de tierra hasta quedar el poblado dividido en pequeñas parcelas.
Actualmente Almansa es prácticamente un poblado fantasma, aunque aún quedan viviendo unas 7 familias que se ganan la vida con explotaciones agroganaderas. En el despoblado aún podemos observar, como se aprecia en las fotografías, las grandes casas de los obreros, la iglesia, el “ayuntamiento” y algunos edificios entre los que podemos identificar el que parecía ser el economato.

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jueves, 17 de noviembre de 2016

Granadilla - Cáceres

La localidad de Granadilla, fundada por los musulmanes en el siglo IX, es un caso excepcional entre los pueblos deshabitados de la península. Su caserío, envuelto por una magnífica muralla y declarado conjunto histórico-artístico, ha sido objeto de una lenta y tenaz restauración desde 1984 y ofrece un raro contraste entre la ausencia de tejados y los cuidados muros de las casas, que producen la impresión de un laberinto de piedra presidido por la iglesia de la Asunción y el castillo. Desde su recinto amurallado el silencio del pueblo se hace más elocuente y la vista alcanza una completa panorámica del entorno, dominado por el embalse de Gabriel y Galán, principal causa del abandono de Granadilla.

Castillo inexpugnable
Hasta los años 50, la localidad contaba con más de 200 viviendas y una población superior a los 1.000 habitantes, dedicados principalmente a la agricultura del cereal, el olivar y los pastos y al cuidado de una nutrida cabaña ganadera de cabras, vacas y caballos. En el río Alagón, entonces sin embalsar, abundaban los barbos y la industria local incluía telares de lienzo, molinos harineros y lagares de aceite. El pueblo tenía escuela, ayuntamiento con tribunal y una cárcel habilitada en el castillo, un robusto edificio de aspecto inexpugnable, protegido por dobles puertas, rastrillo y barbacana.
En los años 60, la expropiación forzosa del término para ser inundado por el pantano, produjo la inevitable marcha de la población y en 1965 la localidad quedó vacía. Veinte años más tarde, el estado acometió su restauración y el caserío recobró tímidamente algo de su pasada belleza.
Gracias a ello, el viajero puede recorrer íntegramente el recinto de las murallas, de casi 1 kilómetro de longitud, acceder al interior por la puerta de la Villa y visitar el castillo. La plaza Mayor, animada por unos graciosos jardines y una fachada cubierta de conchas, sirve como lugar de encuentro de las distintas calles, que transcurren entre edificios en ruinas, caserones restaurados y terrenos baldíos que antaño sirvieron de huertas.

(Pilar Alonso y Alberto Gil)

jueves, 27 de octubre de 2016

Arco - Cáceres

La villa de Arco, conocida popularmente como El Arquillo, es un antiguo asentamiento unido a una de las fortalezas que se construyeron durante la Edad Media en esta región que tuvo una fuerte presencia árabe. De hecho, se sabe que el sistema defensivo de la zona incluía el cercano castillo de Portezuelo y el de Alconétar, hoy sepultado bajo las aguas del embalse de Alcántara.
Por su proximidad al Tajo y su situación a más de 800 metros de altura, Arco estaba considerado como uno de los principales alcores (collados) extremeños y una excelente atalaya sobre las calzadas que atravesaban la región. El paso de distintas culturas ha dejado el rescoldo de viejas leyendas y no es de extrañar que existan varias referencias a tesoros escondidos en su entorno.
A comienzos del siglo XIX, Arco contaba con más de doscientos habitantes, repartidos en cuarenta viviendas presididas por la iglesia de la Asunción, que entonces ya estaba en ruinas, realizándose los oficios religiosos en la sala de una casa. El pueblo carecía de escuela y de ayuntamiento, pero contaba con una cárcel improvisada en la vivienda del alguacil, donde había cadenas para los reos de cierta consideración. Éstos no debían abundar, porque la vida de los vecinos transcurría plácidamente dedicada a las tareas agrícolas, incluyendo el cultivo de cítricos y la elaboración de vino para consumo propio. Un horno de pan y una pequeña fábrica de tejas y ladrillos constituían la industria local.

Bandoleros

A mediados del mismo siglo, la calma del pueblo se vio alterada por la presencia de numerosos bandoleros en la zona y sus habitantes fueron empujados a buscar protección en Cañaveral, entonces en pleno auge.
Algunos descendientes de aquellos vecinos mantienen viva la ilusión de recuperar el viejo caserío de Arco y de hecho ya han acometido la rehabilitación de la iglesia y aún siguen celebrando su romería a mediados de septiembre, alrededor de un viejísimo álamo que se alza en una de las encrucijadas del pueblo.


(Pilar Alonso y Alberto Gil)