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martes, 19 de noviembre de 2019

Castillo de Untzueta - Orozco

Este palacio feudal en ruinas es uno de muchos castillos abandonados en España. Se encuentra ubicado en Orozco, País Vasco, y se presume que fue construido entre XI y XII. En la Crónica general de Ibargüen-Cachupin aparece la primera referencia del castillo, que indica que el mismo fue construido por el Capitán Opamio. Sin embargo, hay quienes afirman que esta referencia es otra de las tantas leyendas que existen en torno al castillo con el propósito de engrandecer el linaje de la familia Untzueta.
Después de muchas querellas y ataques al castillo en diferentes momentos para tomar posesión del mismo, finalmente fue destruido durante la Primera Guerra Civil Castellana por Pedro I. Actualmente, apenas quedan las ruinas de lo que alguna vez fue un imponente castillo medieval, en uno de los pueblos abandonados en el País Vasco.

Cinco noticias 

jueves, 26 de septiembre de 2019

Villa Excélsior - Asturias

Se trata de un palacio indiano, de estilo modernista, construido en 1912 con el dinero que Manuel Méndez de Andes heredó de su tío, que había hecho negocio en Argentina. Aquí se instaló con su mujer y sus seis hijos, viajando con frecuencia a América para continuar con los negocios de su tío. No obstante, tenía menos mano para los números y en 1931 estaba arruinado, con todas sus empresas cerradas. Murió en el barco de vuelta a España y su familia continuó viviendo en la villa, cada vez más descuidada y decadente por la falta de dinero. 
La última habitante de la mansión fue una de las hijas, Esther, que murió en 1999. Está abandonada desde entonces, aunque hay planes de convertirla en un hotel.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Palacio de los Gosálvez (Casas de Benítez, Cuenca)

Obra del arquitecto Luis Sáinz de los Terreros, se construyó en 1902. "Aunque ahora mismo está devorado por la naturaleza, arquitectónicamente es una pasada. Consta de tres plantas, de estilo versallesco. Pertenecía a una familia bastante adinerada, y lleva abandonado desde los años sesenta. Queda solo la estructura. En cuanto un lugar se hace público, llegan los chatarreros a robar todo", dice Lens.
"Era de los años treinta o cuarenta, y estaba completamente vacío, excepto el último piso, al que no le faltaba detalle: conservaba las camas, el comedor con sus muebles, la cocina y sus útiles, los armarios... Fue incríble ese lugar. Para entrar tuvimos que escalar hasta un balcón del primer piso, que estaba sin ventanas", confiesa Marc Raja.

El País

domingo, 6 de enero de 2019

Palacio del Canto del Pico - Torrelodones

El Palacio del Canto del Pico es un edificio del siglo XX, situado en el municipio español de Torrelodones, en la parte noroccidental de la Comunidad de Madrid. Fue construido en 1920 como casa-museo, para albergar la colección de arte de José María del Palacio y Abárzuza, tercer conde de Las Almenas y primer marqués del Llano de San Javier, su promotor, autor del proyecto y propietario inicial.
En 1930 fue declarado Monumento Histórico Artístico y en 1985 su entorno quedó incorporado dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Figura en la Lista roja de patrimonio en peligro, que la asociación Hispania Nostra empezó a elaborar en 2006, dado su delicado estado de conservación.

Ubicación y medio físico
El palacio está situado a 1011 metros de altitud, en el punto más elevado del término municipal de Torrelodones. Desde allí se divisan hasta 34 municipios, resultando un mirador excepcional. Corona la cima de una montaña granítica, perteneciente geológicamente a la Sierra del Hoyo, un monte-isla de la Sierra de Guadarrama.
Se halla en el centro de una finca de 100 hectáreas y 9 km de perímetro, poblada de árboles y arbustos característicos de la vegetación mediterránea, entre los que cabe destacar la encina y el alcornoque. El paraje presenta un relieve bastante accidentado y se encuentra surcado, por su lado oeste, por el arroyo de la Torre, afluente por la izquierda del río Guadarrama.
Es accesible desde la Autovía del Noroeste (Madrid-La Coruña), a la altura del punto kilométrico 29, desde donde parte la carretera M-618, que bordea por el este el límite oriental de la finca.

Toponimia
El edificio toma su nombre de un canchal de granito con forma de pico de ave, que se encuentra en sus proximidades. La montaña sobre la que se asienta también es conocida como Canto del Pico, así como la finca en la que se integra. El acceso al edificio es mediante un camino de tierra, que sube hasta la parte más alta de la finca, encontrando el palacio principal.

Historia
Enclave del palacio, en lo alto de la montaña del mismo nombre, a 1.011 m de altitud, la máxima altura de Torrelodones.
Se debe a un proyecto personal de José María del Palacio y Abárzuza, conde de las Almenas, en el que no intervino ningún arquitecto.1 Las obras fueron realizadas por maestros canteros de la zona y se extendieron desde 1920 hasta 1922.
La tradición afirma que el aristócrata eligió su emplazamiento por recomendaciones médicas, pues se creía que el lugar poseía fuertes concentraciones de rayos ultravioleta, supuestamente beneficiosos para la salud.
Por el palacio han desfilado numerosas personalidades históricas. En él falleció el estadista Antonio Maura (1853-1925), que residía en una mansión cercana, denominada El Pendolero. En una de sus visitas al lugar, murió repentinamente mientras descendía por unas escaleras, según se recoge en una placa conmemorativa, instalada en el interior del edificio (Bajando por esta escalera, ascendió al cielo don Antonio Maura).
Al morir su esposa, perteneciente a la familia Maroto de inmensa fortuna, el Conde redujo drásticamente su fortuna, ya que para entonces había agotado la suya. Esto hizo que en 1928 subaste parte de su colección de arte en Nueva York.
Durante la Guerra Civil española, el Canto del Pico fue sede del Mando Militar Republicano y sirvió de cuartel a Indalecio Prieto (1883-1962) y al General Miaja (1878-1958), quienes dirigieron desde allí la batalla de Brunete.
El conde de las Almenas, que perdió a su único hijo durante la guerra, sufrió a su término una fuerte depresión. A partir de entonces vivió solitario en el mundo que había creado. Dejó en 1940 la finca y el palacio en herencia a Francisco Franco Bahamonde, que lo utilizaba como refugio cuando los servicios de información del régimen alertaban sobre la posibilidad de algún atentado. También acudía a la finca como lugar de recreo, donde llegó a crear una granja de ovejas, gallinas y abejas, que cuidaba en colaboración con Ángel, el guarda.
En 1955, el Tribunal Supremo concedió a la finca y a la casa la exención de la contribución territorial urbana, “por ser de hecho un museo del Estado”
Tras la muerte de Franco, la propiedad pasó a sus herederos. Su nieta, María del Mar Martínez-Bordiú, Merry, y el periodista Jimmy Giménez-Arnau fijaron allí su residencia a finales de los años 70 del siglo XX, después de contraer matrimonio.
En las décadas de los 80 y 90 del citado siglo, el palacio quedó en el abandono y fueron frecuentes los actos vandálicos y de rapiña.
José de Vicente Muñoz, historiador y maestro de Torrelodones alentó la rehabilitación del Canto del Pico, tarea que nunca pudo ver terminada, ante las dificultades que ponían los propietarios del palacio. En un escrito del año 1985 expresaba de la siguiente forma su impotencia:
"Al ver las habitaciones se me cayó el alma a los pies, sobre todo al ver la biblioteca por los suelos. Para evitar que un día 'los cacos' tirasen un pitillo y se produjese un incendio que acabase con todos los libros y el edificio, pedí permiso al administrador de los propietarios para que, en calidad de depósito, me permitiese llevarlos a una dependencia municipal, donde estarían seguros. Este permiso me fue denegado."
En abril de 1988, Carmen Franco Polo, hija del dictador, vendió la finca por 320 millones de pesetas a José Antonio Oyamburu Goicoechea (hermano de Francisco Oyamburu, párroco por aquel entonces de Torrelodones), propietario de la empresa hostelera Stoyam Holdings Limited (SHL), con sede en Inglaterra, que tenía prevista su conversión en un hotel de lujo. Sin embargo, tal proyecto nunca se llevó a efecto.
El 24 de julio de 1998, un incendio destruyó las cubiertas y se perdió la práctica totalidad de la colección artística conservada en el interior. Hasta 2001 estuvo sin ellas, lo que aceleró su deterioro.
En 1999, tras un acuerdo con la empresa británica SHL, propietaria del palacio del Canto del Pico, el claustro gótico del monasterio cisterciense de Santa María de la Valldigna, situado en la localidad valenciana de Simat de Valldigna, se resolvió devolverlo a su enclave original, de donde fue mandado trasladar en 1920 por el conde de las Almenas, José María del Palacio y Abárzuza, un enamorado del arte gótico, para depositarlo en su palacio del Canto del Pico. El monasterio había sido abandonado por los monjes y vendido a particulares tras la desamortización de Mendizábal de 1835.
En 2003 la Generalidad Valenciana compró por un millón de euros a SHL el claustro y, tras ser aprobado su desmontaje por el Ayuntamiento de Torrelodones el 29 de diciembre de 2006, fue devuelto a su lugar original el 29 de enero de 2007, sin que hasta la fecha se haya instalado, por falta de seguridad, en el palacio la copia exacta de las 238 piezas que lo componían, tal como se comprometió la Generalitat Valenciana al adquirirlo.
En 2004, la Comunidad de Madrid resolvió revocar la declaración como monumento del Canto del Pico, rebajándolo a la categoría de Bien de Interés Cultural.
En 2005, el Ayuntamiento de Torrelodones anunció la firma de un preacuerdo con la empresa propietaria, mediante el cual se contempla la posibilidad de que el edificio pueda pasar a manos municipales, aunque no se ha materializado. Las autoridades locales autorizaron entonces a la empresa propietaria a reponer las cubiertas y a sellar puertas y ventanas, con objeto de evitar el vandalismo.

Descripción
El palacio está construido en estilo eclecticista, con predominio neogótico. Fue construido como casa-museo, para conservar la colección de piezas artísticas y arqueológicas del conde de Las Almenas, muchas de las cuales quedaron integradas dentro de la estructura.
El edificio albergó elementos arquitectónicos y decorativos representativos del arte español de los siglos XII a XVII. Entre ellos, cabe destacar columnas y capiteles góticos procedentes del Castillo de Curiel, puertas traídas del Convento de las Salesas Reales de Madrid, techos de carpintería de Curiel de Duero, Toledo y Teruel y diferentes motivos ornamentales de la Colegiata de Logroño y de la Seo de Urgel.
Como se ha indicado, en el palacio también se exhibía el claustro gótico de la Casa del Abad, del monasterio cisterciense de Santa María de la Valldigna, (Simat de Valldigna, Valencia), que estaba instalado junto a la fachada oriental. Después de un largo proceso de reclamaciones por parte de la Generalidad Valenciana, iniciado en 1998 y culminado en 2006 con su compra a la empresa propietaria, fue trasladado en 2007 a su lugar de origen, sin dejar réplica del mismo en el palacio.
A unos 500 metros del edificio se encuentran las ruinas del jardín, igualmente concebido y proyectado por José María del Palacio y Abárzuza, donde también hay depositadas diferentes piezas arquitectónicas pertenecientes a la colección de arte del conde.
El resto de la finca ofrece un aspecto agreste, aunque también fue objeto de distintas intervenciones, consistentes en inscripciones, bancos, escaleras y miradores, tallados en la roca.

(Wikipedia)