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domingo, 27 de febrero de 2022

Cortijo del Fraile - Campo de Níjar


Y si hablamos de lugares siniestros, no podemos dejar de lado el Cortijo del Fraile, situado en el campo de Níjar (Almería). Sus atractivos son muchos. El primero, que fue una de las localizaciones predilectas para películas como el bueno, el feo y el malo o La muerte tenía un precio. Pero hay otro elemento que también puede darle cierto atractivo oscuro al lugar.

Y es que esconde una historia realmente trágica. Ocurrió el mes de julio del año 1928. Francisca Cañadas, la hija del aparcero del cortijo, estaba comprometida con Casimiro Pérez. Sin embargo, el enlace nunca se llegó a celebrar. La novia huyó en la víspera con su primo, Francisco Montes, de quién siempre había estado enamorada. Durante la huida, el hermano de Casimiro, José Pérez, asesinó a Francisco e hirió a Francisca. La historia del llamado “crimen de Níjar” inspiró la novela Puñal de claveles (1931) de la escritora Carmen de Burgos, así como la obra Bodas de sangre (1931) de Federico García Lorca.


jueves, 3 de febrero de 2022

Marchalico-Viñicas - Almería


Marchalico-Viñicas es un despoblado español situado en el término municipal de Sorbas, en la provincia de Almería, comunidad autónoma de Andalucía. Se cree que el último de sus habitantes abandonó el lugar hacia 1969.

Marchalico-Viñicas está situado en la zona levantina de la provincia de Almería. 

A nivel industrial es muy importante el afloramiento yesífero de Sorbas, explotado desde época antigua, posiblemente incluso en época romana. El que el mineral de gran pureza, se encuentra depositado en estratos de más de veinte metros de espesor perfectamente definidos, por lo que es muy apreciado en el sector minero. En algunos puntos es del tipo macrocristalino, conocido como yeso espejuelo. La formación cubre más de 1000 Ha. En la zona existen tres explotaciones a cielo abierto con diversos frentes, que suministran materia prima para producir yeso para la construcción a gran parte del mundo. La mayor está situada a 1,7 km al SW del pueblo de Los Castaños. Dejando de lado la importancia minera del lugar, como su propio nombre indica, también hubo en el área plantaciones de viñas.

El primer censo en el que se tienen registros de esta localidad fue el de 1864, en el que se contabilizaron un total de 8 viviendas. Hacia 1943 acaecieron unas importantes riadas que ocasionaron daños de relevancia en las viviendas del lugar.

Los motivos de su abandono fueron la lejanía a la cabecera municipal y su difícil acceso, que provocaba la carestía de servicios públicos, además de la ausencia de agua potable fácilmente accesible. Se cree que los últimos de sus habitantes partieron hacia 1969, hacia la cercana pedanía de La Huelga.

El pueblo estaba formado por casi una veintena de edificaciones, separadas en dos barrios por un lavadero público como nexo de unión. Este lavadero, que es la única construcción en cemento de todo el pueblo,​ está ubicado junto a la cueva del Agua, afloramiento natural de agua, aunque no potable. Sobre dicha cueva se ha rodado un pequeño documental que trata sobre su descubrimiento y exploración, La cueva del agua. Un reto colectivo.

Wikipedia 

viernes, 16 de julio de 2021

Iniza - Bayárcal y Paterna del Río


Iniza también conocido como “Iniça” o “Inizar”, es un antiguo núcleo de población situado entre los términos municipales de los actuales Bayárcal y Paterna del Río.

Según indica Carmen Trillo San José, profesora titular del área de Historia Medieval de la Universidad de Granada, existía al suroeste de Paterna el despoblado de Yniça, del que subsisten las referencias geográficas de “Iniza alta” e “Iniza baja” y, más al sur, se conocen las de “Loma de Iniza” y “loma de Hiniza”.

Se tiene constancia de la existencia de dos ràbitas Açequia y Alcaria) que parece que fueron despobladas tras la sublevación morisca del año 1500. Nuevamente poblada la zona, será despoblada definitivamente tras la Rebelión de los moriscos de 1568

Iglesia, término municipal de Bayárcal): fue construida bajo la prelatura del arzobispo Pedro Guerrero, nombrado prelado por el emperador Carlos V, en los años anteriores a la Rebelión de los moriscos (1568) con el elevado coste de 1.133.000 maravedíes.

Formaba parte de la estrategia evangelizadora en la que los antiguos alfaquíes, convertidos al cristianismo, enseñaban a sus fieles la nueva religión en las antiguas mezquitas. También se edificarán nuevos templos, como en el caso de Iniza, siguiendo los modelos arquitectónicos musulmanes.

Así, constaba de planta rectangular con muros de sillería irregular enlucidos y alisados en el interior y decorados con motivos esgrafiados típicos del arte mudéjar (ver Iglesia del Rosario de Paterna del Río). Las formas constructivas con poca luz, fuertes muros y torre-campanario de tres cuerpos adelantada (derruida posteriormente y posiblemente albergó la sacristía), parecen indicar una clara intención defensiva y de refugio frente a los posibles ataques, así como una reafirmación del poder de la Iglesia.

Durante la Rebelión de los moriscos de 1568 la iglesia no sufrió desperfectos pero, una vez despoblado el lugar, en 1592 el carpintero Antonio Velázquez desmotó los elementos de la armadura del techo para reparar la de Bayárcal, que si había sido dañada.


Castillo, término municipal de Paterna del Río): pese a que fácilmente se intuye la situación del castillo, pocos restos confirman su existencia: apenas los restos de un aljibe y algunos muros.

Su emplazamiento corresponde al estratégico paso natural entre la costa de Almería y la zona del Marquesado de Cenete (Granada) y Jaén, así como la confluencia de varias rutas de explotación de los yacimientos de la zona (hierro y plomo, de la vecina sierra de Gádor). También se producían en la zona objetos de hierro (muy abundante en esa sierra) y la famosa seda de la Alpujarra, ya referenciada en las crónicas de Ibn al-Jatib.

Marquesado de Iniza, Título concedido por Real Decreto de 17 de junio de 1730 a favor de Francisco Rodríguez-Chacón González de Arévalo y Zuazo, 1º marqués de Iniza (nacido en Paterna del Río el 31 de mayo de 1687 - fallecido el 23 de noviembre de 1746 en Berja.

En la actualidad (2012) el título recae sobre María Luisa Jiménez de la Serna y Moreno, 11ª marquesa de Iniza (nacida en Granada el 15 de octubre de 1945).

Wikipedia 

miércoles, 9 de junio de 2021

Inox - Almería


Inox era un pueblo español, actualmente desaparecido, que se localizaba al oeste de la localidad almeriense de Níjar, a pocos kilómetros de la cabecera municipal, junto a un cerro que se consideraba inexpugnable. Este peñón había sido fortificado por los moriscos de la comarca y con la ayuda de turcos y berberiscos, aventureros que habían llegado expresamente para ayudarles.

La inestabilidad del momento hizo que en el peñón se concentraran moriscos llegados de Tabernas, Huebro, Lucainena de las Torres, Níjar, Turrillas; y de poblaciones del Bajo Andarax, como Gádor, Viator, Pechina, Rioja y Benahadux; e incluso del arrabal de la ciudad y de los lugares de Alhadra y El Alquián.

Todas esas familias habían llevado consigo no solo sus ganados sino también sus ahorros y sus alhajas, pues los moriscos pretendían emigrar a África con lo más que pudieran, ya que les habían prometido para ello doce bajeles.

La situación de Almería en 1569 era insostenible. La ciudad estaba repleta de moriscos, vecinos unos de la ciudad y otros refugiados de las aldeas cercanas. Eran moriscos pacíficos, pero los cristianos viejos recelaban de ellos, los consideraban espías o conspiradores. Por todo ello el Capitán Francisco de Córdoba, que por aquel entonces era jefe civil y militar de Almería, recibió el auxilio de la flota de Gil de Andrada, compuesta de nueve galeras, alimentos y municiones.

Aquello significó para Almería un escenario totalmente distinto y don Francisco de Córdoba propuso a Gil de Andrada lo que se llamó el negocio de Inox: atacar a los moriscos no era realmente una cruzada sino una ocupación lucrativa, una manera de aumentar su patrimonio, ya que el jefe militar de Almería cobraba la quinta parte de todo lo tomado al enemigo.

El negocio no podía ser más tentador para los cristianos de Almería, que emprendieron la marcha hacia el cerro de Inox el día 29 de enero del mismo año, temprano por la mañana. El deseo de lucro hizo que se enrolara cuánto hombre pudiera empuñar las armas. De todas las clases sociales acudieron animosamente para atacar el fuerte de Inox, tanto que la ciudad de Almería debió de quedar desguarnecida con la salida de casi todos los hombres en edad de tomar las armas.

El uno de febrero se inició la batalla. La orografía daba, en principio, toda la ventaja a los cristianos, que situados bajo las grandes peñas del cerro no eran alcanzados ni por las rocas que arrojaban los moriscos ni por las flechas que disparaban, en cambio los rebelados ofrecían un certero blanco a la arcabucería. Sin embargo, el arrojo de los moriscos era tal que estuvieron a punto de hacer cambiar el rumbo de la batalla, pues muchos cristianos empezaron a huir, y todo se habría perdido si unos capitanes no hubieran sorprendido a los rebeldes por la retaguardia, subiendo por unas rocas que estaban hacia el este del peñón.

Ello decidió la victoria cristiana. Según las crónicas, más de cuatrocientos moriscos murieron en la pelea y fueron hechos prisioneros más de 2700 entre mujeres y niños, y una cantidad enorme de ropa, joyas, oro y plata, ganado, etc., estimados por entonces en más de quinientos mil ducados. Aunque los cronistas hubieran exagerado algo, las cifras son lo suficientemente elevadas como para considerar la victoria cristiana de Inox como un auténtico negocio.

Desde entonces, a esa zona de la conoce como La Matanza en recuerdo a la masacre de aquellos inocentes.

Wikipedia 

viernes, 12 de octubre de 2018

Mancheño - Almería

Mancheño es otro núcleo de Vélez Blanco que ya es fantasma. Está compuesto de algo más de treinta viviendas en las que se llegaron a aglutinar cerca de 100 habitantes. Una nevada en 1978 que los tuvo cinco días incomunicados terminó con las ganas de quedarse en esta población a los cinco habitantes que vivían por allí entonces.

(Diario de Almería)

sábado, 25 de febrero de 2017

Cortijo del Fraile - Níjar

El Cortijo del Fraile está situado en el término municipal de Níjar, Almería, dentro del Parque Natural de Cabo de Gata.
Es una cortijada representativa de la arquitectura popular de la zona, construida en el siglo XVIII por los frailes del Convento de Santo Domingo de Almería, para atender a los cultivos de olivos y cepas de vino. A partir del siglo XIX dejó de pertenecer al clero. Este cortijo de gran belleza y dimensiones, dispone de capilla, mausoleo, y aljibe.
Ha alcanzado gran notoriedad por el crimen que ocurrió en sus inmediaciones el 22 de julio de 1928, el llamado Crimen de Níjar, que inspiró la obra de Federico García Lorca "Bodas de Sangre". También se basa en los mismos hechos la novela "Puñal de claveles", de la escritora Carmen de Burgos.
A partir de los años 60, El Cortijo del Fraile fue utilizado como localización cinematográfica en varias películas del oeste, como "El Bueno, el feo y el malo" (1966), "Yo soy la revolución" (1966), "Tiempo de Buitres" (1967), "Los Cuatro Truhanes" (1968) o "Agáchate Maldito" (1971).
Hoy en día su estado es de ruina y total abandono.

(Wikipedia)

domingo, 22 de enero de 2017

Portocarrero - Almería

Portocarrero es una aldea de la Sierra de los Filabres, en tiempos seria una aldea bonita, pero vivir en un sitio así no creo que lo fuera tanto y trabajar de sol a sol mucho menos, ahora vemos un sitio así y nos decimos que que sitio mas bonito para vivir, verdad?, pues yo animo al que sea a que se instale en la aldea, arregle alguna casa y trabaje el campo en las mismas condiciones que se hacia cuando la aldea quedo despoblada, no creo que estuviera mucho tiempo viviendo aquí.
Portocarrero quizá sea la aldea deshabitada mas conocida de Almeria, una aldea como esta deberia ser reconstruida para conservarla como aldea de interés etnográfico, pero ahora que todavía se puede recuperar no interesa hacerlo, cuando ya no quede piedra sobre piedra es cuando las autoridades competentes en la materia se acordaran de Portocarrero, para entonces ya solo quedaran los cimientos y las fotografías de los exploradores de pueblos y aldeas deshabitadas.

(Pueblos sin vida)

sábado, 22 de octubre de 2016

Poblado minero de Rodalquílar - Almería

En 1998 las excavadoras ponían fin a este poblado minero de más de 60 años, derribando gran número de viviendas y llevando a cabo una operación drástica de desalojo de sus ocupantes. Se cerraba así, arbitrariamente, un capítulo en la historia de un singular barrio fundado para albergar a los trabajadores de la explotación del cercano cerro del Cinto, donde se había obtenido cuarzo rico en oro.
Antaño, Rodalquilar era una aldea de pescadores, pero a partir de 1926 comenzaron las extracciones de mineral a cielo abierto, que inicialmente estaban en manos de una firma inglesa y fueron incautadas por los trabajadores durante la Guerra Civil. Al finalizar ésta, las minas pasaron a ser propiedad del Estado pero la obtención del oro, que se había mantenido en torno a los 5.000 kilos anuales, fue descendiendo y dejó de ser rentable. En 1966 las minas se cerraron definitivamente y la población de Rodalquilar pasó de 1.300 a 300 habitantes.
En los últimos años, el primitivo núcleo de pescadores se ha convertido en una zona de chalets, mientras que el poblado minero pasó a ser habitado por numerosas familias, algunas emparentadas con sus anteriores ocupantes. La destrucción de las casas ha convertido el lugar en un cúmulo de cascotes sobre los que avanza la vegetación y muros en los que aún se observan pintadas de protesta.

Instalaciones ruinosas
El poblado, asentado en un llano, estaba formado por hileras de viviendas de una planta, con un patio ajardinado y agrupadas en pequeñas manzanas. En cada esquina del barrio había una escuela, lo que da idea de una abundante población infantil, y fuera de este recinto estaban las casas de los técnicos y otros edificios como el casino, la iglesia, el economato y el cuartel de la Guardia Civil.
Cerca se alzan las edificaciones mineras, con sus estructuras de hormigón y los esqueletos de sus torreones a media ladera. Las instalaciones, peligrosas a causa de los pozos y las galerías, incluyen grandes depósitos circulares destinados a tratar el mineral, así como la nave de los talleres, en la que se pueden ver restos de expositores e incluso una caja de caudales.


(Pilar Alonso y Alberto Gil)

martes, 11 de octubre de 2016

Rambla Honda - Almería

Media docena de palmeras alrededor de un aljibe saludan al viajero que se aproxima a Rambla Honda, una barriada repartida entre distintos cerros de las proximidades de Lucainena de las Torres. El terreno, muy característico del interior almeriense, es un conglomerado de rocas y suelos grisáceos, discretamente coloreado por las chumberas y algunos granados cuyos frutos maduran y se cuartean sin que nadie los recoja. En medio de este paisaje yermo transcurre la rambla que dio nombre al pueblo, un cauce seco durante la mayor parte del año y que, al llegar las lluvias se convierte en un peligroso torrente.
Una cadena cierra el paso de vehículos al inicio de la pista que lleva hasta el pueblo Antes de llegar, a media ladera de un altozano se alza un cortijillo aislado y tras un breve trayecto a pie se alcanza el cogollo del caserío aupado sobre una elevación del terreno. El recorrido de este núcleo en d que se mezclan construcciones en ruinas con casas habitadas ocasionalmente, trasmite una cierta desazón. El silencio apenas alterado por el eco de algunos ladridos, se ha apoderado del lugar, envolviéndolo con una aureola turbadora.

El declive de la minería
Hasta mediados del siglo XX, Rambla Honda era una animada localidad con más de 180 habitantes que vivían de la agricultura y de una minería volcada en la extracción del hierro y el cobre, con yacimientos muy abundantes en toda la comarca. La decadencia de estas fuentes de riqueza produjo la emigración masiva en la zona y Rambla Honda enmudeció al cabo de pocos años.
A la entrada del pueblo, un camión destartalado preside las antiguas eras, sobre las que aparecen restos de puertas y ventanas así como cerraduras llenas de herrumbre. En torno a este espacio se encuentran la mayoría de las viviendas, encaladas y con breves porches en los que asoma algún emparrado. Pequeñas construcciones destinadas a cuadras y pocilgas completan la estampa de este caserío.

(Pilar Alonso y Alberto Gil)

sábado, 8 de octubre de 2016

El Hueli - Pueblo abandonado

El Hueli, asentado sobre una colina en medio de una sucesión de cerros cubiertos de chumberas, evoca por completo el paisaje africano y produce en el viajero la rara sensación de andar perdido en una remota aldea del Magreb. El propio nombre ya hace pensar en el posible origen árabe de ese nucleo de casas que se apiñan protegiéndose de la dureza del panorama de suelos arcillosos, ricos en cuarzo, y bancales en los que alguna vez se cultivaron almendros, olivos y cereales. Todavía, de vez en cuando, se acerca algún lugareño a este paraje y da los penúltimos golpes de azadón a la tierra, dividida por pequeños muretes de piedra medio derruidos. La despoblación se inició en los años sesenta y culminó hacia 1980 debido a la falta absoluta de servicios básicos: electricidad y saneamiento, y a las fatigosas condiciones : Pese a todo, muchos propietarios masntuvieron los terrenos en cultivo y conservaron las casas, evitando al menos su derrumbe. De esta forma se ha preservado hasta hoy este gracioso conjunto de arquitectura popular, formado por el núcleo principal y edificaciones aisladas que debieron ser autosuficientes gracias a que el agua no parece escasear en la zona. Pozos y cañaverales Nada más llegar, un grupo de eucaliptus de buen porte y una densa mata de pitas y chumberas rodea el primer cortijo, con sus sólidos muros y restos de un gran corral de ganado. A partir de aquí, la pista se acerca al cerro de El Hueli y antes de llegar, pasa junto a un manantial que alimenta una alberca rodeada de cañaverales, creando la ilusión de un pequeño oasis cubierto de vegetación. Cerca se alza otro cortijo aislado y junto a la alberca, un pozo cubierto recuerda nuevamente una vieja estampa morisca. Desde aquí, el camino sube al cerro, donde se agrupan tres pequeños conjuntos de casas, amoldadas al desnivel del terreno mediante escaleras y un incesante juego de tejados y terrazas que han preservado la singularidad del caserío. Éste adquiere su perfil más africano al caer la tarde, cuando las sombras afilan las aristas y los volúmenes cúbicos de las construcciones y el sol proyecta sus últimos rayos sobre el costado de la aldea.

(Pilar Alonso y Alberto Gil)