lunes, 31 de octubre de 2016

As Veigas - Asturias

Situada en la región de los Oscos, en el límite con Lugo, fue poblado por los ligures llegados de Italia. La aldea, muy bien conservada, es hoy centro de turismo rural. 
Destaca su iglesia (solo se abre una vez al año, el día de la fiesta en julio). 
Los alrededores son bosques de robles, castaños y avellanos, al lado del río Cabreira, y las casas son típicas, de piedra con tejado de pizarra.

(ABC)

domingo, 30 de octubre de 2016

Eterna - Burgos

Eterna es una localidad y una Entidad Local Menor situadas en la provincia de Burgos, comunidad autónoma de Castilla y León (España), comarca de Montes de Oca , partido judicial de Briviesca, ayuntamiento de Belorado.

Geografía
En el centro de los Montes de Ayago, en la vertiente mediterránea de la Sierra de la Demanda, valle del río Redecilla afluente del Tirón por su margen izquierda. Junto a las localidades de Avellanosa de Rioja, San Cristóbal del Monte y Espinosa del Monte . En el límte con La Rioja.

Historia
Antiguo municipio de Castilla la Vieja en el Belorado, en el Censo de 1842 contaba con 12 hogares y 51 vecinos. Entre el Censo de 1857 y el anterior, crece el término del municipio porque incorpora a Avellanosa de Rioja. Entre el Censo de 1981 y el anterior, desaparece porque se integra en el municipio de Belorado.

Parroquia
Iglesia de San Esteban , dependiente de la parroquia de Belorado en el Arcipestrazgo de Oca-Tirón, diócesis de Burgos.

Según los últimos datos conocidos, su población había descendido de casi 300 habitantes en 1920 a menos de 15 en la actualidad

(Wikipedia)

Gondriz - Lugo

El río Louzara, que transcurre por un estrecho valle sepultado bajo una mata de helechos, nogales y castaños, bordea pequeños pueblos antes de verter sus aguas en el Lor, afluente del Sil. El carácter recóndito del valle ha marginado las localidades ribereñas, que han perdido la mayor parte de su población. Es el caso de Gondriz, cuyo caserío asoma en una pequeña elevación, separada del río por un tupido bosque.

Pupitres de madera
La calle principal es un sendero que transcurre entre robustas edificaciones de piedra oscura, con tejados de pizarra, entre las que destaca la escuela, donde aún son visibles algunos pupitres de madera. En un extremo de la población se alza la iglesia, bien conservada y con una sencilla espadaña que sostiene dos campanas. Junto al templo, el cuidado cementerio permite constatar que los escasos vecinos que aún frecuentan el pueblo mantienen las sepulturas en buen estado.
A la salida del pueblo, una bifurcación conduce hasta el cauce del Louzara, en cuyo margen se alza un hermoso molino que atendía las necesidades de toda la zona.
Además del molino y la ferrería, este núcleo incluye también algunas viviendas de piedra y una hermosa casona, con una galería de madera de un azul muy desvaído por el paso del tiempo. Junto al molino el río fluye inmutable, ajeno al silencio que se ha apoderado de Gondriz.

(Pilar Alonso y Alberto Gil)

sábado, 29 de octubre de 2016

Fuensanta - Albacete

Fuensanta (Albacete), otro caso interesante pueblos abandonados cuyas ruinas nos dan a conocer un pasado de esplendor y bullicio, donde sus calles estaban llenas de movimiento, y cuya vida se articulaba en torno a un lugar de trabajo. El caso de los Pueblos Mineros es muy representativo de este tipo de poblados hoy ruinosos, que surgían en torno a una Mina y que gozaban de importancia hasta que la mina se cerraba o agotaba, lo cual suponía la sentencia de muerte para los mismos.

(Fuente: Jesús Hay)

Acebo - Orense

La localidad de Pombar, un recoleto núcleo rural que forma parte de la Ribera Sagrada orensana, ha sido uno de los destinos de la población que vivía en Acebo, un mínimo caserío de ocho casas emplazado en un paraje solo accesible a pie. La pista que lleva al caserío, tras pasar junto a un viejo molino y bordear un pasillo de hileras de árboles y muros de piedra, transita por un paisaje severo, cubierto de matorral y avivado únicamente por el sonido de los cencerros y los mugidos de las reses que pastan alrededor.
La soledad del lugar apenas deja entrever que estuvo habitado desde tiempos prehistóricos, como acredita la cercanía de las mamoas de A Moura, una forma de enterramiento muy extendida en toda la comarca. La misma aldea de Acebo estuvo habitada hasta hace veinte años por una población que vivía de la ganadería y explotaba un molino harinero al que acudían los lugareños del término. Los restos de aquel molino y de un horno comunal de hacer pan, apenas son visibles junto a un breve regato que pasa por las inmediaciones, en una zona cubierta de castaños. El resto del pueblo tan solo son algunas casas dispersas cuyas paredes de granito se confunden con las piedras nacedizas que salpican el terreno.

Amuletos contra las meigas
Las construcciones, hechas con grandes piedras berroqueñas y cubiertas de teja, conservan sólidos dinteles en puertas y ventanas y exhiben aún restos de los antiguos corrales, hoy invadidos por la hojarasca. En algunos casos los desnudos muros son el único testimonio visible de las viviendas y, en otros, las construcciones parecen haber prolongado su vida convertidas en cuadras y almacenes de aperos. Sobre una puerta descolorida, una simple herradura sirve como ingenuo amuleto protector frente a la amenaza de las meigas.

(Pilar Alonso y Alberto Gil)

viernes, 28 de octubre de 2016

Las Murtas - Murcia

En medio del paisaje árido y desolado del noroeste murciano destacan algunas pequeñas cadenas montañosas, como la sierra del Cerezo, cubiertas por vastos pinares entre los que medran también sabinas, serbales, quejigos y pequeñas manchas de encinar. A los pies de esta sierra se encuentra la aldea de Las Murtas, destruida por un violento incendio que arrasó la zona en 1994 y redujo la mayor parte de los edificios a simples paredes.

Elaboración de resina
Hasta hace poco, Las Murtas era un activo caserío habitado por un centenar de familias, muchas de ellas dispersas en mínimas cortijadas en los alrededores, dentro de una extensísima finca de pinar de un acaudalado francés, llamado coloquialmente Felipe.
Los niños acudían a la escuela y los adultos se dedicaban a la recogida y elaboración de resinas en una fábrica que estaba integrada en el corazón de la finca, conocida como Casas de Felipe, donde también se alzaba la ermita y la vivienda del "amo", un bello edificio precedido por dos palmeras.
El fuego convirtió la aldea en un paraje solitario en el que todavía se aprecian claramente tres núcleos, repartidos en torno al cauce del Murtas. A un lado del río, en una zona en la que se han arreglado algunas casas y se han sembrado huertos, está la casa solariega, con huellas evidentes del incendio en la fachada y en el jardín.
Cerca de la carretera hay otras viviendas que pertenecieron a los trabajadores y, al otro lado del río entre estilizados pinos, hay edificaciones aisladas, pocilgas horadadas en los taludes del suelo y los restos de la fábrica de resinas, en cuyo centro descansa la carrocería de un viejo Dogde carbonizado y cubierto de maleza.

(Pilar Alonso y Alberto Gil)

Adansa - Navarra

Ubicación
Adansa se localiza sobre una meseta en la margen derecha del río Salazar, en el Romanzado. Tomando la carretera que desde Domeño sale hacía Usún enseguida encontramos una pista a la derecha (cerrada al tráfico de vehículos), que es la que permite acceder hasta el lugar de Adansa.

Historia
El caserío de Adansa, con la categoría de “lugar”, pertenece al valle de Romanzado, en la merindad de Sangüesa. Sin embargo su pertenencia siglos atrás a este valle nunca ha estado clara; de hecho en el siglo XIV aparecía como lugar de Lónguida, y poco después figuraba inscrito en Urraul.
Tuvo iglesia dedicada a Santa Engracia, que hasta el año 1042 perteneció al monasterio de Lisabe; pero en tiempos de García Ximenez el mencionado monasterio, con todas sus pertenencias pasó a depender del monasterio de Leyre.
En los años 1366 y 1427 contaba Adansa con tres fuegos hidalgos. En los censos de 1553 y de 1678 aparece con cuatro fuegos. En 1786 tenía 28 habitantes; 20 en 1857; 15 en 1887; 23 en 1920; 12 en 1930; 9 en 1940; 5 en 1950; y aunque en 1960 figuraba con 7 habitantes, para ese año estos ya se habían trasladado a Lumbier, permaneciendo despoblado desde entonces.
El apellido Irigoyen estuvo ligado a la casa principal de Adansa, pero hacia el año 1760 la propietaria contrae matrimonio con un Cabodevilla, siendo ese apellido el que desde entonces está ligado a la propiedad de este coto redondo.

(Pueblos deshabitados de Navarra)