sábado, 24 de agosto de 2019

Ribera (Valdegovía, Álava, País Vasco)

Ribera (Valdegovía, Álava, País Vasco) es un pueblo español situado en el alto y recóndito valle de Valderejo. Se ubica a los pies de la agreste cornisa calcárea de la Sierra de Arcena, alcanzando una altitud media de 776 msnm, en pleno corazón del Parque Natural de Valderejo.
El acceso a Ribera se efectúa a través de la carretera que partiendo desde San Zadornil sigue dirección al pueblo de Villafría, para una vez alcanzado éste tomar el descendiente camino de piedra suelta que nos traslada hasta el deshabitado pueblo de Ribera, no sin antes deleitar nuestra vista con las placenteras y verdes praderas donde pasta el ganado.
Este pueblo está deshabitado.

Iglesia Parroquial de San Esteban: Encaramada sobre abrupta roca, a cuyos pies transitan las aguas del río Purón se alza la efigie del templo parroquial. La nave se construye con bóveda de cañón apuntada, cabecera recta con ventanal protogótico y espadaña románica a los pies de aquella. La portada, canes y capiteles recuerdan su origen románico.
En la cabecera del templo se encuentran pinturas murales de estilo gótico lineal apuntando motivos religiosos diversos.

Entorno
Cercano a la localidad de Ribera está el pueblo de Lalastra, donde se encuentra el centro de interpretación del Parque Natural de Valderejo, y no muy lejos está el interesante pueblo de Valpuesta.

Turismo en el País Vasco

Sanatorio Antituberculoso de Agramonte (Tarazona, Aragón)

El Sanatorio Antituberculoso de Agramonte (Tarazona, Aragón) es un antiguo preventorio situado en las faldas del monte Moncayo (provincia de Zaragoza).

Construcción
Sobre los años 1920 se quiso dar un impulso en la zona de Moncayo. Se intentó varias veces impulsar el proyecto, hasta que en 1927 por un Real Decreto se declaro a Moncayo Sitio Natural de Interés Nacional de la Dehesa del Moncayo.
En 1934, durante la Segunda República, en una orden ministerial, se cedieron al ayuntamiento de Tarazona unas 40 000 hectáreas de terreno para construir la Ciudad Montaña de Agramonte, en la que irían ubicados un sanatorio, un hotel y colonias escolares, aunque el proyecto se paralizó en la guerra y se retomó después de la misma tras varios intentos.
El primer edificio que se empezó a levantar fue el hotel. En aquella época el hotel-refugio tenía instalaciones de agua corriente, baños, calefacción y luz eléctrica. Poseía dos plantas, en la noble comedor y salón y en la segunda once habitaciones.

Guerra Civil y transformación en sanatorio
Al estallar la Guerra Civil el edificio se abandonó. En mayo de 1938, se inauguró el sanatorio anti tuberculosis en manos del ministro de Orden Público General Martínez Anido. En agosto llegaron al sanatorio las Hermanas de la Caridad de Santa Ana para formar el sanatorio de Agramonte junto con la ayuda de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y La Rioja, que contrataba enfermeras. El sanatorio daba servicio a quienes no podían pagarse el tratamiento, ya que en esa época no lo cubría la Seguridad Social. En un principio solo se trataba a mujeres y niños, aunque más tarde empezaron a tratar también a hombres.
En esa época se fue agrandando con dos pabellones, en los que la construcción es más humilde, con suelo hidráulico, no tan lujosa como la entrada principal del sanatorio, donde iba a estar ubicado el hotel, que tiene los suelos de mármol.[cita requerida]

Cierre
El sanatorio cerró el 30 de septiembre de 1978 ya que la tuberculosis entraba ya en la Seguridad Social. Desde entonces ha estado en abandono y actualmente se encuentra en estado de ruina y frecuentado por vándalos.​ También visitan el edificio en la actualidad amantes de la parapsicología y de lo paranormal.

Wikipedia 

Ordovés, Huesca



Ordovés pertenece al municipio de Sabiñánigo, en la provincia de Huesca.

jueves, 22 de agosto de 2019

San Martín de Rubiales

Siendo de cuarta categoría, sólo contaba junto a la general con una vía de sobrepaso y otra de muelle con báscula. 
Años después se añadieron una vía de playa y otra de carga para un silo del S.N.P.A. 
En este momento la estación está habitada, por lo que el estado es bueno y como curiosidad podemos ver que el reloj (con esferas aunque no originales) está vigilado por una pequeña cámara de vídeo. 
Además su propietario ha restaurado algunas antiguas señales, ha dispuesto un pequeño merendero y utiliza el edificio de los servicios como leñera. 
El almacén (abandonado) está abierto, por lo que podemos echar un vistazo a su interior aunque éste se encuentra vacío. 

Esperando al tren 

Revilla del Campo - Burgos

Esta es otra estación en ruinas, aunque el hecho de que también mantenga la vía hace que la impresión general resulte más agradable. 
Tanto el edificio de viajeros como el almacén están abiertos y un vistazo a su interior, aún a pesar de los destrozos, nos permite imaginar como eran originalmente. 

Esperando al tren

Almansa

En los años cincuenta del pasado siglo XX en España el régimen franquista comenzaba poco a poco a abrirse al mundo, concretamente en Extremadura arrancaba el conocido como “Plan Badajoz”. Al amparo de las inversiones realizadas en este plan se gestó una de las experiencias más innovadoras y originales que la iniciativa privada haya desarrollado en España en la segunda mitad del siglo XX.
El promotor y artífice de este genial proyecto fue Eusebio González Martín “Don Eusebio” un innovador empresario de la postguerra natural de la Sierra de Béjar, padre de diez hijos y abuelo de 55 nietos. Quienes le conocieron dice de él que era una persona austera y sencilla. Desarrolló en Extremadura varios proyectos como una fábrica de madera en Guadalupe, instaló la primera línea de telefonía en Extremadura y montó una central eléctrica que proporcionó electricidad a toda la comarca de Guadalupe incluyendo Trujillo. Pero su proyecto más novedoso aún estaba por llegar.
En los años cincuenta “Don Eusebio”, planeaba un nuevo proyecto, aprovechando tal y como ya hemos dicho la puesta en marcha del Plan Badajoz planificó lo que podríamos calificar como un laboratorio agroganadero experimental. Pretendía probar la eficacia de las más modernas técnicas agrícolas, nueva maquinaria importada de Alemania y Estados Unidos y a la vez trabajar con nuevos cultivos tanto de secano como de regadío. “Don Eusebio” ideo la construcción de un poblado y se encargó personalmente de elegir el terreno sobre el que se levantaría, para ello buscó un lugar que tuviese suelo fértil, agua cercana y un clima templado y se decidió establecer cerca de Alía, sobre una elevación de terreno junto a un valle cercano al rio Guadalupejo y una raña totalmente llana. De esta forma a finales de los años cincuenta del pasado siglo XX se levantó el “Complejo Agroindustrial de Almansa”.
El municipio fue habitado principalmente por colonos procedentes de Alía, Castilblanco, Valdecaballeros y Guadalupe, todos ellos deseosos de un futuro prometedor. Almansa dinamizó la economía de la zona, ya que aquí había trabajo para todo el mundo, dicen que se trabajaba bastante pero que estaba garantizado un sueldo digno a final de mes. A las personas o familias que se trasladaron allí para trabajar se les entregaba una casa y se le cedía un huerto para que lo cultivase a cambio de una parte de la producción. Otros trabajadores de Almansa sin embargo mantuvieron la residencia en sus respectivos municipios y diariamente acudían en burro o bicicleta para trabajar. Las casas eran cómodas para la época, la mayoría disponía de dos habitaciones, una chimenea usada como cocina, despensa e incluso televisor. La población de Almansa llegó a rondar las dos o tres mil personas, llegando a pagarse más de 1.500 nóminas. 
El poblado rebosaba alegría y dinamismo gracias a la gran cantidad de niños y juventud que había, contaba con más actividades de ocio que cualquier otro pueblo de la comarca, periódicamente y como en cualquier otro municipio en la plaza se realizaba el baile, se proyectaban películas de cine, todas estas actividades atraían también a vecinos de los pueblos de alrededor. Cuentan que en el patio de la casa de “Don Eusebio” al finalizar el colegio los niños representaban una obra teatral. La gente que habitó Almansa cuenta que los niños fueron felices en aquel pueblo nuevo pero que ellos tuvieron sentimientos encontrados, por un lado felicidad e ilusión por un futuro prometedor y por otra se enfrentaron con un fuerte desarraigo local.
Almansa, arquitectónicamente hablando, se configuró de forma similar a los poblados ferroviarios o pueblos de colonos, se estructuró en torno a una gran plaza diáfana. Alrededor se encontraba la iglesia, un edificio a modo de ayuntamiento que servía para realizar todas las labores administrativas, algunas de las casas de los obreros, almacenes y otros edificios destinados a servicios públicos. En el pueblo no faltaba de nada, tenían bar, lechería, carnicería, panadería, farmacia, colegio, fábrica de tabaco, fábrica de pimentón, su población era la envidia de los municipios del entorno, tenía más servicios que cualquier municipio de la zona. Los alrededores del poblado estaban rodeados por enormes campos de cultivos estructurados a través de canales de riego artesanales que bebían agua del rio Guadalupejo. Aquí se cultivó de todo, cereales, legumbres, frutas y hortalizas, aunque las mayores extensiones de cultivo correspondieron a pimientos, maíz, tomate, lechuga, garbanzos, tabaco o algodón.
El lema de Almansa, tal y como aún vemos reflejado en su emblema era:

A = Almansa
U = Unión
T = Trabajo
C = Constancia

Almansa: Unión, Trabajo y Constancia

El proyecto no duró más de 15 o 20 años, la principal causa de su decadencia fue la avanzada edad con la que contaba “Don Eusebio” cuando decidió emprenderlo. Falleció en 1961 y los herederos o bien no aprendieron como gestionarlo o no supieron adaptarse a los nuevos tiempos y terminaron con Almansa. No obstante, la desaparición de Almansa no fue inmediata si no que fue un proceso lento que duró entre 10 y 15 años. A principios de los años 70 ya casi no existían habitantes en Almansa y con el paso del tiempo los herederos fueron vendiendo sus partes de tierra hasta quedar el poblado dividido en pequeñas parcelas.
Actualmente Almansa es prácticamente un poblado fantasma, aunque aún quedan viviendo unas 7 familias que se ganan la vida con explotaciones agroganaderas. En el despoblado aún podemos observar, como se aprecia en las fotografías, las grandes casas de los obreros, la iglesia, el “ayuntamiento” y algunos edificios entre los que podemos identificar el que parecía ser el economato.

Extremadura Misteriosa 

miércoles, 21 de agosto de 2019

Villa Excélsior- Luarca

Este fastuoso palacio fue construido en el año 1912 por Manuel Méndez de Andés, heredero de una gran fortuna conseguida con una fabrica de cigarrillos por su tío del mismo nombre en el siglo XIX en Argentina.
Siendo Méndez de Andés muy pequeño fue llevado a la Argentina para que conociera el negocio, pues su tío no tenia herederos directos.
El nombre de la fábrica en Buenos Aires era Excelsior, nombre que llevaría la mansión que Andés se hizo construir primero en Buenos Aires y más tarde en Asturias. Su tío era un conocido filántropo que contribuía con donaciones a muchas causas, una calle de Buenos Aires lleva su nombre. Fue enterrado en el famoso cementerio de la Chacarita.
Luego de su muerte Méndez de Andés regresa a Asturias, se casa con la hija de una noble familia y hace construir una mansión más grande que la que tenia en Argentina.
Para su construcción no escatimó en gastos llegando a tener la casa más grande jamás construida por un indiano en Asturias, sus jardines eran de una belleza incomparable.
A partir de entonces Méndez de Andés distribuiría su tiempo entre Asturias y Buenos Aires, pero a este Méndez de Andés le faltaba algo que a su tío le sobraba, capacidad para hacer negocios y ponerlos a producir. Con la llegada de la la guerra mundial entró en bancarrota, en 1931 ya arruinado decide volver a España pero nunca regresaría, fue encontrado muerto en el camarote del barco en el que viajaba.
Su mujer e hijos siguieron viviendo durante años de los dineros acumulados pero finalmente llego lo inevitable. Sus herederos no pudieron hacerse cargo del coste de mantenimiento de la casona. 
Villa Excelsior está hoy abandonada y en estado ruinoso.

(Abandonados en España)