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lunes, 12 de julio de 2021

La Fábrica Bonica - Valderrobres


La Fábrica Bonica, también es conocida como Fábrica Zurita por el apellido de la familia propietaria, se construyó en el año 1789, junto al río Pena. 

Es una de las papeleras que formaron parte del tejido empresarial del Matarraña entre los siglos XVIII y XX. Su singularidad reside en la edificación por reunir fábrica y palacio. Destaca su gran tamaño cuyas paredes exteriores se recubrieron de color blanco y se decoraron con tonos como el rojo, el verde y el amarillo. El edificio principal tiene una base de 17 metros por 20 metros y cuenta con un total de 5 plantas: sótano y planta baja (destinados al proceso industrial), primera planta (vivían los propietarios) y dos galerías (utilizadas para el secado del papel). Anexa a la fachada principal se encuentra la Capilla de Santa Bárbara.El estado actual es de ruina.

Valderrobres es uno de los pueblos más bonitos de España, y no es para menos pues posee un bello conjunto urbano medieval formado por: un magnífico castillo gótico de origen musulmán y la iglesia de Santa María la Mayor. Pero hay mucho más por ver y hacer en esta magnífica localidad

lunes, 10 de mayo de 2021

Fábrica de muñecas de porcelana de Segorbe (Castellón)


Las muñecas de porcelana del artesano valenciano Ramón Inglés son famosas en toda España. Y fue aquí, en esta fábrica situada entre Altura y Segorbe, donde tomaron vida. En 1970 los hermanos Inglés instalaron su fábrica en este edificio, levantado en el siglo XVII por los frailes de la Cartuja de Valldecrist. Unos años después, el auge de la marca Lladró y la muerte de Ramón precipitaron su cierre. Desde entonces el edificio ha permanecido abandonado junto a los restos de moldes, y extremidades de muñecas. 

El edificio se encuentra declarado en ruinas por los técnicos urbanísticos del Ayuntamiento de Segorbe desde finales del año pasado.

Las Provincias 

viernes, 2 de octubre de 2020

Fábrica de tintes del Marcet - Granera


Hoy en día solo quedan vestigios de esta pequeña industria que se abastecía de una gran cantidad de agua que se almacenaba en un pequeño embalse situado en Granera

Entre los años 1895 y 1905, Joaquin Roger, propietario de la antigua fábrica de Tejidos e Hilados Roger de Castellterçol , y su hijo Hipólito Roger Salabert, crearon un importante grupo industrial con una nueva fábrica textil en Castellterçol.

También fundaron y construyeron, a partir de una antigua masía, la fábrica de tintes de la población de Granera, en el año 1940.

Esta fábrica se abastecía de una gran cantidad de agua que se almacenaba en un pequeño embalse situado en la Riera del Marcet,en el término municipal de Granera, en la comarca del Moianès.

Este embalse se construyó para abastecer las necesidades hídricas de dicha industria de tintes.

En la fábrica de tintes trabajaban unas 30 personas, la mayoría vecinos de Granera y de Castellterçol.

Esta industria cerró en los años 80 y quedó abandonada. Actualmente, solo quedan algunos muros de las diferentes naves que la fábrica tenía.

Los tejados se encuentran en estado ruinoso, pero, en su interior, se respiran aires de la historia de una gran empresa que allí existió.


viernes, 26 de abril de 2019

Panificadora de Pontevedra - Vigo

Esta antigua fábrica de productos como pan y harina recorta el horizonte de Vigo desde 1924. Estuvo operativa desde entonces hasta 1980, cuando la quiebra de la empresa propietaria provocó su cierre. Al borde de la demolición durante muchos años (en 1988 los propietarios firmaron un convenio con el Ayuntamiento de Vigo para demoler la fábrica y reedificar la parcela), finalmente logró salvarse por temas legales y por un fuerte movimiento social que identifica el especial edificio como patrimonio de la ciudad. 
Continúa abandonada, pero ya con un plan de futuro: su rehabilitación salió a concurso y fue adjudicada el año pasado. Sera una biblioteca, centro cultural, coworking y muchas cosas más.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Fábrica textil de Sert - Taradell

HISTORIA.
En un recóndito pueblecito de la Cataluña central se esconde esta fábrica textil de la que poco se conoce. Los primeros indicios históricos se remontan a los años 1910 y 1920 cuando, Domènec Sert -empresario del sector-, inicia la construcción de un complejo de edificios adyacentes a esta pequeña fábrica. Se asientan así, una magnifica y característica torre de tres arcos, una típica residencia señorial y unas pequeñas viviendas para obreros. De este modo, surgió la que sería una de las colonias textiles que, pese a sus pequeñas dimensiones, despuntaría en el sector textil catalán y sobre todo el territorio español.
Esta modesta industria fue una de las primeras en confeccionar alfombras y otros tapices de forma mecánica. Además, se distinguió por la elaboración de un novedoso catálogo de tintes con colores inverosímiles que destacó dentro de la producción de tejidos y manufacturas textiles.
La colonia textil fue prosperando vehementemente y llegó a su cúspide en el año 1963, época en que la empresa gozaba de una espléndida reputación. Los documentos existentes apuntan que esta fábrica tuvo una cuantiosa cantidad de telares, ciento veinticinco exactamente, además de tener a su cargo a más de dos cientos ochenta trabajadores.
Víctima de la crisis del sector textil en los años 80, como tantas otras, esta colonia catalana acabó cerrando sus puertas y cediendo sus instalaciones al abandono.
En 2005, un incendio destruyó una parte de la fábrica suscitando que, por última vez, ocupara una sección en las noticias de los periódicos locales.

(Decadencia urbana) 

Fábrica de Armas de Orbaizeta

Que en Orbaizeta hubiera una fábrica de armas no sorprende a nadie que conozca la historia de la zona. Se mantuvo en activo 10 años, del 1874 al 1884, pero intensamente. Se trata de una zona de conflicto, de frontera con Francia y cerca de los preciosos recursos naturales de la Selva de Irati. Esto es lo que escribió un agente francés en 1835: “Situado a dos leguas del Bidasoa, cerca de la Selva de Irati, tan renombrada por la abundancia y excelencia de sus maderas de construcción, y rodeada de numerosas fábricas que fabrican el mejor hierro conocido, que se vende a muy bajo precio”.
En el Valle de Aezkoa ya hay constancia de una antigua e importante herrería en el s. XV. La Fábrica produjo cañones, munición y hierro de alabada calidad hasta la implantación de los Altos Hornos, a finales del XIX. Se estima que vivieron más de 150 familias en este emplazamiento de Irati, gracias a la capacidad productiva del lugar. Aunque en estado de ruina, está declarado Bien de Interés Cultural desde 2007.


Fábrica de cemento de Castellar de n'Hug

La monumental fábrica de Cemento Asland fue el primer complejo fabril ubicado en la cabecera del rio Llobregat.
La construcción de la fábrica se inició en el año 1901, su propietario era el empresario Eusebi Güell y Bacigalupi. La fábrica está construida en la pendiente de la montaña para de esa forma disminuir los costes de energia y transporte.
Funcionó hasta el año 1975, posteriormente se la desguazó para extraer la maquinaria y venderla como chatarra.
En la actualidad la fábrica es propiedad de la Generalidad de Cataluña,  se ha restaurado parcialmente y en 1902 comenzó a funcionar el Museo del Cemento Asland. Siguiendo un itinerario se puede recorrer las ruinas de esta fabrica.

(Pueblos fantasmas de Cataluña)

Fabrica abandonada de Can Bros - Martorell

La iglesia de la colonia es de estilo neo-gótico y fue edificada en 1397. La fábrica cerró sus puertas en 1967 y presenta un estado general de abandono.
El complejo se puede observar desde la Autovía A2 que va de Barcelona a Lleida.
Actualmente la colonia se encuentra vallada ya que es una propiedad privada y no está permitido el acceso, pero el estado de la cerca demuestra que no son pocos los que no hacen caso de la prohibición y deciden entrar a conocer un poco de la historia de este lugar.
Hasta hace unos meses el ayuntamiento de Martorell trabajaba en la rehabilitación de la colonia, se preveía edificar hasta 500 viviendas, pero la crisis económica ha pasado factura y los trabajos se encuentran paralizados.
En Can Bros se han realizado algunas películas, entre ellas la primera película de terror en 3 D del cine español, en la que la fábrica recibía el nombre de "Suspiro"

(Pueblos fantasmas de Cataluña)

miércoles, 17 de mayo de 2017

Fábrica de Loza - Asturias

HISTORIA.
Esta fábrica destaca por su larga trayectoria comercial e histórica. Su proyecto empresarial empezó en septiembre de 1901 de la mano de Senén María Ceñal. Este industrial, arropado por un conjunto de comerciantes y banqueros, inició la construcción de una fábrica de vajillas que marcaría la historia del pueblo colindante y, así mismo, de Asturias.
Desde sus inicios se centró su producción en las vajillas de loza (en concreto con loza feldespática) similar, por su composición química y características físicas, a la loza inglesa, su principal referente. Además, se caracterizó por utilizar las técnicas de decoración de cerámica ‘bajo esmalte’, las más avanzadas de cada época. Este tipo de decoración era el único modo de garantizar que los colores permanecieran inalterables al tiempo.
Altibajos empresariales y diversos propietarios marcaron la historia de esta fábrica de vajillas.
En 1920 se produjo la disolución de la sociedad inicial y fue José Fuentes Díaz-Estébanez quien adquirió la fábrica por la cantidad de 1.8 millones de pesetas. Y con él, llegó la época de mayor esplendor hasta el momento. «La factoría ovetense alcanzó la mayoría de edad en 1924, pues en ese año se colocó a la cabeza de la industria cerámica regional con una producción de tres millones de piezas y una plantilla de 200 trabajadores», refleja el autor Manuel Buelga en su libro.
La producción y las ventas aumentaron aún más en la época en que Juan Fuentes Fernández, hijo del anterior propietario, gestionó la fábrica. La modernización del proceso que emprendió tras la Guerra Civil, años donde prácticamente se paró la producción, permitió escribir otra etapa de años dorados. Pero no fue hasta 1952 cuando la fábrica empezó a competir con La Cartuja de Sevilla, la primera fábrica de cerámica artística y de loza creada casi a la vez que la ovetense. Un apunte más que destacado: esta fábrica de vajillas llegó a tener 600 trabajadores en la década de los sesenta.
Con el comienzo del siglo XX y llegada de los productos asiáticos, esta industria sufrió una considerable pérdida de beneficios. Las cifras hablan de un declive en la previsión de ventas de 4,2 millones a 2,4 millones, en el último año.
Después de 106 años de tradición, su último propietario, Álvaro Ruíz de Alda, cerró las puertas de la locería aunque la reconocida marca de vajillas permanecería hasta nuestros días.
De hecho, Ruiz de Alda decidió clausurar su actividad con el fin de trasladar su producción al norte de África, actuación fuertemente censurada por sus trabajadores y gran parte de la sociedad ovetense. Tras un período de rodaje en el que se consiguieron superar, gracias a la presencia en Marruecos de antiguos empleados, deficiencias de fabricación y por tanto de calidad de la loza para igualarla a la que tenía en su fábrica original, y vencidos igualmente los problemas en el apartado de la distribución, las vajillas vuelven a ocupar un lugar destacado en el mercado.
Posteriormente, la Fábrica de Loza fue el primer patrimonio industrial asturiano declarado Bien de Interés Cultural. El Principado, que inició este expediente por iniciativa del Pleno del Ayuntamiento de Oviedo, destaca el valor de la factoría para documentar «la tradición científico-técnica y de las artes industriales asturianas, que se remonta al siglo XVIII».
Al igual que la mayoría de abandonos, esta fábrica ha sido víctima del paso del tiempo y por el clima de la zona. Igualmente, en 2011 los periódicos locales destacaban como múltiples furgonetas accedían en el interior de la fábrica a plena luz del día para sustraer maquinaria, cobre o restos de vajillas.
Posteriormente en 2014, un gran incendio arrasaba uno de los edificios administrativos de este complejo industrial.
La época donde predominaba el brillo del azul cobalto han desaparecido. En los últimos años las vajillas decoradas han desaparecido, desgraciadamente. A pesar de todo lo sustraído, Loza sigue siendo imponente. En sus instalaciones aun descansan centenares de vajillas, piezas decorativas y azulejos. A lo largo de sus entrañas, esta fábrica ofrece rincones repletos de juegos de café, té y chocolate, todos sin pintar ni barnizar. Los talleres albergan varios hornos antiguos y, sus almacenes, miles de moldes apilados en columnas, etc.
A día de hoy, dicha fábrica aun posee una belleza irresistible difícil de superar.

(Decadencia urbana)

miércoles, 22 de febrero de 2017

Colonia textil Cal Rosal - Berga

En el año 1858, los hermanos Rosal, compraron unos terrenos al lado del río Llobregat para construir una fábrica cuya maquinaria sería impulsada por la fuerza del agua contenida en una presa, de esta forma se convirtió en la primera colonia textil de Cataluña.
A finales del siglo XIX ya era la industria textil más importante de Berga y hubo que ampliar la presa para obtener la energía necesaria para mover las nuevas máquinas instaladas en la ampliación de la fábrica.
A mediados del siglo XX la fábrica llegó a tener 1200 trabajadores repartidos en tres turnos.
Como Cal Rosal estaba lejos de los núcleos de población fue preciso construir pisos para los trabajadores, así come una iglesia, cafetería, hostal y estanco.
A finales del siglo XIX se construyó un convento en el que vivían las empleadas solteras de la fábrica.
En en el siglo XX la colonia se equipó con una escuela,  un cine-teatro, nuevos cafés y nuevas tiendas de
alimentos, carnicerías, mercerías, hornos, zapaterías, sastre, barberia, peluquería, llegando a ser un verdadero pueblo.
El cierre y posterior abandono de la fábrica se produjo en el año 1992, momento en el que la actividad comercial de Cal Rosal se orientó a los clientes de paso por la carretera que unía Barcelona cen Berga y que pasa por el centro del pueblo. Hoy Cal Rosal es un núcleo que censerva población y actividad comercial propia.

(Pueblos fantasmas de Cataluña)

martes, 10 de enero de 2017

Azucarera de Aranda - Burgos

La Azucarera de Aranda de Duero abrió sus puertas en noviembre de 1943. 986 obreros dieron forma a una planta con naves de 96 metros de longitud, 51 de anchura y 19 de altura. Cuatro almacenes, diferentes silos y una prominente chimenea de 60 metros de altura.
Todo orquestado y distribuido sobre una base de 17 hectáreas de terreno con una longitud de cuatro kilómetros y medio. Para su construcción, vanguardista para la época, no se escatiman gastos. Se utilizaron 23.845 metros cúbicos de hormigón y ladrillo, 4.300 toneladas de cemento, 9.600 metros cuadrados de cubiertas y 52.000 de cal y yeso.
Su puesta en marcha supuso el arranque de la industrialización en la zona, con la remolacha como cultivo social por excelencia. La producción se incrementó en la cuenca del Duero hasta las 60 toneladas por hectárea en detrimento de cualquier otro cereal. En sus 52 años de vida, la planta ribereña recibe más de ocho millones de toneladas de remolacha y produce más de un billón de kilos de azúcar. Durante este tiempo la azucarera creció hasta convertirse en un conglomerado autosuficiente, una ciudad a pequeña escala que, entre otras instalaciones, daba cabida hasta a 12 viviendas.
El cese de la actividad de la Planta de Ebro Agrícolas llegó en 1996. Es el año en el que la azucarera echa el candado después de recibir durante esta campaña 220.528 toneladas y producir más de 29 millones de kilos de azúcar. A finales de la década de los noventa el mercado del azúcar da los primeros pasos hacia su reestructuración, con procesos de fusión en aras del incremento de los niveles de rentabilidad. La planta de Aranda de Duero es una de las señaladas. En total se pierden cerca de 200 puestos de trabajo. Los que siguieron en activo tuvieron que emigrar a otras azucareras como la de Peñafiel o Miranda de Ebro.
Con un grupo de amigos nos trasladamos a dicha azucarera, la verdad es que el estado en que se encuentra es lamentable, y no nos esperábamos este estado de vandalismo y destrozo, y si encima le pones a un guarda que por llevar una vara en la mano se creía que era El Tío de la Vara, fue corta la incursión pues nos hecho pensando que las personas que llevan equipos fotográficos a la espalda se dedican a robar, no se porque  pensó éso, allí no quedaba ni basura.

(Abandono y en ruinas) 

sábado, 24 de diciembre de 2016

Fábrica de cemento-Castellar de n'Hug-Barcelona

La monumental fábrica de Cemento Asland fue el primer complejo fabril ubicado en la cabecera del río Llobregat.
La construcción de la fábrica se inició en el año 1901, su propietario era el empresario Eusebi Güell y Bacigalupi
La fábrica está construida en la pendiente de la montaña para de esa forma disminuir los costes de energía y transporte.
Funcionó hasta el año 1975, posteriormente se la desguazó para extraer 
la maquinaria y venderla como chatarra.
En la actualidad la fábrica es propiedad de la Generalidad de Cataluña, se ha restaurado parcialmente y en ella funciona el Museo del Cemento Asland. Siguiendo un itinerario se puede recorrer las ruinas de esta fabrica.

(Pueblos fantasmas de Cataluña)

jueves, 22 de diciembre de 2016

El aserradero de Ecai - Navarra


El Irati S.A. fue la empresa fundadora del aserradero de Ekai, hoy abandonado. Desde aquí se procesaban las maderas que cargarían luego el tren Irati, un centro dinamizador de la economía industrial navarra del siglo XX. 
Cerró en 1990 y hoy el Gobierno de Navarra trabajan sobre un plan operativo para acondicionar la zona Aoiz-Lumbier al turismo: una red de museos, espacios culturales, centro de interpretación de arqueología industrial de la zona y recuperación del barrio del aserradero. Por ahora, sobre el papel. 
Ekai/Ecay se encuentra muy cerca de Aoiz, en Lónguida.

(Escapada rural)

lunes, 19 de diciembre de 2016

Azucarera de Aranjuez - Madrid

A un kilómetro escaso del caso urbano de Aranjuez, una esbelta chimenea de ladrillo encarnado alerta al visitante de la presencia de esta antigua fábrica de azúcar construida a finales del siglo XIX. 
En un pasado no muy lejano, Aranjuez, junto con Arganda (La Pobeda), acapararon la actividad azucarera de la provincia y todo el desarrollo que esta industria representó para los pueblos del sudeste. La remolacha generó, entre otras cosas, nuevas oportunidades de empleo para una población dedicada a la agricultura de subsistencia y contribuyó al despegue industrial de Madrid a partir del próspero avance del sector alimentario. En efecto, la producción de alcohol, chocolates, dulces, etc., demandaba enormes cantidades de azúcar como materia prima. 
A finales del siglo XIX, la situación aventajada y próspera de Aranjuez atrajo los intereses del negocio azucarero estableciendo en la localidad dos fábricas que impulsaron el cultivo de remolacha en la Vega del Tajo. La primera factoría, bautizada con el nombre de Nuestra Señora de Lourdes, fue iniciativa de El Conde de Benalúa y tuvo una corta andadura ya que solamente funcionó hasta 1905. La segunda azucarera, instalada en esta misma fecha, acaparó el protagonismo de la actividad local garantizando a los labradores del entorno un mercado seguro sus cosechas de remolacha.
Situada junto a la estación del ferrocarril y en las proximidades del Canal de las Aves en su recorrido por la margen izquierda del Tajo, la fábrica tuvo garantizado el abastecimiento y transporte de materias primas así como el necesario suministro de agua como fuente energética y como recurso elemental para la fabricación industrial del azúcar.
El conjunto de las instalaciones de la Azucarera ocupa una superficie de más de sesenta mil metros cuadrados. En el corazón del recinto se conserva el edificio central o Sala General de Fabricación, sede de los diferentes departamentos productivos: molienda, prensas, laboratorio, calderas, secaderos, horno de cal, etc. Un espacio principal que funcionaba en comunicación directa con dos naves laterales, ubicadas a ambos lados y destinadas como Almacén de Pulpa y Almacén de Azúcar.
En construcciones independientes, todavía se reconocen los espacios ocupados por actividades auxiliares como el taller de reparación, la fragua, las oficinas de cultivos, el almacén de efectos, los vestuarios, las oficinas y las viviendas del Administrador y algunos empleados. Las trazas físicas de cuatro enormes silos rectangulares, dos básculas, un apeadero y una extensa infraestructura de apoyo al transporte ferroviario completan este espacio productivo cuya configuración y uso han ido variando a lo largo del tiempo.
La remolacha que abastecía la fábrica se cultivaba en las huertas de la Vega, en algunas fincas particulares de Aranjuez (Las Infantas y Castillejo) y en pueblos vecinos como Seseña, Algodor, Villaseca, Mora, Huelves, etc. En su conjunto, se trataba de pequeñas explotaciones agrarias con una consolidada tradición de regadío y de abundante empleo de mano de obra, localizadas en un entorno geográfico semicircular al sur de Aranjuez, a una distancia máxima de ochenta kilómetros de la fábrica.
La política monopolística de este sector industrial hizo cerrar esta fábrica en 1985, con el despido de todos sus trabajadores, excepto algunos que fueron trasladados a otras fábricas.

(Paloma Candela)