El Quejigo es un agradable caserío enclavado en medio del accidentado relieve que rodea la localidad de Jabugo, una zona de breves sierras cubiertas de encinares y castaños que, durante mucho tiempo, fueron el principal sustento de sus habitantes, dedicados también a la explotación de pequeñas huertas y piaras de cerdos.
A partir de los años cincuenta empezó la decadencia de la aldea, consumada en la década de los sesenta, cuando muchos de sus vecinos se desplazaron a Jabugo en busca de trabajo y mejores condiciones de vida en esta pujante villa chacinera. Después de una larga etapa en la que permaneció en el más absoluto abandono, cuando parecía condenado a la ruina, comenzó a recuperarse en parte gracias a la mejora de algunas casas para fin de semana. Actualmente hay dos viviendas habitadas, una de ellas destinada a taller de carpintería y a la elaboración de muebles que se distribuyen por la comarca, como si el destino hubiera querido devolver al pueblo una pequeña parte de su vitalidad.
El núcleo, accesible a través de una calle cuidada, está formado por una veintena de viviendas repartidas en manzanas desiguales adaptadas a la pendiente del barranco, que parece perderse entre la vegetación. El agua, que baja abundante por la ladera, se utilizaba antiguamente para el riego de las huertas, mientras las casas se servían de depósitos y pozos para el suministro.
Pozos y soberaos
Las viviendas suelen ser sencillas, de una sola planta, a veces cuentan con semisótano y soberao (granero) y generalmente están bien conservadas, aunque los corrales son los que acusan un mayor deterioro y algunos patios se han visto sepultados por la maleza. Ésta va creciendo, imparable, sobre las puertas y los peldaños de las escaleras haciendo irreconocibles lo que antaño fueron estancias familiares, umbríos lugares de chachara, porches cubiertos de emparrado y rincones para echar una cabezada cuando las labores del campo lo permitían.
En la parte más baja del pueblo se conserva un gracioso pozo con un ventanuco, cubierto con una bovedilla y los restos de algún horno de piedra, testigos silenciosos de aquellos años remotos, anteriores a la llegada de la industria, en los que El Quejigo fue autosuficiente.
(Pilar Alonso y Alberto Gil)
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jueves, 3 de noviembre de 2016
Benágeber - Valencia
Debido a la construcción del embalse de Benágeber, en los años 50, y al empecinamiento de sus habitantes que se resistían a que desapareciera sin más, hoy hablamos de tres pueblos que se llaman igual: el Benágeber original, sepultado bajo las aguas del embalse; el pueblo que levantaron a unos 5 kilómetros de este emplazamiento los habitantes que se vieron obligados a abandonar sus casas; y el poblado que habitaron los trabajadores en la década de los 40 (conocido como Pantano de Benágeber) durante los años que duró la construcción; al finalizar éstas en 1955, la mayoría emigró, pero no todos, porque el censo de 2012 dice que todavía viven en él 13 personas.
Otro dato singular: parte de la población del Benágeber original se trasladó a otras ubicaciones, levantando dos pedanías más con el apellido Benágeber: San Antonio y San Isidro.
(Traveler)
Otro dato singular: parte de la población del Benágeber original se trasladó a otras ubicaciones, levantando dos pedanías más con el apellido Benágeber: San Antonio y San Isidro.
(Traveler)
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Fresno de Torote - Madrid
Fresno de Torote se despobló al irse la mayoría de sus habitantes a la urbanización de Serracines ( a unos tres km) perteneciente a Fresno de Torote, incluso el ayuntamiento y otras actividades se trasladaron a Serracines.
De su iglesia solo quedan los bancos en su interior , faltan las imágenes y el crucifijo.
Probablemente ya ha sido saqueada pues la puerta principal estaba reparada y una de las rejas de una ventana cortada aunque el exterior se conserva en buen estado.
(Pueblos abandonados o despoblados)
De su iglesia solo quedan los bancos en su interior , faltan las imágenes y el crucifijo.
Probablemente ya ha sido saqueada pues la puerta principal estaba reparada y una de las rejas de una ventana cortada aunque el exterior se conserva en buen estado.
(Pueblos abandonados o despoblados)
Boix
A mediados de los años 50, el pantano de Santa Anna, un extenso embalse de la cuenca del Noguera Ribagorzana, anegó las tierras de Boix y de Tragó de Noguera, empujando a los vecinos de estas localidades a iniciar una nueva vida en dos pueblos de colonización creados para tal fin, o en otras villas cercanas como Alfarrás y Balaguer. Concluía así una historia de varios siglos con su epílogo en la ruina total de los caseríos que asoman sus paredes de piedra a las aguas embalsadas, en un entorno de una belleza agreste, casi irreal.
La antigüedad de Boix se pierde en la Edad Media, en que pertenecía a la jurisdicción de Poblet. Durante muchos siglos, sus vecinos vivieron de la cría de ganado y una agricultura limitada porque, pese a la cercanía del Noguera Ribagorzana, la profundidad del cauce no facilitaba el uso de las aguas para riego. En cambio sí era frecuente la pesca de barbos, a la que había que añadir la abundante caza de perdices y conejos que se movían a sus anchas en un paisaje de matorral y monte bajo. Gracias a ello, Boix mantuvo una población estable que alcanzó el centenar de habitantes en el siglo pasado y llegó a tener 25 casas, alineadas a lo largo de una ladera que hoy aparece repoblada de pinar.
Refugio de aves
El recorrido del pueblo, con sus calles desdibujadas bajo los escombros, permite reconocer el espacio destinado a la plaza, un ensanchamiento a los pies de la iglesia parroquial, consagrada a San Julián y coronada por un campanario que parece más bien un tosco boceto de piedra. Entre las ruinas, algunas viviendas muestran sus puertas de arcos adovelados y a los pies del pueblo, el pantano sirve de refugio a pequeñas bandadas de anátidas, que sobrevuelan el agua remansada.
(Pilar Alonso y Alberto Gil)
La antigüedad de Boix se pierde en la Edad Media, en que pertenecía a la jurisdicción de Poblet. Durante muchos siglos, sus vecinos vivieron de la cría de ganado y una agricultura limitada porque, pese a la cercanía del Noguera Ribagorzana, la profundidad del cauce no facilitaba el uso de las aguas para riego. En cambio sí era frecuente la pesca de barbos, a la que había que añadir la abundante caza de perdices y conejos que se movían a sus anchas en un paisaje de matorral y monte bajo. Gracias a ello, Boix mantuvo una población estable que alcanzó el centenar de habitantes en el siglo pasado y llegó a tener 25 casas, alineadas a lo largo de una ladera que hoy aparece repoblada de pinar.
Refugio de aves
(Pilar Alonso y Alberto Gil)
martes, 1 de noviembre de 2016
Bellidas - Madrid
Bellidas, al igual que las poblaciones que lo rodean tiene una fecha de fundación desconocida, pero parece demostrada su repoblación tras la Reconquista por ganaderos de Buitrago.
Si bien inicialmente se formó como un pueblo independiente con alcaldía propia, posteriormente fué agregado a Piñuecar durante el siglo XVI. Su economía se basaba en la ganadería ovina, bovina y caballar y la agricultura de los cereales y la patata principalmente.
En el siglo XVII te produjo una crisis generalizada en la comarca, que llevó a la desaparición definitiva de otros núcleos como Ventosillas y al despoblamiento acusado de los demás pueblos. En Bellidas se pasa entonces de cuatro familias a una sola. Este pueblo se mantuvo con un único vecino hasta 1936. Hoy en día sigue en pie y por temporadas esta ocupada una casa privada llamada caserío de Bellidas, con su huerta y pozo. El resto de las edificaciones se encuentran actualmente derruidas, habiendo sido semi-engullidas por la vegetación circundante, formando asi un singular entorno.
Antiguo paso obligado para los viajeros que transitaban entre Pinuécar y Aoslos, aun conserva una hermosa pasarela, formada por tres grandes lastras de piedra, que permiten el paso de su arroyo.
(Floredo)
Si bien inicialmente se formó como un pueblo independiente con alcaldía propia, posteriormente fué agregado a Piñuecar durante el siglo XVI. Su economía se basaba en la ganadería ovina, bovina y caballar y la agricultura de los cereales y la patata principalmente.
En el siglo XVII te produjo una crisis generalizada en la comarca, que llevó a la desaparición definitiva de otros núcleos como Ventosillas y al despoblamiento acusado de los demás pueblos. En Bellidas se pasa entonces de cuatro familias a una sola. Este pueblo se mantuvo con un único vecino hasta 1936. Hoy en día sigue en pie y por temporadas esta ocupada una casa privada llamada caserío de Bellidas, con su huerta y pozo. El resto de las edificaciones se encuentran actualmente derruidas, habiendo sido semi-engullidas por la vegetación circundante, formando asi un singular entorno.
Antiguo paso obligado para los viajeros que transitaban entre Pinuécar y Aoslos, aun conserva una hermosa pasarela, formada por tres grandes lastras de piedra, que permiten el paso de su arroyo.
(Floredo)
lunes, 31 de octubre de 2016
Tamayo - Burgos
La localidad de Tamayo se alza al pie de la sierra de Oña, sobre un terreno inclinado y rocoso que contribuye a la bella estampa de su caserío, en el que predominan robustas construcciones de piedra de aspecto medieval.
De hecho, los primeros documentos conocidos sobre el pueblo se remontan al siglo XI, cuando mantenía su independencia frente a Oña, que llegaría a ser una ciudad muy poderosa gracias a las propiedades atesoradas por el importante monasterio de San Salvador.
Esa competencia ha durado diez siglos, pero finalmente parece haberse zanjado a favor del más fuerte, ya que en los años sesenta la falta de luz y agua corriente empujaron a los vecinos de Tamayo a buscar sustento en otras poblaciones, principalmente en la cercana Oña, mejor equipada.
Ahora solo algunos lugareños se acercan a Tamayo de vez en cuando, atienden las huertas e incluso han construido viviendas de ladrillo a las afueras del pueblo, pero el centro de la localidad es un triste conjunto de construcciones arruinadas y calles desdibujadas por la vegetación.
La mayor parte de los edificios datan de los siglos XIV y XV, al igual que la iglesia, que exhibe un hermoso blasón en uno de sus muros. Un camino conduce al cementerio, en lo alto del pueblo y, un poco más arriba, las desnudas paredes de unas torres medievales quedan como única huella de un pasado sin duda más pujante.
(Pilar Alonso y Alberto Gil)
De hecho, los primeros documentos conocidos sobre el pueblo se remontan al siglo XI, cuando mantenía su independencia frente a Oña, que llegaría a ser una ciudad muy poderosa gracias a las propiedades atesoradas por el importante monasterio de San Salvador.
Esa competencia ha durado diez siglos, pero finalmente parece haberse zanjado a favor del más fuerte, ya que en los años sesenta la falta de luz y agua corriente empujaron a los vecinos de Tamayo a buscar sustento en otras poblaciones, principalmente en la cercana Oña, mejor equipada.
Ahora solo algunos lugareños se acercan a Tamayo de vez en cuando, atienden las huertas e incluso han construido viviendas de ladrillo a las afueras del pueblo, pero el centro de la localidad es un triste conjunto de construcciones arruinadas y calles desdibujadas por la vegetación.
La mayor parte de los edificios datan de los siglos XIV y XV, al igual que la iglesia, que exhibe un hermoso blasón en uno de sus muros. Un camino conduce al cementerio, en lo alto del pueblo y, un poco más arriba, las desnudas paredes de unas torres medievales quedan como única huella de un pasado sin duda más pujante.
(Pilar Alonso y Alberto Gil)
As Veigas - Asturias
Situada en la región de los Oscos, en el límite con Lugo, fue poblado por los ligures llegados de Italia. La aldea, muy bien conservada, es hoy centro de turismo rural.
Destaca su iglesia (solo se abre una vez al año, el día de la fiesta en julio).
Los alrededores son bosques de robles, castaños y avellanos, al lado del río Cabreira, y las casas son típicas, de piedra con tejado de pizarra.
(ABC)
Destaca su iglesia (solo se abre una vez al año, el día de la fiesta en julio).
Los alrededores son bosques de robles, castaños y avellanos, al lado del río Cabreira, y las casas son típicas, de piedra con tejado de pizarra.
(ABC)
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