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lunes, 20 de abril de 2020

Pueblo fantasma de La Mussara - Tarragona

Cuenta la leyenda que es una puerta dimensional y que la niebla actúa como bisagra a otra realidad, pero lo único cierto es que a sus habitantes se les conocía como ‘ranas’
La iglesia sobresale en el pueblo abandonado de La Mussara.
Joan Soldevila Adán comparte en Las Fotos de los Lectores de La Vanguardia una serie de fotografías que acompañan la historia según la cual “La Mussara es el pueblo abandonado más aterrador”.
“El tema de la niebla, por ejemplo, es probablemente el que más hace castañetear los dientes”, comenta.
“Cuenta la leyenda que La Mussara es una puerta dimensional y la niebla actúa como bisagra a otra realidad”, asegura.
“Un testimonio concreto es puro Interestellar –perdón por el Spoiler–: un fulano desapareció 14 horas y tuvo la sensación de haber desaparecido solo dos”, afirma.
“Por lo menos volvió, pensarán quienes tengan aprendida la historia de La Mussara: se habla de casos de gente que nunca regresó tras su desaparición en la bruma”, detalla el lector.
“Sin embargo, lo que sería capaz de despertar la atención de Iker Jimenéz es la Iglesia de San Salvador. Cuentan los que han tenido a bien (o a mal) entrar en ella que han visto pinturas satánicas y cruces invertidas”, relata el autor de las instantáneas.
“Lo de las psicofonías se da por hecho. La magia, el terror y la fantasía se concretan en un momento: sube la niebla y tañen las campanas que no hay en la Iglesia de San Salvador. Dicen. En cualquier caso, la niebla parece actuar –como en la última novela de Kazuo Ishiguro– como realidad y como metáfora”, afirma el lector.
“Pero poco importa porque todo son rumores, ¿o no? Tú mismo lo puedes constatar… si es que te atreves a ir”, concluye el autor de las fotografías a modo de desafío (o de advertencia).
La Mussara es un despoblado perteneciente al término municipal de Vilaplana, en la comarca del Baix Camp (Tarragona), que no tiene ningún habitante desde 1959.
El pueblo aparece citado en documentos de 1173 donde consta que estaba ya habitado. La iglesia de La Mussara se cita ya en un bula de Celestino III de 1194.
Del pueblo quedan ocho edificios en ruinas, aunque el único que está conservado es la antigua iglesia de San Salvador con un campanario de 1859 y en el que aún se evidencian rastros del primitivo edificio gótico sobre el que se construyó este templo.
En su interior se encontraba una imagen del siglo XIV de la Virgen del Patrocinio que se conserva en el Museo de Reus.

Las ranas
Más allá de las historias y creencias asociadas a la niebla, a los habitantes del pueblo de La Mussara se les conocía como ranas, ya que, al llover, se formaba un pequeño embalse natural que servía para dar de beber a los animales.
También tiene su origen en este pueblo una frase en catalán, ‘baixar de la Mussara’ (bajar de La Mussara), cuyo significado es el de “ignorar aquello que todo el mundo sabe” y que tendría su equivalente en español en la frase “estar en la higuera”.

La Vanguardia

domingo, 25 de agosto de 2019

Hospital de la Marina - Guadarrama

En la sierra de Guadarrama existen varios hospitales y sanatorios abandonados, construidos a principios de los de los años 40  para erradicar la enfermedad de la tuberculosis, pero los avances médicos y las nuevas medicinas cambiaron de rumbo la manera de atacar esta enfermedad dejando a un lado aquellas moles de ladrillo y hormigón que hasta entonces ubicadas en plena sierra permitían respirar aire puro lejos de la contaminación. 
Construido en 1943  contaba con una superficie de 67.433 metros cuadrados, 5 edificios, 1 aparcamiento, 1 piscina, 2 bunkeres de la guerra civil y mas de 10.000 metros cuadrados construidos. En terrenos cedidos por el ayuntamiento de los Molinos en 1940, prácticamente al ser terminado fue re-acondicionado como clínica  neumonológica y utilizada por el ministerio de defensa como hospital militar especializado en enfermedades pulmonares desde 1947 hasta 1995, en que paso a dar servicio como clínica geriátrica para altos cargos de la marina debido su gran lujo y la calidad de sus instalaciones.
En el año 2002 y ya con el nuevo ejercito profesional y sin el gran numero de soldados de remplazo para atenderlo paso a tener mas personal de servicio que personas alojadas en él, y el ministerio de defensa decidió cerrar sus puertas, dejando el enorme complejo casi sin vigilancia con tan solo algunos edificios aún en uso para servicios del ayuntamiento como algún almacén para plaquetas y adoquines de la ciudad o como garaje para los camiones de limpieza urbana. 
El edificio al llegar resulta realmente escalofriante y mas si a esto le sumamos todas las historias de mendigos y ruidos o fantasmas que se pueden escuchar en el.  Yo mismo en mis visitas pude sentir varias experiencias un tanto raras que a pesar de no repetirse en todas la visitas, si fueron oídas por varias personas que me acompañaban. 
La primera "cosa" rara fue nada mas entrar al edificio principal, cruzamos el hall y nos dirigimos hacia el antiguo salón del comedor principal, justo debajo de donde se encontraban las escaleras principales, el edificio parecía temblar y caían pequeños cascotes de pintura que saltaba del techo, mientras se oían como si doscientas personas subieran a tropel por las escaleras, al principio tan solo creíamos que seria un grupo de 4 o 5 personas que nos habíamos encontrado antes, también merodeando el edificio y que nos dijeron  casi sin nosotros preguntar que eran de un club de pint ball que tenia alquilado el edificio y que no nos arrimaras a las ventanas pues iban a tirar muebles por los balcones. Pero tras unos segundos  de ruido y parecer que las escaleras se iban a venir a abajo, decidí recorrer los escasos 10 metros que separan el comedor de la escalera y poder ver que estaban haciendo allí, curiosamente según paso las puertas de madera que separan el hall del comedor el ruido ceso y al mirar por el hueco de la escalera nadie parecía haber pasado, ni ruido, ni señas de haber salido por la puerta que distaba a mas de 20 metros. 

(Abandonado y olvidado)