viernes, 13 de enero de 2017

Estación de Almazán-Dehesa

Situada en el pueblo más grande de la provincia de Soria, tenía que compartir importancia con la estación de la Torralba – Soria (Almazán-Villa) situada en el centro de la población.
Era de segunda categoría y tenía dos vías de sobrepaso y una de muelle con báscula y gálibo. Posteriormente se añadió una vía de playa.
Aunque algún edificio ha desaparecido (como el depósito de agua con su caseta o la depuradora) todavía podemos ver una torreta de electricidad, una dependencia para el personal de tracción, una caseta de Vías y Obras y una pequeña cantina. Estas dos últimas estaban abiertas y podemos ver el interior.
A mediados de los 80 se instaló un almacén de cereales en forma de hangar de aviación que cubrió el muelle descubierto y la vía adyacente.
Por último, se eliminó el paso a nivel que había junto a la aguja de entrada por el lado deValladolid sustituyéndolo por un paso elevado.
El estado actual de la estación es bueno, ya que es un centro de turismo rural. Eso sí, han tapiado los servicios e instalado una carpa bastante fea en el exterior.
Pero lo más espectacular de esta estación son dos antiguos vagones estacionados (quizá para siempre) a escasos metros del almacén.
Uno de ellos está tan deteriorado que no he podido determinar su función. En cambio, en el otro, aún se lee con claridad “Virgen del Carmen – Dispensario Móvil nº4”
Según la página Trensim, de la que he obtenido la información, este tipo de vagones era utilizado por RENFE para realizar reconocimientos médicos a los trabajadores y para ofrecer asistencia sanitaria a los familiares en las estaciones donde paraban.
Aunque entre estos restos apenas podamos intuir nada, originalmente tenían consultorio, equipo de Rayos X, dormitorios y una sala de estar-comedor para el personal del equipo médico. 

(Esperando al tren) 

martes, 10 de enero de 2017

Azucarera de Aranda - Burgos

La Azucarera de Aranda de Duero abrió sus puertas en noviembre de 1943. 986 obreros dieron forma a una planta con naves de 96 metros de longitud, 51 de anchura y 19 de altura. Cuatro almacenes, diferentes silos y una prominente chimenea de 60 metros de altura.
Todo orquestado y distribuido sobre una base de 17 hectáreas de terreno con una longitud de cuatro kilómetros y medio. Para su construcción, vanguardista para la época, no se escatiman gastos. Se utilizaron 23.845 metros cúbicos de hormigón y ladrillo, 4.300 toneladas de cemento, 9.600 metros cuadrados de cubiertas y 52.000 de cal y yeso.
Su puesta en marcha supuso el arranque de la industrialización en la zona, con la remolacha como cultivo social por excelencia. La producción se incrementó en la cuenca del Duero hasta las 60 toneladas por hectárea en detrimento de cualquier otro cereal. En sus 52 años de vida, la planta ribereña recibe más de ocho millones de toneladas de remolacha y produce más de un billón de kilos de azúcar. Durante este tiempo la azucarera creció hasta convertirse en un conglomerado autosuficiente, una ciudad a pequeña escala que, entre otras instalaciones, daba cabida hasta a 12 viviendas.
El cese de la actividad de la Planta de Ebro Agrícolas llegó en 1996. Es el año en el que la azucarera echa el candado después de recibir durante esta campaña 220.528 toneladas y producir más de 29 millones de kilos de azúcar. A finales de la década de los noventa el mercado del azúcar da los primeros pasos hacia su reestructuración, con procesos de fusión en aras del incremento de los niveles de rentabilidad. La planta de Aranda de Duero es una de las señaladas. En total se pierden cerca de 200 puestos de trabajo. Los que siguieron en activo tuvieron que emigrar a otras azucareras como la de Peñafiel o Miranda de Ebro.
Con un grupo de amigos nos trasladamos a dicha azucarera, la verdad es que el estado en que se encuentra es lamentable, y no nos esperábamos este estado de vandalismo y destrozo, y si encima le pones a un guarda que por llevar una vara en la mano se creía que era El Tío de la Vara, fue corta la incursión pues nos hecho pensando que las personas que llevan equipos fotográficos a la espalda se dedican a robar, no se porque  pensó éso, allí no quedaba ni basura.

(Abandono y en ruinas) 

Estación de Alentisque - Soria

El Puerto de Alentisque es el punto más destacado del perfil vertical de la línea. Desde Almazán comienza una ascensión con una pendiente media de 6 milésimas y que pasa de los 938 hasta los 1024 metros en apenas 20 kilómetros. Las máximas pendientes (de 10 y 14 milésimas) se suceden a partir de Coscurita y hasta el hoy desaparecido apartadero de Alentisque. 
Una vez más la estación se situaba a más de 4 kilómetros del núcleo de población al que supuestamente servía, aunque a un kilómetro escaso nos encontramos con el fantasmagórico perfil del pueblo de Cabanillas. 
Situada en una curva, contaba con una vía de sobrepaso y otra para el puente giratorio en el que giraban las locomotoras (cuando sus dimensiones lo permitían) que venían dando doble tracción por cola en la subida del puerto. 
Aunque al cerrar la línea se derribó el edificio de la estación y los anexos, tanto el foso del puente como la casilla del guarda se conservan en perfecto estado. 
A pocos metros en dirección Ariza está el segundo túnel de la línea, denominado “Túnel de Alentisque-Cabanillas” y de 145 metros de longitud. 

(Esperando al tren)
 

lunes, 9 de enero de 2017

Estación de Barbadillo del Mercado - Burgos

El final del recorrido de hoy es una ruina más en medio del campo pero que forma un conjunto muy agradable a la vista.
Ni el edificio de viajeros ni el almacén se han librado del paso del tiempo y sus interiores están destrozados.
Como la gran mayoría de las instalaciones del SM, la estación de Barbadillo del Mercado fue degradada a la categoría de apeadero en su última época. De ahí que aún podamos ver la señal con la “A” que la identificaba como tal. 

(Esperando al tren)

Cahués - Navarra

Estamos ante una localidad, antigua villa, que quedó deshabitada en la primera mitad del siglo XIV, situada dentro del actual término municipal de Miranda de Arga. Hoy, setecientos años después, apenas sobreviven algunos restos de sus antiguas viviendas; es fácilmente detectable su emplazamiento a causa de las numerosas piedras que salpican el terreno, pudiéndose encontrar abundantes restos cerámicos; incluso en algunos casos han llegado a sobrevivir pequeños lienzos de pared correspondientes a los cimientos de sus primitivas viviendas.
Su ubicación dentro del término de Miranda, muy próxima al término de Falces, muy próxima al río Arga, nos permite recordar que durante un tiempo llegó a pertenecer a esta segunda localidad.
Fue núcleo de población, a principios del siglo XII, de señorío nobiliario. En el año 1114, según nos aportan los documentos, el monasterio de Irache recibió algunas heredades de esta villa. Casi un siglo después, en 1208, los Hospitalarios de San Juan compraron algunas tierras y propiedades en este lugar, las suficientes como para llegar a instalar una encomienda de esta orden en el año 1237.
Pero antes del año 1280 vemos a la villa de Cahués integrada dentro de las propiedades de la Corona, a la que pagaba una pecha (impuesto) anual de 15 cahíces de trigo y otros tantos de cebada y avena, más los 20 de una y otras especies que habían pertenecido a Gil Garcés de Azagra y Gonzalo Ibáñez de Baztán hasta el secuestro de sus bienes a raíz de la Guerra de la Navarrería, según informa la Gran Enciclopedia Navarra.
Se calcula que Cahués quedó despoblado en la primera mitad del siglo XIV. El término fue cedido en el año 1307 a Ojer de Mauleón; fue una cesión temporal, pues poco después se ve que vuelve a pertenecer al patrimonio de la Corona. En 1422 hubo una disputa entre Falces y Miranda de Arga sobre su propiedad.

(Pueblos deshabitados de Navarra)

Estación de Calamocha - Teruel

Gemela a la de Maluenda pero en mucho mejor estado, esta es una de las dos estaciones que hay en el agradable pueblo de Calamocha.
Al estar habitada conserva los letreros originales pintados, el cartel luminoso de la época RENFE e incluso el armazón del reloj.
Intactas están las vías, el muelle cubierto y la caseta de madera del cercano paso a nivel. 

(Esperando al tren)

Antiguas Escuelas de Terán - Cabuérniga

Hasta los años 70 del siglo XIX muchas escuelas cántabras, al igual que en el resto de España, no contaban con locales propios. Sólo en los casos donde no había una casa o local disponible para alquilar, se construyeron edificios ex profeso de variada tipología. A finales del reinado de Isabel II, según las instrucciones oficiales, la escuela rural debía componerse al menos de tres elementos: una sala de clases, una antesala y un patio. Durante el Sexenio Revolucionario se añadieron otros dos elementos, los retretes y el guardarropa. Un tipo de escuela muy difundido se basaba en el modelo ganador del concurso convocado durante el Sexenio para la búsqueda de planos-modelo para las nuevas construcciones escolares. Este modelo, presentado por la Escuela de Arquitectura, incorporaba todas las condiciones de higiene, iluminación y ventilación necesarias, e inspiraría gran parte de las construcciones escolares más importantes a partir de los años 80 del XIX, difundiéndose por toda la región. Se organizaba en un cuerpo central, realzado tanto en planta como en alzado, generalmente de dos o tres pisos y dos cuerpos laterales longitudinales con solo planta baja, ocupados por las aulas o, en algunos casos, de dos alturas.
En el año 1864, el alcalde de Cabuérniga, Juan Benito Pellón, encargó la construcción de un edificio para escuela central del Valle, al arquitecto Mariano Pueyo Puyol. La escuela fue edificada  en la villa de Terán (hoy declarada Bien de Interés Local, con la categoría de conjunto histórico). Su coste fue de 160.000 reales, financiado por el Ayuntamiento del Valle de Cabuérniga. Pocos años después, dejó de ser escuela central para convertirse en escuela de niñas. Ya el local estaba deteriorado y carecía del material necesario. Por estas causas, era muy poco frecuentado por las alumnas. Parte del terreno que rodeaba a la escuela fue donado en 1925 por D, Francisco Herrera al ayuntamiento que se propuso cerrarlo con un muro de piedra. Durante años sirvió para la educación de los niños y niñas del Valle hasta que fue construída una nueva escuela en un solar contiguo. Entonces pasó a desempeñar otras funciones, como biblioteca o cine, hasta su completo abandono. En 1986 el ayuntamiento vendió las antiguas escuelas a un particular.
Los planos originales de las escuelas, fechados en 1864 se encuentran en el Archivo Histórico Provincial de Cantabria.
En 1873 en los nueve pueblos  que formaban el Ayuntamiento de Cabuérniga (2.200 habitantes) existían cuatro escuelas elementales incompletas de niños y una de niñas (la de terán)constituían la instrucción primaria de los nueve pueblos que forman el Ayuntamiento de Cabuérniga, cuyo vecindario era de 2.200 habitantes. Muy deficientes en medios, utilizaban arcaicos sistemas de enseñanza, donde predominaba la palmeta y el castigo. Algunas estaban instaladas en la parte alta de la taberna del pueblo. El estado de las escuelas del Valle era lamentable. Jamás se ocuparon de ellas ni las autoridades locales, ni menos las superiores de la provincia, ni los párrocos, ni los señores de la zona. Los niños eran pequeños salvajes mal instruidos. A partir de 1875 el alcalde de Cabuérniga hasta 1877, Gervasio G. de Linares, con profunda inquietud social y muy preocupado por esta situación, redacta un plan de reforma de las escuelas del Valle y de mejoramiento de la instrucción primaria.

Descripción:
Es un bello exponente de los escasos ejemplos de arquitectura neoclásica de la región. Los muros están armados con piedra de mampostería y la sillería aparece en los recercos de los vanos, esquinales y otros elementos relevantes como el cuerpo central. La resolución formal del acceso, de la organización de la planta y de la estructura general del edificio se realiza conforme a esquemas clasicistas. La estructura compositiva, tanto en planta como en alzado, es claramente simétrica, destacando el acceso. Posee un cuerpo central de dos alturas con pórtico de acceso, frontón ornamental en paño macizo sobre dos pilastras y dos columnas y campanario. Las alas laterales se caracterizan por una composición de tres huecos: el central compuesto a su vez por tres vanos en arco y los otros dos por un solo vano en arco. Detrás del zaguán, que aparece articulado con elaborados huecos, se abren las piezas menores del cuerpo central y las grandes aulas en cada uno de los dos lados. Éstas últimas alcanzan una gran altura y contienen columnas de madera de forma octogonal o poligonal con capiteles tallados en forma de pirámide escalonada invertida; las basas son esbeltas y aparecen talladas en piedra. El menor fondo del cuerpo central posibilita la creación de un patio trasero de pequeñas dimensiones.

Grado de protección:
Incluido en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria por Resolución de 3 de julio de 2001 (B.O.C. 30-07-2001)

Estado:
Abandonado y en lamentable estado de deterioro que amenaza ruina. Techumbres en parte hundidas, invadido por la vegetación, expoliado.

Carácter de riesgo:
Deterioro progresivo que llevará a la pérdida del edificio.

Intervenciones y/o Restauraciones:
Existe una propuesta de restaurar las escuelas e instalar en ellas el Centro de Investigación y Alta Cocina de Cantabria (CIACC).

(Lista roja del Patrimonio)