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martes, 5 de mayo de 2020

Iglesia de Cesures (Ruinas) |


Cesures (San Clemente) es una pequeña parroquia del concello de O Barco de Valdeorras que se localiza a orillas del río Sil, en donde está el Parque Empresarial de O Barco, y se extiende hacia el sur, hacia las empinadas laderas del valle. Esta parroquia tan solo tiene dos entidades de población, Cesures, y Vales, y como dice el dicho “Cesures y Vales, pueblos iguales”. Aquí llegamos para ver los restos de la antigua Iglesia de Cesures.
Estos dos lugares de la parroquia de Cesures se encuentran separados por tan solo 600 metros en línea recta y unidos por una empinada y sinuosa carretera. Hoy en día la moderna iglesia parroquial se localiza en Cesures, pero hubo un tiempo que se encontraba a mitad de camino entre estas dos poblaciones, en el lugar en donde hoy se ha instalado el nuevo cementerio.
En este lugar hoy tan solo nos quedan los restos maltrechos de la antigua iglesia parroquial barroca de San Clemente de Cesures. Su techo repuesto en su día de uralita ya ha caído y parte de sus paredes se han desmoronado. Aguantando al paso del tiempo y a las inclemencias poco más queda que la fachada sosteniendo como puede la viaja espadaña que en un tiempo albergaba las campanas que tanto repicaron en un pasado.
Las antiguas tumbas y cruces dispuestas en el atrio también sufren el abandono y cada vez más el colorido de las flores que adornaban estas en un tiempo pasado van desapareciendo, tiñendo el lugar de un aire tenebroso y lúgubre, que se ve acompañado de las tristes ruinas de la iglesia.
En nuestra visita en el año 2020 vemos un paraje totalmente derruido, aunque viendo las ortofotos del año 2017 aún podremos ver que la iglesia conservaba el tejado y los muros. Sabemos que en el año 2001 un temporal hundió parte del cementerio sobre la calzada dejando varias tumbas al descubierto.
En esta web podréis ver la iglesia unos años antes del desplome del edificio y aún conservando parte del tejado de pizarra. Desconocemos el motivo del abandono de la iglesia y exactamente el cuando, aunque probablemente su aislada situación fue una de las causas.
Desde el lugar podremos observar unas bonitas vistas del valle del Sil y de la localidad de O Barco de Valdeorras.
Muy cerca podréis disfrutar de la hermosa Fervenza de A Pincheira y no muy lejos y lindando con la parroquia de Cesures podremos acercarnos a la parroquia de Arnado, ya en el concello de Vilamartín de Valdeorra para ver el castillo de Arnado, de los siglos XIX y XX.

Galicia Máxica




martes, 28 de abril de 2020

Monasterio de Xagoaza

Xagoaza es otra de las parroquias de O Barco y en ella se ubica uno de los monasterios más famosos de la comarca de Valdeorras, rodeado de un ambiente de paz y naturaleza. Se trata del monasterio de San Miguel de Xagoaza, situado a tan solo dos kilómetros de O Barco de Valdeorras y enclavado en el profundo valle que forma el río Mariñán, afluente del Sil.

Iglesia de Xagoaza
Aunque hemos leído en varios lugares, incluso en uno de los paneles, que las primeras referencias al monasterio de Xagoaza datan del año 1092 debido a una inscripción en una tumba de San Pedro de Montes, en realidad no encontramos la tumba que lo certifique, aunque sí existe un tumbo, el Tumbo de San Pedro de Montes, de Augusto Quintana Prieto (s. XIII o principios del XIV). Aunque curiosamente y sabiendo que la iglesia de Xagoaza es de origen románico, en dicho tumbo no se cita este templo, sino que nos habla del lugar de Jagoaza y de las iglesias de Santa María de Irmida y de San Pelayo, ambas de ubicación desconocida. Esto lo podremos ver en el siguiente trabajo de María C. Rodríguez González en referencia al Tumbo de San Pedro de Montes.
Del monasterio de Xagoaza original no queda mucho, pero sabemos que desde el año 1252 perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén (los Sanjuanistas), más conocidos con el nombre de Caballeros de Rodas o Caballeros de Malta, orden que tuvo una gran presencia en la provincia de Ourense. Xagoaza era un priorato que dependía de la Encomienda de Quiroga.

Monasterio de Xagoaza
En primer lugar el monasterio fue de una orden religiosa hospitalaria, después militar y por último de carácter diverso como centro espiritual.
El edificio original, que es posterior al monasterio primitivo (XVIII), tenía dos frentes, uno de ellos desapareció no hace mucho. En el que queda se puede apreciar un hermoso escudo de armas. Otro más se encuentra en el patio interior en una de sus columnas.
La iglesia está separada del edificio y su origen se remonta al siglo XII. Es una templo de una sola nave y conserva su ábside románico semicircular, así como parte de la puerta sur y los canecillos que adornan el alero del ábside. La sencilla fachada fue reformada en el siglo XVI y posteriormente se le añadió la espadaña de dos cuerpos. Tiene dos puertas con arco de medio punto una de ellas adornada con la Cruz de Malta.
En el interior destacan los restos de las pinturas manieristas en el prebisterio del conocido Mestre de Xagoaza, del año 1586, un hermoso retablo barroco de Juan Pascual de Barrio de 1679 y una custodia de Matías González de 1699.
El monasterio quedó en abandono en el siglo XIX y no fue hasta el año 1988 que fue restaurado y hoy los edificios monacales que se conservan forman parte de una bodega, bodega que cuenta con una cueva tradicional de grandes dimensiones para la conservación de los vinos.
Sobre el río Mariñán aún se conserva un viejo puente denominado Ponte da Acea y los restos del molino que le dan nombre.
San Miguel de Xagoaza forma parte del Camino Natural del Interior Vía Nova, Tramo Biobra – Petín. Debemos saber también que el monasterio de Xagoaza se localizaba muy próximo al camino de invierno a Santiago y a ello se debe su carácter hospitalario durante siglos. Por Xagoaza también pasaba una vía de comunicación que unía O Barco de Valdeorras con O Cebreiro, pasando por el interior de O Courel.
Muy cerca podremos y en dirección O Barco de Valdeorras podremos ver la Torre de O Castro y su entorno.

Galicia Máxica

miércoles, 22 de abril de 2020

Iglesia y Colegio de San Ildefonso- Fregenal de la Sierra

Entre la segunda mitad del siglo XVI y la primera del XVIII Extremadura acogió siete centros educativos de la Compañía de Jesús: Plasencia, Cáceres, Llerena, Badajoz, Higuera la Real, Fuente del Maestre y Fregenal de la Sierra. La fundación de estos centros de enseñanza no obedecía a ninguna cuestión territorial, si no que estaba basado únicamente en cuestiones económicas, es decir solamente se construyeron centros donde hubo mecenas que pudieron acometer las obras. La forma de proceder de la orden religiosa para la fundación de los colegios era la siguiente: varios religiosos se desplazaban a la localidad donde querían fundar el centro y buscaban vecinos pudientes que pudieran asumir económicamente la construcción del colegio o que pudieran realizar importantes donaciones.
El colegio jesuita que nos ocupa es el de Fregenal de la Sierra, allí nació en 1546 el comerciante Alonso de Paz Rodríguez. Siendo muy joven viajó a Panamá junto a su hermano mayor para buscarse la vida y tras 10 años regresó a España estableciéndose en Sevilla donde fundó un exitoso negocio comercial con las Indias de cuero y machetes. Habiendo conseguido una gran fortuna regreso a Fregenal donde mantuvo varios encuentros con los jesuitas con el fin de fundar un colegio y un convento en la localidad, algo de lo quedó constancia el 13 de enero de 1597 en su testamento realizado ante el escribano Juan Pérez Calleja. En dicho testamento quedó reflejada la donación a la Compañía de Jesús de 20.000 ducados para la fundación de un convento (actual Convento de la Paz o de las MM. Agustinas) y 40.000 ducados destinados a la edificación de un colegio donde se impartirían clases de Gramática, Artes, Filosofía y Teología. Finalmente falleció el 21 de enero de 1597.
En su testamento mostró una postura abierta a la hora de ejecutar las obras del colegio, dejando total libertad a los religiosos: de estos quarenta mil ducados hagan y hedefiquen la cassa y collegio como a los dichos padres paresçiere.
Sin embargo también dejó por escrito su voluntad de erigir en el centro de la capilla mayor de la iglesia un sepulcro para él y sus descendientes realizado de cantería con sus armas labradas excluyendo así a los religiosos de enterrarse en aquel lugar.
la capilla principal de la iglesia sea mia e descendientes de mis padres para que se puedan enterrar todos en ella y no se pueda enterrar en ella otra persona
Este deseo contravenía las leyes que la Orden había dictado sobre los enterramientos, solo permitidos debajo del presbiterio en un principio para sus fundadores y jesuitas. Tras varias modificaciones posteriores en el cumplimiento de lo establecido de forma testamentaria se aceptó el dinero para levantar el colegio con la inclusión de una cláusula que limitaba el enterramiento a él pero excluía a su familia. Tres años más tardes del fallecimiento de Alonso de Paz, en 1600 comenzaron las obras del colegio y en 1606 se comenzaron a cursar los estudios.
El colegio e iglesia estuvieron en funcionamiento hasta el año 1767, año en que la Pragmática Sanción de Carlos III dictaba la expulsión de los jesuitas de la Corona de España y el embargo de sus bienes. Concretamente en Fregenal de la Sierra, el viernes 3 de abril de aquel mismo año el alcalde mayor de la villa, Don Pedro de Torrecilla y Carvajal, ordenó a los religiosos que abandonaran el centro siendo confiscado todo su dinero y patrimonio. A Fregenal llegaron todos los jesuitas de la región, un total de 41 religiosos procedentes de colegios de Llerena, Higuera la Real, Badajoz, Cáceres y Plasencia, desde donde partieron al Puerto de Santa María para definitivamente acabar en los Estados Pontificios.
Tras la expulsión de los jesuitas, en 1777 el templo aparece mencionado como Real Oratorio Privado de Su Majestad, al pasar el edificio a formar parte del Real Patrimonio. Posteriormente la iglesia fue convertida en palacio o casa solariega por Susana de Montes y Bayón, I condesa de la Santa Espina. Posteriormente es probable que pasara a manos de Ernestina Fernández-Cavada Jalón, XIII Marquesa de Castrofuerte. La noble consideró que la iglesia era la propietaria moral del inmueble por lo que donó el edificio al convento de monjas agustinas de Nuestra Señora de la Paz en 1970. Para la pequeña congregación de monjas, con unos recursos muy limitados, el edificio supuso una  carga ya que no podían encarar la rehabilitación del inmueble por lo que el solar quedó abandonado siendo frecuentemente asaltado y pronto amenazando ruina. Posteriormente, en 1980, las monjas decidieron venderlo a tres vecinos del pueblo por 450.000 pesetas, que viendo que no podían derribar el conjunto y edificar otro inmueble terminaron traspasándoselo al Ayuntamiento de Fregenal en 1994 por varios millones de pesetas. Ya en manos municipales fue usado como cochera y almacén del servicio municipal de obras.
Tanto el colegio como la iglesia ocupan toda una manzana, sus elementos constructivos son básicamente el ladrillo sobre una base de piedra. La sobriedad del colegio choca con la fachada de tendencias barrocas de la iglesia. El colegio se resolvió con dos plantas de base rectangular junto a un patio, definieron unas estructuras muy prácticas adaptadas para la liturgia y la enseñanza, algo muy propio de la funcionalidad de los jesuitas. El exterior del centro educativo dispone de balcones de hierro en la segunda planta y su fachada está adornada por los escudos de armas de Alonso de Paz y la condesa de la Espina. Por su parte, la iglesia presenta claras influencias de la arquitectura andaluza de los siglos XVII y XVIII. Estructurada en una sola nave sin crucero estacado y sin tribunas ni capillas laterales. Posee una torre campanario adosada a la cabecera del templo. Su interior se encuentra prácticamente desprovisto de elementos decorativos. La fachada principal está construida con sillares de piedra y resuelta con una portada adintelada coronada con un frontón triangular partido y una pequeña hornacina. Lo más característico es el remate barroco de líneas ondulantes propias de siglo XVIII. Tras la capilla mayor del templo se haya enterrado su fundador Alonso de Paz junto a algunos jesuitas frexnenses.
Actualmente el colegio, al que es imposible acceder, se encuentra en completa ruina, habiendo perdido la totalidad de la cubierta y manteniendo únicamente los muros principales y algunas paredes medianeras. Por su parte la iglesia, a pesar del deterioro manifiesto que presenta, se encuentra en mejores condiciones, no obstante existe un importante deterioro del retablo y los esgrafiados, la estructura se mantiene en pie probablemente por el hecho de haber servido de cochera y almacén para el ayuntamiento. En el interior del templo la puerta que comunicaba con el colegio se haya actualmente tapiada, de la misma forma se encuentra el acceso a la torre y a la cripta que se encuentran detrás del ábside.

Extremadura Misteriosa

martes, 21 de abril de 2020

iglesia de Santo Estevo de Pardollán


La parroquia de Santo Estevo de Pardollán se encuentra en una de las partes más orientales de Galicia (Rubiá, Comarca de Valdeorras) tan solo separado por el valle del río Sil de la provincia de León. Su agreste geografía debido a su clima, sus altas montañas y empinadas laderas que se encuentran dentro del Parque Natural Enciña da Lastra, ha provocado que tan solo existan dos entidades de población, Vilardesilva y Pardollán.
Estas pequeñas aldeas tenían como templo parroquial la iglesia de origen románico de Santo Estevo de Pardollán, situada a unos 150 metros arriba en línea recta del núcleo de Pardollán. Su acceso es difícil, ya que no existe carretera ni pista que llegue hasta esta iglesia perdida en el medio de la montaña.
Para llegar hasta allí los vecinos debían ascender por un tortuoso y empinado sendero que salva los cincuenta metros de desnivel en prácticamente 200 metros de recorrido.
Ya fuera en invierno con frío, hielo o nieve o en verano con un calor abrasador nos podemos imaginar lo duro que podía ser acceder al templo y ascender el camino, no solo para ir a misa sino también a ceremonias como los entierros, ya que además el antiguo cementerio se encuentra en el atrio de la iglesia de Santo Estevo de Pardollán. No es raro ni difícil pensar el porqué del abandono de esta iglesia.
La iglesia fue abandonada en la segunda mitad del siglo XX y sobre el núcleo de Pardollán se edificó una nueva en mitad de la villa a finales de la década de los 90, así como el cementerio que fue construido en la carretera que baja al valle.
Sin embargo es lógico saber porqué se edificó aquí esta iglesia ya que su origen se pierde en los siglos y anteriormente las comunicaciones no eran impedimento para la construcción de estos templos. En un lugar mágico y místico se construyó en el siglo XII el templo del que parte nos has llegado hasta la actualidad y por ello mantiene un gran acento románico en sus piedras. Es probable que formara parte de un monasterio del que no sabemos nada de él ni parecen quedar restos. Debemos saber que junto con el monasterio de Xagoaza son los únicos ejemplos de románico conservados en la comarca de Valdeorras. Por lo tanto estamos ante los restos de una iglesia del románico tardío, probablemente de los siglos XII o XIII.
Lo que vemos hoy son los restos de una iglesia de planta basilical de una sola nave con ábside cuadrangular. Añadido posteriormente y adosado al templo principal se encuentra la sacristía a la que se accede por una pequeña puerta desde el prebisterio. La iglesia tiene dos entradas con arcos de medio punto, la principal y otra en el muro sur.
La principal es sencilla pero destacan la piedra roja de Pardellán en sus dovelas. Debemos saber que esta parte de Enciña da Lastra y sobre todo la ladera de Pardollán destaca por los suelos ferruginosos que dan el color rojizo a estas piedras, no muy lejos aún encontraremos los restos de la denominada mina de pintura. La puerta sur aún conserva dos canecillos con figuras de bovinos. Otros canecillos aún pueden ser visto en los restos de la cornisa del templo. En el siglo XVIII la iglesia sufrió reformas y se le añadió más altura y la gran espadaña de doble hueco en su fachada tan características de esta comarca.
En el interior aún podremos ver una pila bautismal y el arco triunfal apuntado característico del románico tardío. En el prebisterio aún se mal conserva parte del retablo barroco que adornaba el altar.
En el exterior y sobre el atrio de la iglesia de Pardollán aún se puede ver las magníficas cruces conmemorativas de hierro del antiguo cementerio parroquial. El conjunto se cubría con losas de pizarra sostenidas por vigas de madera.
Pero eso no es todo lo que nos depara este lugar. Unos metros más arriba del templo, “Tras la iglesia”, se conservan los restos de un gran molino que destaca por su enorme depósito de agua adyacente al mismo. Se trata de una gran balsa circular que aprovechó la roca para su construcción y que almacenaba las aguas del arroyo que nace en una mina situada unos metros más arriba para después utilizarla como energía para mover el rodicio. El molino, que era de dos plantas, lleva tiempo abandonado, por lo menos 70 años. Para saber todo sobre este molino os dejamos este enlace recogido por la Asociación Santo Estevo (Pardollán), asociación que se dedica a difundir y defender el patrimonio artístico, cultural y natural de la parroquia.
Entre el pueblo y la iglesia existían más molinos de los que no se conservan más que restos de canales, presas. Otro de ellos, lo que queda, se puede aún ver en el mismo pueblo.
En la actualidad la iglesia románica de Santo Estevo de Pardollán se encuentra en ruinas y en el más absoluto abandono por parte de las autoridades pertinentes, no así por los vecinos y organizaciones como O Sorriso de Daniel que ya han actuado en alguna ocasión sobre esta joya románica e histórica.

Galicia Máxica

sábado, 18 de enero de 2020

DESPOBLADO DE SAN GREGORIO” - Campo Arañuelo

En la comarca cacereña de Campo Arañuelo existió en el siglo XIV el conocido como “Concejo de la Campana de la Mata” o “Concejo de Alquerías”. Esta institución mancomunal medieval  que fue en un principio promovida por la iglesia y apoyada por los nobles surgió dos claros objetivos, atender las necesidades espirituales de la población campesina dispersa y potenciar la repoblación del entorno. No obstante, con el paso del tiempo la institución comenzó a tomar también funciones civiles constituyéndose como mancomunidad de asentamientos con bienes comunales, intentando emanciparse de La Mesta para así poder pagar menos impuestos.
Este concejo tuvo como sede y cabecera la cercana iglesia de Santa María, conocida popularmente como “Despoblado de San Gregorio”.  Cuentan que el nombre de San Gregorio se debe a la cofradía de campesinos que habitaba en sus inmediaciones y que la usó por última vez. El templo y su explanada fueron lugar de reunión de la institución, cuentan que a sus puertas se congregaba el concejo para tratar los asuntos comunales y hacer justicia. La iglesia comenzó a caer en desuso a finales del siglo XVIII, posteriormente el templo fue definitivamente cerrado y la institución desapareció en 1855 con la Desamortización de Madoz en el Siglo XIX . La talla de madera de la Virgen de la Campana de la Mata fue trasladada a la parroquia de Peraleda de la Mata aunque actualmente se encuentra en paradero desconocido desde la Guerra Civil.
La actual iglesia de Santa María, que se construyó junto al arroyo de su mismo nombre, data del siglo XIV, probablemente en torno al 1390 (aparece ya citada en 1395), de ella actualmente tan solo se conserva la torre campanario conocida como “Torre de San Gregorio” algunos muros de la portada principal y parte del ábside. La torre en un principio sirvió al concejo como torre vigía, de planta cuadrada mantiene el campanario y un acceso él a través de unas escaleras ubicadas en la cara interna de la iglesia, se hace difícil poder acceder a él pues su entrada está situada a unos dos o tres metros de la superficie. El entorno de la iglesia, un encinar adehesado con la Sierra de Gredos al fondo, se encuentra en una finca privada al pie de la carretera (EX118) que une la A-5 con Peraleda de la Mata, siendo actualmente el hogar de varias decenas de cigüeñas.

Extremadura Misteriosa

viernes, 27 de diciembre de 2019

Iglesia De San Pedro Apóstol - Polvoranca

En torno a la edificación y al pueblo giran varias leyendas, entre las que destaca que la zona quedó despoblada por continuos azotes de peste. 
El estado precario en el que se encuentra la iglesia, ha llevado a muchos a asegurar que quien entre en ella puede resultar víctima de un derrumbe. Sin embargo, es precisamente este su atractivo para los aficionados de las psicofonías, quienes a menudo graban videos en ella para desentrañar los misterios que guarda entre sus paredes.

Cinco Noticias