Los cinco habitantes que residen en el municipio de Vichocutín pueden definirse como los más afortunados del mundo. No todo el mundo puede disfrutar, casi en soledad, de algunos de los paisajes más bonitos de Galicia. Vichocutín puede definirse como el lugar perfecto para alejarse de los problemas y el estrés de la ciudad para reencontrarse con uno mismo en lo más profundo de la naturaleza.
La belleza de la provincia de Pontevedra se muestra en todo su esplendor en un paisaje propio de una
película del Señor de los Anillos que merece la pena visitar al menos una vez en la vida.
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Riosequillo es un despoblado del municipio castellano de Buitrago del Lozoya, en la provincia de Madrid.
Está situado a orillas del embalse que lleva su nombre, en la margen izquierda del río Lozoya, cerca de la ermita de la Trinidad, la cual se encuentra en el término municipal de Villavieja del Lozoya en lamentable estado ruinoso. Se puede acceder a Riosequillo a través de la carretera que une Buitrago con Villavieja, a la altura de Redondo de Abajo, por la Cañada del Chorrillo.
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Definida como una aldea situada en la región de O Carballiño y perteneciente a la parroquia de Partovia, el municipio de Sona se enmarca como un ejemplo perfecto de belleza. Un pueblo abandonado ubicado en el corazón de la provincia de Ourense en el que aún se conservan algunas de las antiguas viviendas de roca caliza que tanto se utilizaron durante otras épocas.
Un lugar mágico en el que poder investigar entre la simpleza de sus calles para después poder recobrar fuerzas con el mejor pulpo de Galicia en algunos de los restaurantes más conocidos de la zona.
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A lo largo de la Edad Media adaptaciones familias de la nobleza levantaron suntuosos enclaves monásticos, los aristócratas, a cambio de la cesión de tierras y de los medios económicos económicos para sustentar una comunidad religiosa obteniendo el beneficio de sus oraciones, un lugar de enterramiento privilegiado y un importante reconocimiento social.
El origen del convento de San Antonio de Padua hay que buscarlo en la Guerra de Sucesión Castellana que se produjo entre los años 1.475 y 1.479 y que enfrentó a los partidarios de Juana la Beltraneja, hija del difunto monarca Enrique IV de Castilla, ya los de Isabel I de Castilla “la Católica”, hermanastra de este último.
En marzo de 1476, en la ciudad de Toro, las tropas de los Reyes Católicos y una buena parte de la nobleza se enfrentaron a los partidarios de Juana la Beltraneja apoyados por su marido, el rey de Portugal, Alfonso V. La victoria sonrió a Isabel de Castilla, pero en la batalla fue capturado Enrique Enríquez, conde de Alba de Liste y propietario por matrimonio de Garrovillas. Su esposa, María Teresa de Guzmán, se encomendó a la providencia y rogó para que lo liberaran de su apresamiento, en compensación jurídica la construcción de un convento bajo la advocación de San Antonio de Padua. Enrique Enríquez fue liberado previo pago probablemente de una buena suma de dinero y el matrimonio cumplió lo prometido, concediendo posteriormente el Papa Alejandro VI su Bula fundacional.
De esta manera, los primeros condes de Alba de Listas don Enrique Enríquez de Mendoza y doña María Teresa de Guzmán fundaron en 1476 en las cercanías de Garrovillas de Alconetar un convento destinado a la comunidad franciscana, se construyó dotándolo de la iglesia, claustro, casa, cementerio y otros edificios administrativos anexos. La primitiva edificación fue construida según los cánones góticos, pero fue profundamente transformada y ampliada en el siglo XVII por el IX Conde de Alba de Liste, don Luis Enríquez de Guzmán, Virrey del Perú bajo las tendencias arquitectónicas renacentistas. Las principales obras del conjunto se cerrarían con la construcción de una sacristía en 1.668 que fue sufragada por los habitantes del pueblo.
Pero la Desamortización del siglo XIX provocó la exclamación de los frailes y la posterior destrucción del inmueble. Cuentan que en enero de 1843 los propios vecinos de la villa saquearon el edificio al quemar los retablos y pinturas de la iglesia creyendo que así afloraría el oro que guardaban. La huerta fue dividida en cinco lotes para ser subastada, la iglesia y las restantes dependencias fueron vendidas. A partir de ese momento, la iglesia tuvo múltiples usos como fábrica de tejidos, herrería, esquiladero de ovejas y establo.
Aún entre las ruinas de este majestuoso edificio se puede distinguir su iglesia, renacentista, con bóveda de crucería, es de una sola nave y ábside poligonal, con dos capillas laterales a cada lado, dos renacentistas y otras dos platerescas. Entre estas capillas se encontraban las tumbas de los condes de Alba de Liste, adornados con estatuas orantes de alabastro, esculturas cuya localización actual se desconoce. La iglesia dispone de dos puertas, una en su muro oeste que debió ser la puerta principal del templo con una ventana encima para iluminar el coro, y la otra que debió aprovecharse de la construcción primitiva se abre en la fachada norte. En el exterior se puede ver el escudo de armas de la Casa de Alba de Liste, y en su parte inferior se encuentra labrada la figura de Don Enrique Enríquez, con dogal al cuello, en señal y recuerdo de su prisión en el cerco de Toro. El claustro, en el que se supone que estuvieron enclavadas las capillas del Cristo de las Injurias y de la Vera Cruz es de un sobrio estilo renacentista, su parte baja tiene pilares cuadrados de sillería rematados con tres arcos de medio punto a cada lado, con bóveda de arista, la columnata del claustro alto sostiene una cornisa adornada con triglifos y metopas lisas. En los muros del claustro bajo existieron pinturas al fresco, hoy destruidas, con escenas de milagros y pasajes de las biografías de frailes franciscanos y leyendas explicativas.
Actualmente el edificio se encuentra en estado de ruina con deterioro progresivo como consecuencia de su abandono. Cubierto de pintadas, sus paramentos están a punto de desplomarse. Durante años se ha visto sometido a un intenso expolio y vandalismo.
El inmueble se encuentra totalmente cerrado al público con una valla que lo cerca en su totalidad. De la gran huerta del convento quedan pequeños huertos particulares, algunos de los cuales aún conservan las aljibes de las que disponían los frailes para abastecerse de agua. A pesar de estar catalogado por la Junta de Extremadura como Bien de Interés Cultural con categoría de monumento y disponer de la máxima protección legal (Decreto 115/1991, de 22 de octubre) se encuentra incluido en la Lista Roja de Patrimonio de Hispania Nostra.
Extremadura Misteriosa
Fue construido por los hermanos García Naveira, en su localidad natal Betanzos, tras su regreso de Argentina, país al que emigraron. Este lugar no se encuentra abandonado ya que, en 1986, el ayuntamiento compró la finca para mantenerla y abrirla al público. Sin embargo, si decidís visitarlo la sensación que os transmitirá, debido al gran coste de mantener la instalación, es de total abandono y más aún teniendo en cuenta el propósito con el que fue diseñado.
Se trata de un «parque de atracciones» con una extensión de 90.000 metros cuadrados en el que se construyeron jardines llenos de fantasía, túneles que os adentran en la profundidad de la tierra, un laberinto, una casa de espejos, cientos de esculturas y símbolos cargados de misterio, invernaderos... A día de hoy las visitas que recibe, tanto particulares como guiadas, no hacen más que revivir el sueño de estos dos hermanos que se resiste a caer en el olvido.
Gallegos viajeros
Valladares aparece en el Catastro de la Ensenada como un caserío, junto con el de “Lluba” (véase Yuba). Se encuentra en la provincia de Soria, en una planicie de clima árido.
Ambos pueblos, eran de la jurisdicción del duque de Medinaceli. La tierra era de calidad regular, produciendo cereal y algunos frutos. Según el diccionario Madoz, Valladares pudo tener algunos colmenares.
Antes de pertenecer a Arcos de Jalón, Valladares perteneció a Somaén. Existe una cueva prehistórica excavada en la roca en las cercanias llamada Valdeherreros.
En el pueblo se respira tranquilidad. La iglesia se mantiene en pie y algunas edificaciones parecen proteger algunas herramientas agrícolas desperdigadas y olvidadas.
Unas grandes naves agrícolas modernas parecen todavía en uso por algún campesino que seguramente utilice las tierras que rodean al despoblado para el cultivo de cereal.
La despoblación tuvo lugar recientemente y el motivo, como en Yuba, fue la calidad regular de la tierra y el reducido acceso a agua de superficie.
Pueblos del Olvido
Situada a extramuros de la ciudad, junto a la carretera que se dirige a Fregenal de la Sierra nos encontramos con una de las seis ermitas que posee la ciudad templaria de Jerez de los Caballeros, la Ermita de San Lázaro.
El templo se encuentra en avanzado estado de abandono aunque no totalmente destruido. Nada se sabe sobre su fecha de fundación, se cree que podría existir ya desde tiempos de los Templarios, puesto que en la Edad Media existían ermitas dedicadas a San Lázaro destinadas en su mayor parte a ser “hospitales” en los que se acogía a los leprosos. Documentos escritos certifican que en 1511 ya se encontraba abierta al culto, en aquel tiempo en el altar mayor existía una representación, ya desaparecida, del misterio del Santo titular. Los terrenos aledaños al templo eran utilizados como huerto por los mojes
Arquitectónicamente hablando, a lo largo de los años se han plasmado en ella tres corrientes artísticas: el arco apuntado de ladrillo que da acceso al interior es gótico; la entrada está rodeada por unas arcadas exteriores con jambas de granito renacentista; y barrocos son los restos de alguna de sus bóvedas. Destaca de la ermita el atrio porticado, compuesto por elegantes columnas de granito de medio punto que son coronadas con sencillos capiteles.
Extremadura Misteriosa