sábado, 10 de agosto de 2019

Sancti Petri- Cádiz

Sancti Petri, pueblo pesquero gaditano, se encuentra en proceso de rehabilitación, donde podemos ver totalmente restauradas la capilla y la casa del Farero, donde se puede comer.
En 1946 fue construido como eventual vivienda de los almadraberos del atún, pero en los años 70 este mercado empezó a flojear, haciendo que todas las familias se tuvieran que ir en busca de nuevos trabajos, lo que produjo que abandonaran sus casas. 
Cuentan las leyendas que en una de esas casas se aparece una niña y se suelen escuchar diferentes ruidos muy alejados al mundo de los vivos.

(Sensación rural)

San Martín de Mancobo - Burgos

San Martín de Mancobo es una despoblado situado en la provincia de Burgos, comarca de Merindades, partido judicial de Villarcayo, ayuntamiento de Medina de Pomar

Pueblos abandonados o despoblados

Ruinas del Cuartel de Silleiro

Junto al faro de Cabo Silleiro, se mantienen medio derruídas, los restos de unas instalaciones militares que en su época sirvieron para poder vigilar la bocana de la Ría de Vigo y de la entrada de Baiona.
Sus instalaciones cuentan con cuatro cañones que aún hoy se pueden obeservar bajo sus garitas desde la carretera de la costa que une Baiona con A Guarda. Sus inicios datan del siglo XX, justo despues de la guerra civil de 1936, más concretamente en la década de los 40.
A las instalaciones se puede acceder desde dos lugares diferentes. Saliendo de Baiona en dirección a A Guarda, siguiendo la PO-552 que discurre junto al mar, llegaremos a Cabo Silleiro, donde está el desvío que asciende hacia el faro. Si vamos en vehículo debemos prestar atención a este cruce, pues se realiza antes de una curva de escasa visibilidad. Por encima del faro ya veremos los restos de una instalación militar que se encuentra fuera del recinto. Una curva cerrada nos situará en dirección al cuartel, donde ya podremos observar la silueta del Monte Silleiro en la que destacan las garitas de las baterías que sobresalen entre las rocas. También se verá el edificio más elevado, que es la torre de telemetría. Por debajo de esta se ubica el recinto abandonado y en ruinas de la mayoría de las dependencias militares. Un poco más adelante está la desviación en donde se encuentra el arco de acceso principal.
Una vez llegamos a la entrada del cuartel, podremos observar los restos de las viviendas del capellán y del sargento. Junto a ellas, un gran arco de piedra que conservaba el escudo franquista hasta hace muy poco, nos marca la entrada a la plaza donde se ubicaban parte de las instalaciones militares, como la cantina o las dependencias oficiales. Todo ello derruído y repleto de escombros. Un muro adosado a la colina protege estas instalaciones de las tempestades atlánticas. En este muro se abrían unos arcos que comunicaban con los pasadizos que todavía hoy se conservan en buen estado. Por un pequeño hueco “artificial” se accede a los antiguos túneles del bunker donde se localizaban los barracones y el acceso a las baterías. Una vez dentro, y provistos de luz artificial, podremos recorrer casi 200 m de galerías, en las que veremos los viejos raíles por donde se llevaba el cargamento y las diferentes estancias que albergaba el lugar. Aún se pueden ver los restos de las instalaciones eléctricas y los restos de puertas blindadas y alguna que otra estantería. El bunker cuenta incluso con escaleras y rampa para el descenso hacia las baterías. No es aconsejable el acceso al bunker, pero si alguién se adentra, deberá tener ir provisto con linterna y deberá tener especial cuidado con los agujeros y los escombros que se esparcen por el suelo. Sobre todo antes de entrar en las baterías donde se estrecha la puerta, hay una especie de “trampa” en forma de pequeño foso cuadrado de varios metros de profundidad. Para acceder al cañón hay que saltar sobre él. Hay también varias escaleras de metal en el interior del recinto cuya degradación es alta y por las cuales no se debería ascender.
Una vez llegamos a la entrada del cuartel, podremos observar los restos de las viviendas del capellán y del sargento. Junto a ellas, un gran arco de piedra que conservaba el escudo franquista hasta hace muy poco, nos marca la entrada a la plaza donde se ubicaban parte de las instalaciones militares, como la cantina o las dependencias oficiales. Todo ello derruído y repleto de escombros. Un muro adosado a la colina protege estas instalaciones de las tempestades atlánticas. En este muro se abrían unos arcos que comunicaban con los pasadizos que todavía hoy se conservan en buen estado. Por un pequeño hueco “artificial” se accede a los antiguos túneles del bunker donde se localizaban los barracones y el acceso a las baterías. Una vez dentro, y provistos de luz artificial, podremos recorrer casi 200 m de galerías, en las que veremos los viejos raíles por donde se llevaba el cargamento y las diferentes estancias que albergaba el lugar. Aún se pueden ver los restos de las instalaciones eléctricas y los restos de puertas blindadas y alguna que otra estantería. El bunker cuenta incluso con escaleras y rampa para el descenso hacia las baterías. No es aconsejable el acceso al bunker, pero si alguién se adentra, deberá tener ir provisto con linterna y deberá tener especial cuidado con los agujeros y los escombros que se esparcen por el suelo. Sobre todo antes de entrar en las baterías donde se estrecha la puerta, hay una especie de “trampa” en forma de pequeño foso cuadrado de varios metros de profundidad. Para acceder al cañón hay que saltar sobre él. Hay también varias escaleras de metal en el interior del recinto cuya degradación es alta y por las cuales no se debería ascender.
Por unas escaleras de metal se accede al edificio de telemetría, desde donde se obtiene una magnífica panorámica de la ría. En sentido descendente y siguiendo los raíles llegaremos a las cuatro piezas de artillería Vickers que aún hoy se conservan. Alguna de ella data de la dictadura de Primo de Rivera, es decir de la década de los años 20.
Fuera del recinto y por encima del faro de Silleiro se ubican los restos de otras instalaciones que albergaban cocinas, baños y otra planta de observación.

Galicia Máxica 

jueves, 8 de agosto de 2019

Antigua estación de trenes de Huelva

Este oficio hoy en ruinas, es de esos sitios que paseas por la calle y te quedas admirando su hermosura y su increíble arquitectura. Eso nos pasó con la antigua estación de trenes de Huelva.
Este bonito edificio del siglo XIV es considerado una gran joya neomudéjar en España y conservando su fachada se pretende hacer un Museo Minero-Ferroviario.

martes, 6 de agosto de 2019

Sacedoncillo - Guadalajara

Sacedoncillo se sitúa junto al arroyo de Sacedoncillo. Las ruinas que se pueden ver  se encuentran todas semiderruidas.
En la parte baja se alzan las ruinas de la iglesia, de estilo románico.
A pocos metros de la iglesia quedan las bases de un pequeño puente que cruzaba el arroyo para seguir el camino hacia Muriel. 

lunes, 5 de agosto de 2019

Salas de los Infantes

Exceptuando las estaciones de enlace con otras líneas, la de Salas era la instalación de mercancías con mayor capacidad del Santander – Mediterráneo.
La carga más importante procedía de la industria maderera. De la estación de Pinar Grande llegaban los troncos y tras pasar por los dos aserraderos colindantes con la estación, partían manufacturados hacia la estación de Burgos.
También existía una vía de apartado que se internaba en una industria química al otro lado de la playa. 
Contaba con un total de con 12 vías señaladas solamente con los números impares: la general (1), dos de sobrepaso (3 y 5), siete de maniobras (del 7 al 19), la del muelle (21) y el apartadero particular detrás de éste (23).
El edificio de viajeros era de diferente diseño, de mayor tamaño que el habitual y estaba dotado con una pequeña marquesina.
Actualmente está habitado y gracias a eso presenta un magnífico estado de conservación. 
A la derecha de éste se encontraban el depósito, una de las dos aguadas (la otra estaba en el andén de las vías de sobrepaso y hoy ha desaparecido) y la caseta de enclavamientos, mientras que a la izquierda estaban los aseos.
Completaban el conjunto una rotonda (de la que ha desaparecido el puente), una báscula con caseta, el gálibo junto al almacén y el taller de la brigada de Vía y Obras.

Esperando al tren 

Salvaterra de Miño

En uno de nuestros paseos por un bosque cualquiera poblado de eucaliptos nos adentramos sin esperar nada por un viejo camino de carros que parecía conducir a ningún sitio. El camino era de origen centenario aunque sus piedras laterales demostraban una posterior rehabilitación. Unos pocos metros más y empezamos a observar pequeños vertederos de edificaciones de las que ya no quedaba nada.
Sin embargo luego aparecieron las primeras edificaciones de piedra tragadas por la hierbas. Se nos dio por recorrer los alrededores y encontramos casi una docena de casas más , todas ellas escondidas por la vegetación. Se trataba de casas cuya antigüedad podría abarcar desde el siglo XVIII o XIX hasta mediados del siglo XX. Casi todas eran de piedra excepto los galpones y parte de una vivienda de dos plantas en donde el cemento era el protagonista. Una de ellas destaca por el tamaño y la excelente calidad de su sillería y que parecer ser el centro del núcleo.
Recorriendo los aledaños nos encontramos con los pies de un hórreo, un pozo, una casa con horno tradicional, los restos de un lagar del siglo XX en los que aún se puede ver un poco de la “trabe” y varias edificaciones que tenían varias puertas, cosa que parecía demostrar un uso de almacén. De muchas solo quedan sus bases y otras sin embargo mantienen bien su estructura de paredes pues sus cubriciones han desaparecido.
La falta de agua corriente, electricidad y asfaltado nos remontan al siglo pasado y observando el vuelo americano de finales de los 60 se aprecia el terreno aún cultivado. Los grandes eucaliptos que crecieron junto a los muros de las casas y que se salvaron de varios incendios también parecen tener mucho más de medio siglo.
El terreno con forma de terrazas, los restos de lagares y la tradición vinícola de la zona hacen previsible una relación con la uva y el vino con esta aldea.
Sin embargo aún no hemos encontrado a nadie que nos pueda aclarar el nombre del lugar y de la aldea, si bien los mapas cartográficos denominan la zona como tal o tal, por lo que rogamos que si alguien lee estas líneas y conoce esta aldea nos dijera un nombre más preciso. El lugar se encuentra a poco más de 500 metros en línea recta del mítico Monte do Castelo y la capilla de la gran piedra que forma la capilla de la Asunción y por debajo y a escasos metros de los depósitos de agua de Salvaterra de Miño, un lugar de canteras abandonadas y alguna piedra con grabados en forma de cruz, posiblemente relacionados con la actividad de cantería.
No muy lejos, aunque ya fuera de esta aldea, existe una impresionante casona abandonada del siglo XVIII que se localiza muy cerca del Pazo das Barreiras y prácticamente en donde se ubicaría la desaparecida gran fortaleza de Santiago de Aytona, fortaleza relacionada con los fuertes de Salvaterra y las guerras lusas.


(Galicia Máxica