miércoles, 28 de agosto de 2024

Sant Per de Cortada = Zaragoza

La primera mención es de diciembre de 1156. En abril de 1182 el rey Alfonso II de Aragón le otorgó fuero, que cita el cartulario menor de la Catedral de Zaragoza.

Carlos Laliena comenta que es probablemente una antigua torre andalusí que serviría como ḥiṣn o refugio para las haciendas de la ribera:

Las divisiones de tierras en las áreas periurbanas y en algunas zonas rurales concretas constituyen una parte de la ruptura social que pretendemos resumir aquí con evidente brevedad. No es la única. En particular, es preciso tener en cuenta que a lo largo de más de un siglo (entre 1080 y 1200 o incluso 1210), la conquista afectó a amplísimos espacios rurales cuyos nexos con las ciudades variaban mucho. Algunos de ellos estaban relativamente cerca y los cambios se vincularon mucho a esta circunstancia. Valdrá el ejemplo de la franja irrigada de las tierras del Ebro, aguas abajo de Zaragoza. En esta ribera intuimos que se producen fenómenos de población de antiguos husun islámicos en Alfajarín y Fuentes (1131 y 1138, respectivamente); desarrollo de antiguas almunias o torres andalusíes, convertidas en núcleos de poblamiento feudal, como Sant Per de Cortada (1182), Cornicena, Siest o Alfindén; fundaciones de nuevas localidades, entre las que se documentan Villamayor (1169), El Burgo o Villafranca de Ebro, topónimos clásicos en su género, por no mencionar los fenómenos tardíos, en Villanueva (1247) y Penyaflor. Estas ocupaciones de almunias y fundaciones de nueva planta estuvieron unidas, en muchos casos (si no en todos), a importantes adjudicaciones de tierras que, a veces, supusieron la transformación de los antiguos terrazgos a través de la creación de parcelarios ortogonales

También es mencionado en "La Mensa capitular de la iglesia de San Salvador de Zaragoza en el pontificado de Hugo de Mataplana", como Sant Pero de Cortada, en un texto del 21 de mayo de 1292. Item la presentación del vicario de Quintiello, de VillSant Per de Cortada o Cortada fue una localidad medieval en el término de Zaragoza cerca de la confluencia de los ríos Ebro y Gállego.

La primera mención es de diciembre de 1156. En abril de 1182 el rey Alfonso II de Aragón le otorgó fuero, que cita el cartulario menor de la Catedral de Zaragoza.

Carlos Laliena comenta que es probablemente una antigua torre andalusí que serviría como ḥiṣn o refugio para las haciendas de la ribera:

Las divisiones de tierras en las áreas periurbanas y en algunas zonas rurales concretas constituyen una parte de la ruptura social que pretendemos resumir aquí con evidente brevedad. No es la única. En particular, es preciso tener en cuenta que a lo largo de más de un siglo (entre 1080 y 1200 o incluso 1210), la conquista afectó a amplísimos espacios rurales cuyos nexos con las ciudades variaban mucho. Algunos de ellos estaban relativamente cerca y los cambios se vincularon mucho a esta circunstancia. Valdrá el ejemplo de la franja irrigada de las tierras del Ebro, aguas abajo de Zaragoza. En esta ribera intuimos que se producen fenómenos de población de antiguos husun islámicos en Alfajarín y Fuentes (1131 y 1138, respectivamente); desarrollo de antiguas almunias o torres andalusíes, convertidas en núcleos de poblamiento feudal, como Sant Per de Cortada (1182), Cornicena, Siest o Alfindén; fundaciones de nuevas localidades, entre las que se documentan Villamayor (1169), El Burgo o Villafranca  de Ebro, topónimos clásicos en su género, por no mencionar los fenómenos tardíos, en Villanueva (1247) y Penyaflor. Estas ocupaciones de almunias y fundaciones de nueva planta anueva, de los Santos de Penya Flor, et de Mecaçal, et de Sant Pero de Cortada, et de Alfinden, et de Pastriz, et de Villa Mayor, de la Perdiguera.



Susín = Huesca

Susín es un despoblado actualmente perteneciente al municipio de Biescas, en la provincia de Huesca. También forma parte de a la comarca del Alto Gállego, en la comunidad autónoma de Aragón.

Susín, aunque figura como despoblado, nunca ha estado abandonado. Sus propietarios siempre lo han atendido lo mejor que han sabido y podido. Además de la explotación ovina, que obliga a desplazarse todos los días, durante los fines de semana y vacaciones siempre hay gente.

Su población siempre ha sido exigua. Todos los censos de que disponemos, desde finales del siglo xv hasta nuestros  días, dan una demografía oscilante entre dos y tres casas. Quizás el más elocuente es Madoz que, para 1845, da una población de "3 casas, 5 vecinos y 31 almas". Los nombres de sus casas son Canales, Mallau y Ramón, siendo estas dos últimas las únicas que subsisten en pie y en régimen de habitación temporal por parte de sus propietarios.

En 1834 formó Ayuntamiento propio, para unirse en 1845 a Casbas de Jaca y posteriormente a Oliván. En la actualidad forma parte del Ayuntamiento de Biescas.

Desde hace algún tiempo y a iniciativa de Angelines Villacampa Villacampa -de casa Mallau- diversos campos de trabajo y grupos de voluntarios dedican parte de su tiempo de ocio a la rehabilitación del entorno (caminos, paredes, campos, huertos, limpieza de bosques...) y de algunos edificios del pueblo entre los que hay que destacar la ermita de Nuestra Señora de las Eras.

La iglesia de Santa Eulalia, a todas luces, es el edificio más emblemático de Susín. Sita en el extremo Norte del pueblo, cuando menos, es un edificio híbrido entre el primitivo templo medieval y las obras acometidas en el siglo XVIII.
Del edificio medieval (para unos mozárabe de la segunda mitad del siglo X y para otros románico-larredense levantado entre 1060 y 1070) quedan el ábside de baquetones y arcuaciones ciegas con lesenas y el presbiterio, amén de una preciosa ventanita ajimezada, orgullo del templo y emblema de un territorio. Poseyó pinturas murales, ejecutadas en torno a 1100 y que hoy se encuentran en el Museo Diocesano de Jaca.

Las obras del siglo XVIII quizás llevadas a cabo por ruina de la anterior fábrica, invirtieron la orientación del templo. A los pies colocaron, a modo de capilla, el nuevo altar y en el viejo ábside, emplazaron la actual torre-campanario.

Al exterior del ábside es posible ver unos cuantos sillares labrados con trazas diversas. Hay quien opina que provienen de un anterior templo visigodo o, cuando menos, de tradición visigótica, otros entre los cuales se encuentra el que esto escribe, piensan que fueron ejecutados bien a la par, bien con posterioridad a la erección del templo.
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