domingo, 20 de octubre de 2019

Vadocondes

Esta estación de tercera categoría no cambió su fisonomía desde su construcción hasta el cierre de la línea. Lamentablemente, en 1989 una empresa arandina la adquirió con el objeto de desmontarla piedra a piedra para construir una vivienda. 
Aunque ya desaparecidas, Vadocondes contaba con dos vías de sobrepaso y una de muelle terminada en topera, además de gálibo y báscula. A escasos metros del lugar que ocupaba la estación encontramos este indicador de desnivel. 
Destacan sobre la pobreza generalizada de la línea los puentes, soberbias construcciones metálicas y monumentos de la ingeniería civil del siglo XIX. 
Fueron construidos por SEYRIG, una empresa francesa propiedad de Théophile Seyrig, que estuvo asociado durante 11 años con Gustave Eiffel. 
En 1893, ya sin su socio, fue contratado por la MZA para construir los puentes de la línea de Ariza. 
El de Vadocondes, como todos los que cruzan el Duero, es tipo Pratt con tablero inferior, tiene una longitud de 61 metros y en el lado de Ariza se prolonga hacia la plataforma de la vía mediante una obra de fábrica integrada por dos arcos de medio punto. 
Todos los puentes están provistos de encarriladores en ambos extremos y existen dos paseos practicables con sus correspondientes barandillas. 

Esperando al tren 

Turrientes


Aún quedan en Turrientes varias casas en pie y otras que se han rehabilitado o se están rehabilitando. También se ve actividad en los huertos de la parte baja del pueblo.

Pueblos abandonados o despoblados

martes, 15 de octubre de 2019

Umbralejo - Guadalajara

Situado en el la Sierra Norte de Guadalajara se encuentra Umbralejo, un pueblo medieval de arquitectura negra en el que destaca la pizarra en sus tejados y el barro.
En 1971, las casas de Umbralejo fueron expropiadas lo que hicieron que sus habitantes lo abandonaran.
Actualmente, está incluido en el programa de rehabilitación y se ha restaurando prácticamente todo el pueblo.
(Sensación rural)












domingo, 13 de octubre de 2019

Traspinedo - Valladolid



Construido a finales de los años 30 este apeadero estaba compuesto únicamente por un andén y un refugio para viajeros que aún se conserva, aunque lleno de pintadas.
(Esperando al tren)

Valladolid-La Esperanza

También conocida como “La Estación de Ariza” era una de las tres de primera categoría con que contaba la línea.
Al principio se concibió para mercancías, por lo que el edificio de viajeros (en el proyecto designado como “edificio de empleados”) no tenía ninguna puerta hacia la población.
Sufrió numerosas modificaciones a los largo de los años para dar servicio a las numerosas industrias que se instalaron en sus alrededores, como la Azucarera Santa Victoria, fundiciones y almacenes de hierros, silos de cereal, los depósitos de CAMPSA o la antigua factoría de FASA Renault.
La estación, que se conserva en muy buen estado, acoge un par de viviendas particulares así como la sede de la Asociación Vallisoletana de Amigos del Ferrocarril.
El único tramo que continúa en funcionamiento de toda la línea es el que une esta estación con el apartadero de La Carrera (situado en el kilómetro 5 y no incluido en la lista de estaciones por no estar abandonado) y que es utilizado por los trenes que transportan los vehículos procedentes de la fábrica de Renault situada en el término municipal de Laguna de Duero.

Esperando al tren

sábado, 12 de octubre de 2019

Trabazos

La aldea abandonada de Trabazos se localiza en la parroquia de Mourentán, en Arbo, a 100 metros de altitud, al este del profundo y sinuoso valle que aquí forma el río Deva. La aldea aprovechó una suave zona de la ladera de la montaña del Monte Peilán.
A la aldea se puede llegar de varias formas. Una de ellas es andando siguiendo el Sendeiro Circular da Moura que sale desde el puente de Mourentán situado a unos 1.400 metros de este lugar. Otra forma más sencilla es por la carretera que viene desde San Xoán y que pasa junto al Monte Cabrón, en donde se ubica uno de los yacimientos más interesantes y más antiguos de la prehistoria de Galicia. También desde el norte desde el Pazo de Sande sale una estrecha carretera que nos llevará directamente paralelo al río Deva. La mejor forma de localizarlo es fijarse en la línea de alta tensión y que atraviesa el valle, pues la aldea está justo debajo.
Se trata de los restos de un conjunto de una docena de casas repartidas junto al antiguo camino que desciende el valle. La ausencia de caminos asfaltados, electricidad, saneamiento y la estructura de las casas nos indican la antigüedad de las casas cuyo origen serían posiblemente los siglos XVIII o XIX. Sin embargo en las imágenes del vuelo americano de 1956-57 se puede ver aún actividad agrícola en la zona así como alguna vivienda que parece intacta.
Los incendios del año 2016 que arrasaron Arbo dejaron muy mal herido este lugar que se encuentra en muy mal estado y muchas de las paredes y muros se han venido abajo recientemente. Además la nueva vegetación sobre todo de acacias ocultan muchas de las casas haciendo imposible observarlas más de cerca.
Se trata de pequeñas viviendas la mayoría de dos plantas en las cuales la de abajo se utilizaba posiblemente para ganado y bodegas. El piso era de madera y viendo los restos esparcidos de este material su cubrición era de teja. 
En su interior no queda nada y os recomendamos no entrar pues sus muros son frágiles y amenazan caída con el riesgo que ello conlleva.
En la orilla opuesta del río y defendido por el meandro del Deva se localizaba el castro de Valouta que se encuentra totalmente tapado por eucaliptos.
GALICIA MÁXICA

miércoles, 9 de octubre de 2019

Estación de Torrelapaja

Importantes instalaciones ferroviarias que además servían a la hoy abandonada industria de la zona.
Como todas las de esta etapa (exceptuando Calatayud) está completamente destrozada y no sólo por el paso del tiempo.
El edificio de viajeros es del estilo habitual del Santander – Mediterráneo, de dos alturas con la vivienda del Jefe de Estación en la planta superior.
El muelle de carga perdió hace años su vía, quedando solamente las traviesas semienterradas.
Por otro lado el almacén está abierto y mantiene intacta la estructura que sustenta el tejado. 
Un depósito del diseño típico del SM y su correspondiente aguada alimentaban las calderas de las locomotoras. El aljibe ha perdido su color a favor del óxido pero la aguada mantiene perfectamente el amarillo de la época de RENFE (los colores originales de la línea eran el blanco y el negro).
En Torrelapaja existía también una brigada fija de Vías y Obras en cuya caseta, además del almacén de herramientas, había una pequeña vivienda.
Desde la distancia el complejo resulta encantador y nadie diría que está abandonado.

Esperando al tren