lunes, 28 de enero de 2019

Orrit - Lérida

El antiguo pueblo de Orrit -actualmente despoblado- pertenece al término municipal de Tremp.
Existen datos de su castillo desde el año 826.
Al abandonarse el pueblo se formó a ras de carretera el arrabal de "El Pont d'Orrit" que actualmente cuenta con 17 habitantes.
El pueblo viejo esta en una roca cerca de la Noguera Ribagorcana, justo en la entrada del desfiladero de Escales.
La antigua iglesia parroquial de San Pedro es románica y es de las pocas edificaciones que quedan del pueblo viejo.
Cuando la iglesia fue abandonada, se construyó una nueva, también con la advocación a San Pedro, en El Pont d'Orrit.
De la misma época son los restos del castillo medieval.

(Pueblos fantasmas de Cataluña)

jueves, 24 de enero de 2019

Poyales - La Rioja


En 1842 se separó del municipio de Enciso, junto con las aldeas de Garranzo, El Villar, y Navalsaz. A mediados del siglo XX sufrió una gran perdida de población, lo que implicó la reincorporación como aldea al ayuntamiento de Enciso.
Poyales contaba a 1 de enero de 2010 con una población de 10 habitantes, 5 hombres y 5 mujeres.

(Wikipedia)

Plazaola - Navarra

En el valle del Leitzaran. Justo a la salida del túnel nº 30 se encontraba la pequeña casa de la estación, de 11 por 4 metros, construida en ladrillo, de una sola planta y con tres dependencias. Junto a ella, unos edificios, en los que estaban la cantina y la vivienda del jefe de estación.
La estación estaba situada en el término municipal de Leitza, a 100 metros de la muga Nafarroa-Gipuzkoa y a 300 del caserío y ferrería de Plazaola, que dieron su nombre al lugar y, por extensión, al ferrocarril. La vía se desdoblaba en la estación, lo que obligó a construir un puente para cada vía sobre la regata Frankio. Cada vía disponía de su andén. El edificio de la estación se encuentra en mal estado de conservación; los puentes y los andenes se mantienen bien.

(El Plazaola)

Picazo - Guadalajara

La aldea de Picazo pertenece al ayuntamiento de Budia, en plena comarca de la Alcarria, muy próximo a la zona del Mar de Castilla. 
Estuvo poblada hasta 1982, si bien en la actualidad solo se mantienen en pie 2 de las 11 casas que tuvo en el siglo XIX. 
En la plaza, puede observarse, ya seco, el olmo donde se reunían los vecinos, mientras que el resto de las viviendas, al igual que la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, se encuentran en ruinas.

(Zumo de piedras)

Oreja - Comunidad madrileña

Oreja se encuentra al borde de la comunidad de Madrid, en el margen derecho del río tajo, muy cerca de su vega, en un cortado, cerca de Aranjuez. Lo primero que se divisa desde la vega son las ruinas de su castillo y a continuación su ermita blanca que destaca de las demás edificaciones.
Se quedó deshabitado en la segunda parte de los años 50 del siglo XX, todavía se pueden ver muchas casas  con su tejado casi en perfectas condiciones y la ermita está intacta ya que todavía se conmemora la fiesta de la virgen de la asunción el día 15 de agosto que es su patrona.
El castillo está  sobre el borde del precipicio que da a la vega del tajo. 

(Pueblos abandonados o despoblados) 

martes, 8 de enero de 2019

Montlleó - Lérida

Esta situado en el ayuntamiento de Ribera d'Ondara.
El pueblo toma el nombre del castillo que se encuentra en la parte alta de la colina y desde el que se pueden contemplar excelentes vistas de la comarca.
A pesar de su estado de abandono aún se mantiene en pié la iglesia románica de Santa María.
Todo el conjunto,  pueblo,  castillo e iglesia están en estado ruina o semi—ruina. Hay datos de este poblado desde principios del siglo XII. De la iglesia se conoce que fue modificada en varias oportunidades.
En junio de 1888 tuvo lugar la celebración de la Unidad Católica con una asistencia de 1500 romeros.
El castillo y la iglesia se encuentran protegidos per la ley 16/1935 sobre Patrimonio Histórico Español.
Durante el fin de semana el lugar es visitado per turistas ya que le zona es muy pintoresca, además, les pueblos de la zona suelen llevar a cabe romerías hasta el antiguo pueblo.
En la misma zona es recomendable visitar el pueblo medieval de Briancó, este pueblo estuvo cerrado hasta no hace mucho tiempo y se accedía por un portal.

(Pueblos fantasmas de Cataluña)

domingo, 6 de enero de 2019

Palacio del Canto del Pico - Torrelodones

El Palacio del Canto del Pico es un edificio del siglo XX, situado en el municipio español de Torrelodones, en la parte noroccidental de la Comunidad de Madrid. Fue construido en 1920 como casa-museo, para albergar la colección de arte de José María del Palacio y Abárzuza, tercer conde de Las Almenas y primer marqués del Llano de San Javier, su promotor, autor del proyecto y propietario inicial.
En 1930 fue declarado Monumento Histórico Artístico y en 1985 su entorno quedó incorporado dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Figura en la Lista roja de patrimonio en peligro, que la asociación Hispania Nostra empezó a elaborar en 2006, dado su delicado estado de conservación.

Ubicación y medio físico
El palacio está situado a 1011 metros de altitud, en el punto más elevado del término municipal de Torrelodones. Desde allí se divisan hasta 34 municipios, resultando un mirador excepcional. Corona la cima de una montaña granítica, perteneciente geológicamente a la Sierra del Hoyo, un monte-isla de la Sierra de Guadarrama.
Se halla en el centro de una finca de 100 hectáreas y 9 km de perímetro, poblada de árboles y arbustos característicos de la vegetación mediterránea, entre los que cabe destacar la encina y el alcornoque. El paraje presenta un relieve bastante accidentado y se encuentra surcado, por su lado oeste, por el arroyo de la Torre, afluente por la izquierda del río Guadarrama.
Es accesible desde la Autovía del Noroeste (Madrid-La Coruña), a la altura del punto kilométrico 29, desde donde parte la carretera M-618, que bordea por el este el límite oriental de la finca.

Toponimia
El edificio toma su nombre de un canchal de granito con forma de pico de ave, que se encuentra en sus proximidades. La montaña sobre la que se asienta también es conocida como Canto del Pico, así como la finca en la que se integra. El acceso al edificio es mediante un camino de tierra, que sube hasta la parte más alta de la finca, encontrando el palacio principal.

Historia
Enclave del palacio, en lo alto de la montaña del mismo nombre, a 1.011 m de altitud, la máxima altura de Torrelodones.
Se debe a un proyecto personal de José María del Palacio y Abárzuza, conde de las Almenas, en el que no intervino ningún arquitecto.1 Las obras fueron realizadas por maestros canteros de la zona y se extendieron desde 1920 hasta 1922.
La tradición afirma que el aristócrata eligió su emplazamiento por recomendaciones médicas, pues se creía que el lugar poseía fuertes concentraciones de rayos ultravioleta, supuestamente beneficiosos para la salud.
Por el palacio han desfilado numerosas personalidades históricas. En él falleció el estadista Antonio Maura (1853-1925), que residía en una mansión cercana, denominada El Pendolero. En una de sus visitas al lugar, murió repentinamente mientras descendía por unas escaleras, según se recoge en una placa conmemorativa, instalada en el interior del edificio (Bajando por esta escalera, ascendió al cielo don Antonio Maura).
Al morir su esposa, perteneciente a la familia Maroto de inmensa fortuna, el Conde redujo drásticamente su fortuna, ya que para entonces había agotado la suya. Esto hizo que en 1928 subaste parte de su colección de arte en Nueva York.
Durante la Guerra Civil española, el Canto del Pico fue sede del Mando Militar Republicano y sirvió de cuartel a Indalecio Prieto (1883-1962) y al General Miaja (1878-1958), quienes dirigieron desde allí la batalla de Brunete.
El conde de las Almenas, que perdió a su único hijo durante la guerra, sufrió a su término una fuerte depresión. A partir de entonces vivió solitario en el mundo que había creado. Dejó en 1940 la finca y el palacio en herencia a Francisco Franco Bahamonde, que lo utilizaba como refugio cuando los servicios de información del régimen alertaban sobre la posibilidad de algún atentado. También acudía a la finca como lugar de recreo, donde llegó a crear una granja de ovejas, gallinas y abejas, que cuidaba en colaboración con Ángel, el guarda.
En 1955, el Tribunal Supremo concedió a la finca y a la casa la exención de la contribución territorial urbana, “por ser de hecho un museo del Estado”
Tras la muerte de Franco, la propiedad pasó a sus herederos. Su nieta, María del Mar Martínez-Bordiú, Merry, y el periodista Jimmy Giménez-Arnau fijaron allí su residencia a finales de los años 70 del siglo XX, después de contraer matrimonio.
En las décadas de los 80 y 90 del citado siglo, el palacio quedó en el abandono y fueron frecuentes los actos vandálicos y de rapiña.
José de Vicente Muñoz, historiador y maestro de Torrelodones alentó la rehabilitación del Canto del Pico, tarea que nunca pudo ver terminada, ante las dificultades que ponían los propietarios del palacio. En un escrito del año 1985 expresaba de la siguiente forma su impotencia:
"Al ver las habitaciones se me cayó el alma a los pies, sobre todo al ver la biblioteca por los suelos. Para evitar que un día 'los cacos' tirasen un pitillo y se produjese un incendio que acabase con todos los libros y el edificio, pedí permiso al administrador de los propietarios para que, en calidad de depósito, me permitiese llevarlos a una dependencia municipal, donde estarían seguros. Este permiso me fue denegado."
En abril de 1988, Carmen Franco Polo, hija del dictador, vendió la finca por 320 millones de pesetas a José Antonio Oyamburu Goicoechea (hermano de Francisco Oyamburu, párroco por aquel entonces de Torrelodones), propietario de la empresa hostelera Stoyam Holdings Limited (SHL), con sede en Inglaterra, que tenía prevista su conversión en un hotel de lujo. Sin embargo, tal proyecto nunca se llevó a efecto.
El 24 de julio de 1998, un incendio destruyó las cubiertas y se perdió la práctica totalidad de la colección artística conservada en el interior. Hasta 2001 estuvo sin ellas, lo que aceleró su deterioro.
En 1999, tras un acuerdo con la empresa británica SHL, propietaria del palacio del Canto del Pico, el claustro gótico del monasterio cisterciense de Santa María de la Valldigna, situado en la localidad valenciana de Simat de Valldigna, se resolvió devolverlo a su enclave original, de donde fue mandado trasladar en 1920 por el conde de las Almenas, José María del Palacio y Abárzuza, un enamorado del arte gótico, para depositarlo en su palacio del Canto del Pico. El monasterio había sido abandonado por los monjes y vendido a particulares tras la desamortización de Mendizábal de 1835.
En 2003 la Generalidad Valenciana compró por un millón de euros a SHL el claustro y, tras ser aprobado su desmontaje por el Ayuntamiento de Torrelodones el 29 de diciembre de 2006, fue devuelto a su lugar original el 29 de enero de 2007, sin que hasta la fecha se haya instalado, por falta de seguridad, en el palacio la copia exacta de las 238 piezas que lo componían, tal como se comprometió la Generalitat Valenciana al adquirirlo.
En 2004, la Comunidad de Madrid resolvió revocar la declaración como monumento del Canto del Pico, rebajándolo a la categoría de Bien de Interés Cultural.
En 2005, el Ayuntamiento de Torrelodones anunció la firma de un preacuerdo con la empresa propietaria, mediante el cual se contempla la posibilidad de que el edificio pueda pasar a manos municipales, aunque no se ha materializado. Las autoridades locales autorizaron entonces a la empresa propietaria a reponer las cubiertas y a sellar puertas y ventanas, con objeto de evitar el vandalismo.

Descripción
El palacio está construido en estilo eclecticista, con predominio neogótico. Fue construido como casa-museo, para conservar la colección de piezas artísticas y arqueológicas del conde de Las Almenas, muchas de las cuales quedaron integradas dentro de la estructura.
El edificio albergó elementos arquitectónicos y decorativos representativos del arte español de los siglos XII a XVII. Entre ellos, cabe destacar columnas y capiteles góticos procedentes del Castillo de Curiel, puertas traídas del Convento de las Salesas Reales de Madrid, techos de carpintería de Curiel de Duero, Toledo y Teruel y diferentes motivos ornamentales de la Colegiata de Logroño y de la Seo de Urgel.
Como se ha indicado, en el palacio también se exhibía el claustro gótico de la Casa del Abad, del monasterio cisterciense de Santa María de la Valldigna, (Simat de Valldigna, Valencia), que estaba instalado junto a la fachada oriental. Después de un largo proceso de reclamaciones por parte de la Generalidad Valenciana, iniciado en 1998 y culminado en 2006 con su compra a la empresa propietaria, fue trasladado en 2007 a su lugar de origen, sin dejar réplica del mismo en el palacio.
A unos 500 metros del edificio se encuentran las ruinas del jardín, igualmente concebido y proyectado por José María del Palacio y Abárzuza, donde también hay depositadas diferentes piezas arquitectónicas pertenecientes a la colección de arte del conde.
El resto de la finca ofrece un aspecto agreste, aunque también fue objeto de distintas intervenciones, consistentes en inscripciones, bancos, escaleras y miradores, tallados en la roca.

(Wikipedia)