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sábado, 18 de abril de 2020

CONVENTO ABANDONADO DE SAN JOAQUÍN - SANTA CRUZ DE LA SIERRA


Cuenta la leyenda que en la falda de la Sierra de Santa Cruz, durante el siglo XVI, junto al municipio que se denominó Santa Cruz de los Templarios, se produjeron una serie de fenómenos extraños, mezcla de paranormal y milagroso. Un ejemplo de ello era un pozo, que aún se conserva, que tenía un misterioso comportamiento, pasaba en cuestión de segundos de estar casi vació a rebosar, abasteciendo así a la población durante los largos periodos de sequía.
Este milagroso enclave fue el elegido en 1670 por Joaquín Chaves de Mendoza, Señor de Santa Cruz de la Sierra y III Conde de Santa Cruz, para levantar un convento. Una vez construido fue la Orden mendicante de los Agustinos Recoletos la que se instaló en él.
A pesar de la austeridad que predicaba la orden, su comunidad pronto comenzó a mostrar inclinación hacia las familias más poderosas e influyentes de la zona. La orden poco a poco fue ampliando sus propiedades a la par que disminuía su austeridad. Esto derivó en una cierta animadversión de los vecinos del pueblo hacia ellos, llegando a protagonizarse diversos pleitos entre ambos bandos, siendo una de las principales disputas al agua que bajaba de la sierra. Al parecer el aumento de hermanos en la comunidad llevó a los frailes a cavar un nuevo pozo dentro del convento, este pozo era tan profundo que la fuente del pueblo dejó de recibir su habitual caudal de agua.
En el siglo XIX, tras la publicación de la Real Orden de Exclaustración Eclesiástica de 1.835, se llevó a cabo la supresión de la vida monacal en una gran cantidad de monasterios y conventos en toda España, con la desamortización de Mendizábal como trasfondo. Los frailes tuvieron que abandonar el convento y los vecinos aprovecharon las revueltas de la I Guerra Carlista para destruirlo, respetando, eso sí, la estructura de la iglesia.
El conocido como Convento de los Agustinos se encuentra situado en plena falda de la sierra coronando el pequeño pueblo de Santa Cruz de la Sierra. El edificio se encontraba conformado por la iglesia y sus dependencias conventuales:
La iglesia de estilo barroco, tiene éste nave única y planta de cruz latina, rematado el crucero con cúpula semiesférica sobre pechinas, orientada hacia el sur (hacia la sierra) y mirando su fachada hacia la población, en el medio del crucero, bajo la cúpula semiesférica, donde se encuentra el conocido pozo misterioso que daba fama al lugar antes de la llegada de los agustinos. En la portada, un arco con dovelas almohadilladas se remata con una hornacina y una cruz latina, enmarcadas entre los blasones de los Chaves de Mendoza.
Erigidas sobre el lado del evangelio de la iglesia se encuentran las dependencias conventuales, que llegaron a albergar hasta una treintena de frailes: refectorio, celdas, claustro... Hoy no quedan más que los muros exteriores de esas dependencias.
Actualmente el convento se encuentra en ruinas y presenta un grave deterioro por abandono. Existe riesgo de Derrumbe de la cubierta de la iglesia, de su cúpula y de los muros exteriores del convento.
La iglesia conserva aún su estructura, con sus muros y tejado a base de bóvedas de cañón y cúpula semiesférica que se encuentra agujereada. El templo conserva también diversas pinturas murales en su interior, principalmente sobre el coro. La antigua torre de espadaña también se mantiene en pie, estando rematada con un frontón triangular. Aún hoy se conserva el brocal granítico del supuesto pozo milagroso, cegado por escombros y deshechos, donde un saliente del mismo hacía las funciones de pila bautismal.
De las dependencias conventuales, hoy sólo se conservan mas que las ruinas de lo que fueron unas grandiosas dependencias. En los muros exteriores del convento se conservan aún vanos y alféizares de lo que debieron ser las antiguas celdas y habitaciones de los monjes. No obstante cada vez se hace más difícil adivinar entre las ruinas las zonas que ocuparían el oratorio, claustro o el resto de dependencias.
Desde entonces el templo ha servido como almacén o cuadra para el ganado, siendo actualmente el hogar de una gran cantidad de palomas y cigüeñas.
Debido a su delicado estado de conservación el Convento agustino de San Joaquín, en Santa Cruz de la Sierra se encuentra incluido en la Lista Roja de Patrimonio de Hispania Nostra.

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martes, 3 de marzo de 2020

ERMITA SUMERGIDA DE SAN JORGE CÁCERES


A unos 12 kilómetros de Cáceres capital, frente a la Torre de los Mogollones, nos encontramos en mitad del campo con un enigmático edificio, único en toda España por su diseño, estamos hablando de la denominada Emita de San Jorge.
El edificio en sí, se encuentra en estado de ruinas y parece haber sido una ermita, semioculta entre el terreno sorprende al caminante al ver un edificio religioso inundado que ha quedado gran parte sumergido.
Nada hay escrito ni se sabe sobre su construcción, arquitectos, mecenas, fecha de abandono, ni siquiera está claro que sea una ermita como tal, y si lo fuese desconocemos bajo la advocación que se construyó.
La mayoría de los estudiosos creen que se trata de un colector de agua que posteriormente fue usado como ermita y que su construcción original podría datar del siglo XIV, construido por manos privadas y destinado al culto restringido (podría servir primero para abastecer de agua y luego de fe al antiguo poblado que hubo junto a la Torre de los Mogollones)
Suponiendo que el edificio fuese readaptado para el culto religioso podemos ver cuatro estancias claramente diferenciadas: la nave central, una capilla, la sacristía y el coro.
La nave central se encuentra permanentemente inundada, el extraño coro se eleva sobre el resto de la nave y aquí nos encontramos dos estancias más que podrían haber correspondido a una capilla y una sacristía, una de estas dependencias posee una cúpula semiesférica con espectaculares pinturas de Juan de Ribera.
Arquitectónicamente está construida en mampostería la zona baja del edificio, ladrillo la parte superior y una hilera de piedra circunda el edificio para apresar el agua del estanque. Cuatro grandes arcos de medio punto arrancan de sus muros y forman la cubierta del edificio, cubierta formada por dos grandes losas de granito con bóveda de aristas. También de granito es el suelo de coro que se haya sustentado por dos arcos escarzanos.
Sorprende la riqueza iconográfica del edificio con pinturas murales que representan escenas bíblicas, todas atribuidas al pintor cacereño Juan de Ribera en el año 1565, según reza una esquina del templo.
La función que debió tener esta original construcción no está del todo clara pero existen dos versiones:
-          Que fuera un colector de agua para el pequeño poblado que existía en los alrededores de la Torre de los Mogollones.
-          Que fuera una capilla para dicho poblado
No faltan los que ven en este edificio un culto al agua, esta ermita podría haber acogido ritos de bautismo y purificación por inmersión: el caballero entraría en la iglesia montado en su corcel y una vez metido en el agua sagrada un sacerdote desde el coro los bendeciría.
Tristemente en la actualidad la única función que cumple es servir de abrevadero al ganado que existe en la finca.

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domingo, 16 de febrero de 2020

LA ERMITA DE SAN BERTO - HINOJAL

A las afueras de Hinojal, al oeste del casco antiguo y desde mucho antes de la fundación del municipio se encuentra la Ermita de San Bartolomé o más conocida como de San Berto (diminutivo de San Roberto de Molestes, santo y monje benedictino fundador de la Orden monástica del Císter). Actualmente es propiedad del ayuntamiento hinojaliego y se encuentra en desuso religioso, en 2014 el templo fue restaurado tanto en su exterior como en su interior, incluyendo sus esgrafiados. Pero hasta 2014 se encontraba en estado de total abandono y era utilizado como almacén, presentaba graves problemas de conservación: sus esgrafiados se encontraban casi desaparecidos y el edificio presentaba serios riesgos de derrumbe.
Pocas noticias existen sobre el origen de esta particular ermita, se barajan dos hipótesis:
·  Que sea de origen templario por su estilo y por encontrarse situada en la Encomienda de Alconetar, la orden del temple la habría construido al estilo oriental, propio de las órdenes militares que habían nacido en Jerusalén.
·  Que el templo sea de origen musulmán, pero cristianizado y reformado por los Templarios, durante la segunda mitad del siglo XIII. Los monjes-guerreros del Temple habrían reconvertido un morabito o vivienda/panteón de algún eremita islámico en el actual templo, a favor de esta teoría está la presencia de varios enterramientos islámicos en las proximidades de la ermita.
El edificio hinojaliego presenta las características propias de los edificios religiosos templarios, con marcada austeridad y carácter militar, combina lo castrense con lo religioso. Tiene planta cuadrada y muros fabricados con lajas de pizarra, con cuatro contrafuertes del mismo material, uno por esquina respectivamente, y dos enmarcando la puerta de entrada. Sólo dos vanos se abren al exterior, dando lugar a un interior recio y austero donde sólo unos simples esgrafiados decoran las paredes. La extraña cúpula, de ladrillo, podría indicar, como hemos dicho anteriormente, que el edificio fuese erigido como el morabito de un eremita islámico.

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sábado, 8 de febrero de 2020

CONVENTO FRANCISCANO ABANDONADO DE LA BIEN PARADA DE ABADÍA


Cerca de la localidad cacereña de Abadía, a los pies de la carretera que viene de La Granja nos encontramos en el estado de ruinas los restos de lo que en su momento fue un hermoso y majestuoso conventual franciscano, dan buena muestra de esa magnificencia los restos del claustro y la fachada principal que actualmente se conservan en estado de ruina, estamos hablando del Convento de la Bien Parada.
El conjunto comenzó a edificarse en el siglo XVI, aunque la mayor parte fue construida en el segundo tercio del siglo XVII, con posteriores añadidos en el siglo XVIII. Es de estilo gótico, un gótico sencillo y depurado que destaca por una sobriedad y austeridad tan propia de la orden franciscana. Uno de los primeros documentos que hace mención al convento fue el de la petición y posterior concesión al Duque de Béjar, don Juan Manuel II.
El conjunto estaba compuesto por el convento en sí y las huertas anexas, todo ello ocupando unas dos hectáreas de terreno aproximadamente. El edificio del convento estaba formado por la iglesia, la sacristía, el capitel, el claustro y las dependencias convencionales de las que se conservan la hospedería. La iglesia es de una sola nave y tres crujías, la primera es la capilla mayor, la estructura en el lado de la epístola se adosaron la sacristía abierta al presbiterio y la Capilla del Santo Sepulcro. El elemento más destacado fue y el claustro, que data del siglo XVII, de planta cuadrada y dos pisos presenta líneas muy puras y en torno a él se abren muchos vanos que dan paso a las diferentes estancias. Cuentan que llegó a ser sede de una facultad de teología y música.
En 1827 el convento tan solo era habitado por 5 religiosos y tras la desamortización de 1844 fue vendido a un particular que usó las instalaciones como establecimiento para ganado.
Desconocemos el momento exacto de su abandono, probablemente fuera de la desamortización del siglo XIX, lo que si conocemos es Pascual Madoz en "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar" afirmaba que en 1849 el convento se hallaba abandonado:  "A un cuarto de legua y lado oeste del lugar de Abadía existe el edificio que fue el convento de franciscanos de la Bien Parada, el cual no ha estado siendo enajenado se va poco a poco desmoronando"
En 2005, a través de un expediente de expropiación pasó a manos del Ayuntamiento de Abadía, con la idea de poner el valor del edificio, también la Junta de Extremadura, la Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, con fecha 27 de abril de 2012 (DOE Nº 85 de 4 de mayo de 2012). Debido a las sucesivas expoliaciones sufridas, en febrero de 2011 el ayuntamiento instaló un cerramiento del conjunto con una valla metálica, además se realizaron otras actuaciones como el apuntalamiento del claustro y algunas paredes, sin importar estas medidas no han impedido que el estado de ruina siga excesivamente. La imagen del Cristo de la Bien Parada que existe en el convento fue trasladada a la Iglesia de Santo Domingo de Abadía, donde actualmente se conserva.

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sábado, 18 de enero de 2020

DESPOBLADO DE SAN GREGORIO” - Campo Arañuelo

En la comarca cacereña de Campo Arañuelo existió en el siglo XIV el conocido como “Concejo de la Campana de la Mata” o “Concejo de Alquerías”. Esta institución mancomunal medieval  que fue en un principio promovida por la iglesia y apoyada por los nobles surgió dos claros objetivos, atender las necesidades espirituales de la población campesina dispersa y potenciar la repoblación del entorno. No obstante, con el paso del tiempo la institución comenzó a tomar también funciones civiles constituyéndose como mancomunidad de asentamientos con bienes comunales, intentando emanciparse de La Mesta para así poder pagar menos impuestos.
Este concejo tuvo como sede y cabecera la cercana iglesia de Santa María, conocida popularmente como “Despoblado de San Gregorio”.  Cuentan que el nombre de San Gregorio se debe a la cofradía de campesinos que habitaba en sus inmediaciones y que la usó por última vez. El templo y su explanada fueron lugar de reunión de la institución, cuentan que a sus puertas se congregaba el concejo para tratar los asuntos comunales y hacer justicia. La iglesia comenzó a caer en desuso a finales del siglo XVIII, posteriormente el templo fue definitivamente cerrado y la institución desapareció en 1855 con la Desamortización de Madoz en el Siglo XIX . La talla de madera de la Virgen de la Campana de la Mata fue trasladada a la parroquia de Peraleda de la Mata aunque actualmente se encuentra en paradero desconocido desde la Guerra Civil.
La actual iglesia de Santa María, que se construyó junto al arroyo de su mismo nombre, data del siglo XIV, probablemente en torno al 1390 (aparece ya citada en 1395), de ella actualmente tan solo se conserva la torre campanario conocida como “Torre de San Gregorio” algunos muros de la portada principal y parte del ábside. La torre en un principio sirvió al concejo como torre vigía, de planta cuadrada mantiene el campanario y un acceso él a través de unas escaleras ubicadas en la cara interna de la iglesia, se hace difícil poder acceder a él pues su entrada está situada a unos dos o tres metros de la superficie. El entorno de la iglesia, un encinar adehesado con la Sierra de Gredos al fondo, se encuentra en una finca privada al pie de la carretera (EX118) que une la A-5 con Peraleda de la Mata, siendo actualmente el hogar de varias decenas de cigüeñas.

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domingo, 12 de enero de 2020

CONVENTO DE SAN FRANCISCO EN CORIA


El "Convento de Religiosos Descalzos de San Francisco", es sin duda, unos de los bienes patrimoniales más olvidados de la muy noble y leal Ciudad de Coria. Fue fundado en 1561 por el Duque de Alba, D. Francisco Álvarez de Toledo a instancia del Obispo D. Diego Enríquez de Almansa, prelado por aquella época de Coria. Pedro de Ibarra fue el arquitecto que acometió la capilla mayor .
En 1837 sufrió la Desamortización de Mendizábal y pocos años después, en 1850 ya se encuentra casi completamente destruido como asegura Pascual Madoz en "Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar".
Los restos del templo dejan entrever una construcción realizada con materiales pobres, una edificación muy austera en consonancia con la filosofía religiosa de los franciscanos. Entre sus ruinas podemos identificar parte del claustro que aún sigue en pie, la capilla mayor del convento y otras dependencias anexas para los monjes. El edificio se encuentra en un estado completo de ruina, la basura y la vegetación cada vez van adueñándose más del templo.

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viernes, 6 de diciembre de 2019

LA CASA-FUERTE ABANDONADA “LA TORRE” TORREQUEMADA

La casa-fuerte de Torrequemada conocida como “La Torre” es un palacio de carácter defensivo y aspecto de castillo levantado en el lugar mas elevado de la localidad, al suroeste.
El edificio data de finales del siglo XV y principios del XVI. Probablemente fuera mandado construir por el matrimonio formado por Juan de Sande, II Señor de Valhondo, y Teresa Álvarez de Ulloa, hija de Diego García Ulloa “el Rico” hipótesis basada en el escudo de armas de ambos linajes que se encuentra sobre la puerta.
El inmueble es de planta poligonal, levantado con sillares de granito y mampostería, dispone de ventanas de reducido tamaño y carácter hermético que dan la apariencia al edificio de castillo o fortaleza. Se accede a través de una puerta con arco de medio punto rematada con el escudo armas de los dos linajes anteriormente mencionados. Se cree que el palacio debía tener dos pisos de altura por los arranques de bóveda que aún se conservan.
Debido a las uniones matrimoniales el palacio pasó del linaje de los Sande y Ulloa, primero a manos de la familia Abrantes y posteriormente a la familia Carvajal. Desde finales del siglo XVIII el estado del inmueble debió ser bastante malo a juzgar por lo que dicen de él los documentos. Y es que conocemos por el Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura que en 1791 el palacio estaba arruinado. Con el paso del tiempo el edificio ha sufrido un importante proceso de degradación debido a los cambios de propietario y de uso, pasó de ser residencia de nobles a explotación agropecuaria, albergue de ganado o almacén de utensilios. A mediados del siglo XIX Pascual Madoz en Diccionario geográfico-histórico-estadístico de España y sus posesiones de Ultramar" se refiere a el como:
“En el cerro que domina el lugar, se conserva una casa desmantelada, llamada la Torre, y un mirador o atalaya de antiquísima construcción…”
Desde el siglo XVIII el edificio no aparado de degradarse y actualmente se encuentran desaparecidas las cubiertas, las bóvedas de las estancias y la escalera que daría acceso a la planta alta. A pesar de encontrarse bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español, grandes grietas en sus muros comprometen su futuro, que tan solo estaría garantizado a través de una restauración que consolide el monumento. 
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sábado, 26 de octubre de 2019

Zamarrilla - Cáceres


Situada en los llanos de Cáceres, a unos 15 kilómetros de la capital y próxima al río Salor se encuentra la aldea medieval de Zamarrilla, uno de los rincones con más embrujo y misterio de Cáceres.
La podemos ubicar con mayor precisión entre Valdesalor y Torreorgaz, en una finca conocida como "Heredamiento y Prado de Zamarrillas", se levanta este bello caserío de mampostería y piedra granítica, con varias construcciones todavía en pie pese a su despoblación hace más de 200 años, la aldea mantiene su belleza de piedra entre canchos con carácter nobiliario y calles casi ocultas por la maleza y el agua.
Su origen está documentado en el siglo XIV, pero seguramente date de una época anterior, posiblemente en décadas posteriores a la conquista leonesa (1229) cuando comenzaron a formarse los adehesamientos reales que tenían por finalidad la defensa de las cabañas ganaderas pertenecientes al Concejo". En el siglo XVIII llego a reunir a más de 200 vecinos, época en la que comenzó su declive ¿los motivos? Hay varias teorías.
Actualmente está deshabitada, siendo el ganado el que ocupa el espacio, establos y cobertizos se alzan donde años atrás habitaron personas, únicamente algún ganadero acude a diario a cuidar su ganado. Tanto las edificaciones como la finca son de propiedad privada. 
Visitando la aldea podemos reconocer perfectamente el urbanismo original

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jueves, 17 de noviembre de 2016

Granadilla - Cáceres

La localidad de Granadilla, fundada por los musulmanes en el siglo IX, es un caso excepcional entre los pueblos deshabitados de la península. Su caserío, envuelto por una magnífica muralla y declarado conjunto histórico-artístico, ha sido objeto de una lenta y tenaz restauración desde 1984 y ofrece un raro contraste entre la ausencia de tejados y los cuidados muros de las casas, que producen la impresión de un laberinto de piedra presidido por la iglesia de la Asunción y el castillo. Desde su recinto amurallado el silencio del pueblo se hace más elocuente y la vista alcanza una completa panorámica del entorno, dominado por el embalse de Gabriel y Galán, principal causa del abandono de Granadilla.

Castillo inexpugnable
Hasta los años 50, la localidad contaba con más de 200 viviendas y una población superior a los 1.000 habitantes, dedicados principalmente a la agricultura del cereal, el olivar y los pastos y al cuidado de una nutrida cabaña ganadera de cabras, vacas y caballos. En el río Alagón, entonces sin embalsar, abundaban los barbos y la industria local incluía telares de lienzo, molinos harineros y lagares de aceite. El pueblo tenía escuela, ayuntamiento con tribunal y una cárcel habilitada en el castillo, un robusto edificio de aspecto inexpugnable, protegido por dobles puertas, rastrillo y barbacana.
En los años 60, la expropiación forzosa del término para ser inundado por el pantano, produjo la inevitable marcha de la población y en 1965 la localidad quedó vacía. Veinte años más tarde, el estado acometió su restauración y el caserío recobró tímidamente algo de su pasada belleza.
Gracias a ello, el viajero puede recorrer íntegramente el recinto de las murallas, de casi 1 kilómetro de longitud, acceder al interior por la puerta de la Villa y visitar el castillo. La plaza Mayor, animada por unos graciosos jardines y una fachada cubierta de conchas, sirve como lugar de encuentro de las distintas calles, que transcurren entre edificios en ruinas, caserones restaurados y terrenos baldíos que antaño sirvieron de huertas.

(Pilar Alonso y Alberto Gil)

jueves, 27 de octubre de 2016

Arco - Cáceres

La villa de Arco, conocida popularmente como El Arquillo, es un antiguo asentamiento unido a una de las fortalezas que se construyeron durante la Edad Media en esta región que tuvo una fuerte presencia árabe. De hecho, se sabe que el sistema defensivo de la zona incluía el cercano castillo de Portezuelo y el de Alconétar, hoy sepultado bajo las aguas del embalse de Alcántara.
Por su proximidad al Tajo y su situación a más de 800 metros de altura, Arco estaba considerado como uno de los principales alcores (collados) extremeños y una excelente atalaya sobre las calzadas que atravesaban la región. El paso de distintas culturas ha dejado el rescoldo de viejas leyendas y no es de extrañar que existan varias referencias a tesoros escondidos en su entorno.
A comienzos del siglo XIX, Arco contaba con más de doscientos habitantes, repartidos en cuarenta viviendas presididas por la iglesia de la Asunción, que entonces ya estaba en ruinas, realizándose los oficios religiosos en la sala de una casa. El pueblo carecía de escuela y de ayuntamiento, pero contaba con una cárcel improvisada en la vivienda del alguacil, donde había cadenas para los reos de cierta consideración. Éstos no debían abundar, porque la vida de los vecinos transcurría plácidamente dedicada a las tareas agrícolas, incluyendo el cultivo de cítricos y la elaboración de vino para consumo propio. Un horno de pan y una pequeña fábrica de tejas y ladrillos constituían la industria local.

Bandoleros

A mediados del mismo siglo, la calma del pueblo se vio alterada por la presencia de numerosos bandoleros en la zona y sus habitantes fueron empujados a buscar protección en Cañaveral, entonces en pleno auge.
Algunos descendientes de aquellos vecinos mantienen viva la ilusión de recuperar el viejo caserío de Arco y de hecho ya han acometido la rehabilitación de la iglesia y aún siguen celebrando su romería a mediados de septiembre, alrededor de un viejísimo álamo que se alza en una de las encrucijadas del pueblo.


(Pilar Alonso y Alberto Gil)